Ada
Lv 7
Ada preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 4 años

¿Jugarías una partida de naipes con el Diablo?

Las historias macabras se suceden, suscitando la curiosidad de aquel sitio “dejado de la mano de Dios.” Lo qué hay detrás del incidente de aquella noche, nadie podía ignorarlo. No había persona que lo oyera relatar, sin santiguarse, por el miedo y para ahuyentar a los malos espíritus, “que vagan para la perdición de las almas.”

Solapando el misterio, aquella noche malhadada, una desdichada sombra se paseaba por el castillo, de la serranía, a solas. Era el conde Limantour, último noble de aquella región, que se negó a marcharse junto al resto de la aristocracia, que sí huyó. Todos habían venido a menos, con el asunto de la fracción de los enormes latifundios del pueblo, y su venta a los nuevos pequeños propietarios, que compraron su derecho a poseerlos.

Un carruaje, cuentan los rumores, se detuvo en aquel castillo. Salió de él una figura ennegrecida por las sombras y envuelta en lo incierto. Se quedó hasta que el amanecer se asomaba por el cielo, a finales de octubre de inicios del siglo XX.

Era un invitado especial a una cita de ultratumba. El conde había desafiado al Diablo a jugar una partida de naipes. Los umbrales que resguardan el averno no tuvieron cerrojos en esa ocasión, porque el siniestro ser aceptó, con acostumbrada soberbia de alma perdida.

Con cada minuto que el conde pasaba en compañía del demontre, su ánimo se apagaba, y sus ganas de vivir eran drenadas hacia un sombrío rincón de aquel infierno, que él mismo desató en su hogar, ya frío y apagado.

Actualización:

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Cuentan que antes de la madrugada, el ser oscuro partió en su carruaje lúgubre, tras haber ganado en la partida, el último reducto del tesoro del conde: su esposa, de una belleza legendaria. Se llevó también la arrogancia y el deseo de vivir del noble, quien se atrevió a retar al dueño de las tinieblas.

Actualización 2:

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Desde entonces, su espectro vaga los alrededores, asustando de muerte a los infortunados que se topan con él, especialmente en las noches de octubre y noviembre, época en que los portales del inframundo se abren, y los condenados tienen permiso de visitar a los vivos.

Actualización 3:

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Ya son más de una docena los que, aterrados por la visión imprevista del espectro, se han despeñado, siendo recuperados sus cuerpos días después, con el horror tatuado en el rostro. Dice el párroco de aquel pueblito, que el conde sigue jugando a los números con el Señor de la oscuridad, con almas humanas, en lugar de naipes….

^_^

20 respuestas

Calificación
  • hace 4 años
    Respuesta preferida

    No, no jugaría esa partida...alguien la jugó por mí y le ganó!

    Es emocionante y preciosamente escalofriante, tu fantástica prosa, en este género tan retador, que incita a aventurarse por senderos que en la ficción, exigen un esfuerzo creativo especial, pues en sus filas hay grandes referentes...Transmitir veraz y sutilmente el horror como lo has logrado, sin caer en lugares comunes. ¡Excelente manejo del verbo y sus licencias!

    "No estaba previsto que la luna mutara en colosal piedra de sangre, casi como levitando al ras de la laguna que espejándola, teñía de augurios el velo que.la decantaba. Un imperceptible halo de siniestralidad iba cayendo sobre aquella pequeña comarca, cuyos centinelas eran sus cercos de cerros dormidos y un bosque que de a poco, comenzaba a agitarse por un viento frío.

    En las apretadas y rústicas cabañas, las velas retorcían sus mortecinas lenguas de amarillento lumbre, de una manera extraña. Los fogones ardían, lamiendo los calderos, lanzando al crepitar de los leños, inquietas crispaciones ígneas, como proféticas señales.

    Los campesinos apuraron los rezos y después de la cena, enviaron pronto a dormir a sus niños.

    Los ojos se aguzaban por las ventanas, en dirección a la amenaza latente.

    El frío se colaba por cada hueco, mientras el bosque, rugía un desconcertante lamento de voces.

    Entonces, poco a poco divisaron aquellas oscuras gigantes siluetas, jinetes montados cuyos mantos flameaban como si fuesen banderas, heraldos sin rostro...

    De nada sirvió que se apertrecharan y tomaran entre ayes, sus primitivas herramientas de labranza, sus puñales y arpones.

    Al volverse día, un enjambre de niños aún vestidos con sus camisones, lloraban desconsolados, clamando por sus padres, corriendo sin rumbo, tropezando con sus desconciertos.

    Dice la leyenda que esa noche se cobró un siniestro pacto. Uno de los campesinos, solamente, sobrevivió misteriosamente, refugiándose en una comarca contigua a tres leguas de allí.

    En su locura, aquél longevo hombre, cuyo nombre jamás develó, repitió hasta su muerte "mi alma a cambio de los niños".

    Aquellos niños, crecieron, bautizando a su comunidad "La desolada".

    Jamás entrarían al bosque y en las puertas de sus cabañas, colgaron sendos crucifijos. A orillas de la laguna, colocaron montículos de piedra en recordatorio de los desaparecidos. Las noches de plenilunio, tapiaban las ventanas. Sólo velaban en rezos y ayunos.

    En el corazón del bosque, nadie encontraría los naipes marcados con sangre, y varias decenas de esqueletos..."

    Ada, no estoy inspirada, y menos para un género tan difícil, así es que te dejo un cuentito improvisado, en honor a tu puesta.

    Gracias por tus desafíos inteligentes!

    Cariños, amiga.

    patricia

    Fuente(s): Libre interpretación de "¿Jugarías una partida de naipes con el Diablo?", de Ada (Sección Poesía)
  • Ada
    Lv 7
    hace 4 años

    Por participar de este juego de letras, mil gracias.

  • hace 4 años

    Me limite a leer y a llenarme de miedo con la historia...buenísima. Por cuestiones de seguridad solo dejo mi firma.

  • ?
    Lv 6
    hace 4 años

    Nooooo! siempre pierdo en los juegos. Pero leer si me gusta y por lo que veo ufff. Has dado letra a varias personas. A mi me encanta leerte en poemas, prosa lírica, tus ensayos y cuentos. Eres una AUTORA NATA.

    Va mi respeto y cariños de siempre. Felicitaciones. Silvia B. Puebla =)

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  • Anónimo
    hace 4 años

    Siento categórico rechazo por seres o personajes misteriosos y oscuros......

    Como dices, despeñan,horrorizan y son traicioneros

  • Anónimo
    hace 4 años

    El diablo lo tiene cada uno en su maldad interior,para que perder tiempo con los pérfidos.La jugada nunca es limpia, salu2!

  • hace 4 años

    Hola linda Ada.

    Las historias que se cuentan son en verdad aterradoras y dicen que muchas de ellas son verdad.

    Te contaré una historia que ocurrió en 1907, era el mes de Septiembre y tiempo de lluvias, había cuatro hacendados que cada viernes salían a un jacal que estaba en el cerro y ahí se reunían a jugar cartas, y sus apuestas cada vez eran más fuertes entre ganado y dinero, para uno de ellos la suerte esa noche no estaría d su lado,ya había perdido bastante ganado y les dijo que lo esperarán que iría a su casa por los papeles de un rancho que tenía en otro estado, salió muy rápido y llego a su casa tomo los papeles y se encaminó al Sitio de juego, pero en el trayecto se encontró con otro hombre que le preguntó si se dirigía al jacal a jugar y contesto que si, caminaron juntos varios metros cuando una fuerte tormenta empezó a caer y aún así caminaron bajo esa terrible lluvia, el hacendado veía a lo lejos la luz del jacal, pero por más que caminaban no llegaban y cuando lo iba a comentar con el otro tipo, justo en ese momento callo un rayo e iluminó perfectamente la cara del otro hombre y su sorpresa fue mayúscula al ver que era el diablo, de la impresión el hacendado sólo atinó a d cir "Ave María Purísima" y en ese momento el demonio lo alcanzó a lastimar d su espalda con sus garras, y sus compañeros de juego que ya regresaban lo encontraron sin sentido y con mucha sangre en su espalda ya que las heridas eran profundas, cuando despertó en su casa, con trabajos y mucho miedo contó lo que le sucedió y se juró jamás volver a jugar, ese hacendado era mi tío abuelo y esas cicatrices llegaron tan hondo que fueron su muerte.

    Creo que por hoy no jugare cartas.

    Besos linda.

  • hace 4 años

    No creo en dioses ni en diablos, así que no descarto ni naipes ni ajedrez.

    Soy buena con las cartas y apuesto a un alma enteramente cerebral...

    ¿Por qué no?

    Ejercicio ficcional:

    Ningún vecino de Salsipuedes 3826 Segundo B, se mostraba comunicativo ni relajado en ese invierno del '96. Una fuga colectiva de risas y un trueque de quimeras por arrugas de fatiga, parecía ser el único lazo que quedaba de la antigua empatía y azucarada hospitalidad.

    La del 3824, una anciana con un párpado caído que se jactaba de ver bien, juraba para sus adentros que del segundo B, todas las madrugadas, salía por la claraboya un humo con forma de luzbel.

    Planta Baja era violista y estaba desasosegado. Por las noches se sentaba lápiz en mano, y dibujaba un 'sol' con clave de Do en el pentagrama. El metrónomo detectaba veintitrés gotas -a velocidad de negra igual a 76- golpeando sobre su cabeza, y un gemido en si bemol como final.

    Lo de 3826 Segundo C, era dramático. Al tercer mes de insomnio, había perdido el trabajo por dormirse en la oficina. No salía del departamento. La delgadez bailaba en su saco roñoso, y le resultaba imposible rezarle a la estampa de la Guadalupe. que lo miraba desde la medianera con los ojos engangrenados y una mosca amontonando la queresa en sus pies.

    Los vecinos no se hablaban. Cada uno pensaba que el silencio les disimulaba la locura, que confiar en iglesias en un Tlalpan -con tanto psiquiatra- no era buena idea, y que sólo era cuestión de esperar los buenos aires de una sanadora primavera.

    El último día de invierno, 3826 Tercero B pegó un alarido y llamó a la policía. Su caniche desangrado en la cocina y el hueso seco largando sesos por la mordida, pudieron más que su ostracismo y su pacífico miedo.

    El patrullero llegó con Rivera y dos uniformados.

    Los vecinos empezaron a aparecer y les siguieron los pasos entre sonámbulos y morbosos.

    A ver, señores, dejen trabajar, dijo Rivera. Un agente pateó la puerta del 3826, 2do.B, y el espanto fue total.

    Veintitrés cabezas vivas, colgaban de la pared.

    ¡Mamáaa!', gritó el violista. Y su madre, largando un naipe por su boca desdentada, lo calmó: 'No te alarmes hijo, fue la última apuesta y la gané!'. Todas las cabezas largaron una carcajada, al cadáver caliente que yacía sobre la mesa se le abrieron varias llagas, y cada alma volvió a su respectivo cerebro. Menos una. La que el perro se comió... al reconocer a su dueño. ®

    Excelente trabajo para estas vísperas!

    Tus neuronas inventivas, son para admirar sin temer!

    Felicitaciones a tu creatividad inagotable, Ada.

    Un abrazo!

  • hace 4 años

    Hola Ada.

    Vagando, recordando, pase a saludar y mira me encuentro con tu pregunta, tu relato fantástico sin duda! y hasta hace poco le enseñaba a jugar aun "Deivmonio" a los naipes!!! =P

    Saludos a todos y un fuerte abrazo!!!!!!!

  • 8
    Lv 5
    hace 4 años

    sin dudarlo!!!!!!!

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