¿Hola,porfavor nesesito que me digan un relato de 150 palabras de tema la muerte y sub tema post conflicto colombiano?

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  • hace 5 años
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    Me gusta sentarme en una banca de la plaza y observar a las personas, siempre me pregunto lo mismo: ¿cómo eran en la niñez?, ¿cómo serán al crecer?; ¿acaso son felices?…

    Pero creo que si ellos me miran (lo cual dudo que hagan) no encontrarán nada, estoy completamente vacía, supongo que no todos nacemos así, este sentimiento se va desarrollando con el tiempo.

    Todo comenzó con mi infancia, siempre fui una niña gordita con tendencia a obesa, esta condición no era muy aceptada en mi escuela por lo cual era el motivo de burla de todos mis compañeros; apodos como “monstruo obeso”, “cerdito” y “cuerpo de toro” se convirtieron en una rutina para mí. Nunca me importaron.

    Traté de seguir, aceptar todos estos apodos y vivir con ellos, pero esto nunca es fácil; estas personas que me insultaron alguna vez debieron detenerse a pensar: ¿le duele lo que estoy diciendo?, es un hecho que nunca lo hicieron.

    Como todos los niños hacen, tuve que crecer y afrontarme a un lugar más grande que una primaria donde las personas te juzgan más, la secundaria. Por causa de un milagro mi hermano se dio cuenta de esto, finalmente unos meses antes de entrar al colegio se acercó a mi hermana, Caroline, y a mí con una propuesta:

    – Sé que esto no puede seguir así, tenemos que cuidarnos y bajar de peso, no deseo que sufran lo que yo.

    Nos pusimos en marcha. Pocos meses después los resultados eran increíbles, mi cuerpo estaba irreconocible y mi condición había mejorado mucho, tanta era la diferencia que me topé con una de las personas que me insultaba, no sabía que era yo.

    Así que con mi confianza renovada entré en la secundaria, pero al compararme con mis compañeros noté una nueva inconformidad, no me veía igual a ellos, era mucho más grande y de nuevo volví a sentirme como antes.

    ¿Supongo que sabes lo que sigue?, como todas las adolescentes, comencé a golpearme con estereotipos, que a la larga deforman la visión de uno mismo y me llevaron a una enfermedad horrible…

    La bulimia.

    Al principio los síntomas no me preocuparon ya que estaba al tanto de lo que trataba esta enfermedad, sabía lo que hacía y no me importaba. Cada día fue más difícil soportar el hambre y el dolor, ¿qué tan lejos podemos llegar para alcanzar “la perfección”?

    Mi madre y Caroline fueron las primeras en darse cuenta; toda mi ropa nueva me dejaba de quedar muy rápido y siempre corría a un baño después de comer. Luego mi hermano, que notó mi forma tan difícil de alimentarme. Un día hablaron conmigo y me suplicaron que dejara de devolver la comida, lo más doloroso para mí fue ver a mi Mamá llorar; pero no hice caso y continué con mis malos hábitos sin pensar en las consecuencias, hasta que estas sin previo aviso, se presentaron en mi vida.

    Estaba en la escuela, de repente me costó mucho respirar, al grado de marearme y sentía fuego en los pulmones; llamaron a mi casa, mi hermano contestó, fue por mí para llevarme al doctor:

    -Buenos días, dígame el nombre del paciente.weight-problems

    – Eleanor Rigby

    – Esta bien, vamos a pesarte y a medirte; párate aquí… de acuerdo, peso: 49kg, estatura: 165cm

    Después del chequeo de rutina deseó saber el motivo de nuestra visita; con una sola mirada me di cuenta de lo que mi hermano iba a hacer, yo no deseaba que nadie más se enterara, me daba vergüenza. Pero no puede detener a mi hermano y le contó todo al doctor, de inmediato supo la causa de mis problemas para respirar: mis pulmones estaban llenos de líquido.

    Me recetaron un inhalador para ayudarme a respirar mejor. Esa noche fue la más difícil de mi vida, tuvimos que decirle la verdad a mi padre. Nunca se imaginaron que su pequeña se haría esto por una obsesión, su rostro fue de una decepción y dolor inimaginables.

    Después de esa noche en verdad traté de mejorar, comía mejor y más seguido, parecía que todo iba a volver a ser como antes, pero mis pulmones ya no me respondían igual y empecé a perder mi hermoso cabello de forma descontrolada. Era difícil tener que usar el inhalador enfrente de todo mundo después de un acceso de tos.

    Pensé que estaba curada; la enfermedad me volvió a atacar y esta vez más fuerte que nunca; lo peor que hice fue dejar de comer durante una semana, mi familia no lo notó. Dejé de pensar en las consecuencias y mi salud se vino abajo.

    Una noche mis pulmones me dejaron de responder, sola y sin ayuda dejé de respirar para siempre. Después de esto mi familia se separó; mis padres divorciados deshecho en una depresión que los mató poco después de mi muerte, mi hermana en un orfanato, mi hermano hundido en los vicios y yo sigo en la misma plaza, en el mismo banco, mirando a las personas pagando por mis pecados esperando a que se me permita la entrada al cielo para poder reunirme con mis padres y decirles cuanto lo siento.

    Fin

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