Anónimo
Anónimo preguntado en Música y entretenimientoOtros - Música y Ocio · hace 6 años

¿Triste historia: La leerían?

Tres de la mañana en el viejo reloj. <br>

Aquella tarde apagó todas las luces de la casa, excepto la de la cocina, <br>

ella misma se encargó de revisar todas y <br>

cada una de las lámparas, todo saldría bien. <br>

Eran más de las siete, preparó un té y lo bebió a sorbos mientras ojeaba <br>

el viejo reloj, obsequio de boda de su <br>

abuela. Su boda, llevaba casada veintidós años, de tristezas y alegrías; de <br>

momentos cálidos y de las peores y más heladas situaciones.

Actualización:

Quito la servilleta que cubría el frasco y tomó una galleta,

comenzó a comerla despacio saboreando cada

bocado, disfrutándolo.

Miró el aquel viejo reloj nuevamente, pasaban dos minutos de las ocho.

Acarició el mantel de la mesa de la cocina, siempre lo había odiado: su color, las figuras, la tela, su forma, todo.

Frunció el ceño.

Impaciente volvió a ver el viejo reloj, eran diez minutos pasados de las nueve,

comenzaba a retorcerse, golpeaba sus

dedos en la mesa. Miró de reojo a un lado y notó al

Actualización 2:

allí posadas sobre el

estrujado y maltratado mármol unas pequeñas

tasitas de porcelana blancas con diseños de flores rojas y azules, jamás las

habría usado de no ser por aquella suegra,

aquella cuya mirada que presionaba y hervía la sangre le daba asco. Pequeños

besos en la frente, cada santo, día milagroso

en que podía verla. No se soportaban.

Solo faltaban dos minutos para las diez, el viejo reloj la acechaba como

si la estuviese viendo. Mordía su labio

inferior mientras observaba el piso,

Actualización 3:

rasposo, le recordaba a Fausta, una mujer

cuyo único propósito en el mundo era

limpiar el piso, de mala gana, sus rodillas parecían sangrar y sus dedos

entumecidos le provocaban dolor a cualquiera

que tan sólo los viese.

Eran las once, sus ojos agitados veían hacia un lado y el otro

rápidamente, nerviosos, casi no parpadeaba.

Cada segundo era una puñalada, cada recuerdo un sonido irritante, una canción

que detestaba.

Medianoche. Las venas de su cuello se le enjugaban, se pusieron moradas,

rascó

Actualización 4:

tras su oreja, luego alcanzó

a tocar un dije. Un dije. Un violín, su pasión en la infancia; cadena de

plata, dije de oro; regalo de su padre

al cumplir ella 15 años. Su padre. Hacía ya veinte años que no lo veía, talvez

recordarlo le hacía peor, pero no

tenerlo a su lado era el peor castigo. La una de la mañana en punto. Corrió la tasa de té y notó justo detrás

un retrato, una fotografía, era una niña.

Amelia, se veía hermosa con ese vestido blanco, un moño elegante debajo del

cual caía una

Actualización 5:

cola larga de desordenados

cabellos crespos; tenía 5 años, pero ya no. Esa pequeña del retrato se había

ido, o quizá nunca existió. Extrañaba ver

como Fausta la peinaba para llevarla al instituto? Extrañaba ver a la ama de

llaves enseñándole las vocales? No. Pues

su hija la odiaba. Las dos; se levantó de la silla, colocó la tasa en el lavadero, puso la

servilleta sobre el frasco y miró por

la pequeña ventana de la acogedora cocina hacia afuera, una luna; si alguna vez

la había visto, lo

2 respuestas

Calificación
  • hace 6 años
    Respuesta preferida

    se ve muy buena novela

  • hace 6 años

    olvido. Cerró sus ojos,

    tomo aire y abandonó su cuerpo por unos segundos. Luego los abrió, corrió las

    cortinas y soltó el aire. Permaneció allí

    unos minutos.

    Sólo faltaban 10 minutos para las tres, el viejo reloj sonaría por última

    vez. Prendió el radio; y se oía For Elise

    de Bethoveen. Comenzó a subir las escaleras caminando lentamente por el largo

    pasillo que llevaba a la última habitación

    donde descansaba su esposo, su compañero. El mismo que la había maltratado

    durante veinte años, el que la había separado

    de su padre y distanciado de su madre, el que la engañaba con la ama de llaves,

    el hijo de una bruja. Era él.

    Llegó al final del pasillo. Se la veía abriendo la puerta de la habitación y

    cerrándola detrás de ella. Es la última

    vez que se la puede ver. Luego se oyen dos disparos, unos segundos antes de

    que suene el viejo reloj.

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