¿Cuales Son Los Mitos Y Leyendas De Santander?

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  • hace 7 años
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    En Cantabria ha habido, según la tradición popular y al igual que en otros pueblos, seres fabulosos de aspecto desigual que las gentes temían o adoraban y en torno a los cuales se forjaban historias y leyendas. Existen muchos seres de este tipo dentro de la mitología cántabra, entre los que se pueden destacar los siguientes:

    El Ojáncanu. Infortunio de Cantabria, esta criatura personifica el mal entre los cántabros y representa la maldad, la crueldad y la brutalidad. Este gigante ciclópeo es la versión cántabra del Polifemo griego que aparece también en otras mitologías indoeuropeas.[28]

    La Ojáncana o Juáncana. Mujer del anterior. Le gana a aquel en maldad pues entre sus víctimas se encontraban también los niños.

    La Anjana. Es la antítesis al Ojáncano y la Ojáncana. Hada buena y generosa, protectora de las gentes honradas, de los enamorados y de quienes se extravían en los bosques y caminos.

    El Esteru. Es un personaje navideño de la mitología cántabra, este es un leñador que vive solo en el bosque y se dedica a hacer juguetes para repartirlos en Navidad por toda Cantabria.

    Los duendes. Aquí se engloban a todos los pequeños seres de la mitología cántabra, traviesos y burlones en una gran mayoría. Cabría distinguir entre los duendes domésticos, aquellos que viven en el interior o en los alrededores de las casas de Cantabria, como los Trasgus y Trastolillus; y los que habitan el bosque, como Trentis y Tentirujus.

    Brumoso robledal en Cantabria. En la frondosidad de estos bosques la mitología montañesa sitúa a espíritus y seres mitológicos, intentando dar respuestas al miedo a lo desconocido.Existen otros muchos seres fabulosos que pueblan la rica mitología de Cantabria, como los Ventolines, los Caballucos del Diablo, los Nuberos, el Musgosu, el Culebre, el Ramidreju, etc. O hermosas leyendas como la de la Sirenuca, bella moza desobediente y caprichosa aficionada a trepar por los acantilados más peligrosos de Castro Urdiales para cantar al compás de las olas y por ello convertida en ninfa marina. O la del Hombre Pez, ese joven de Liérganes al que le gustaba nadar y que se perdió en el río Miera, siendo finalmente encontrado en la Bahía de Cádiz, transformado en un extraño ser acuático.

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