Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesFilosofía · hace 7 años

¿cual seria una mejor compresion del mundo actual?

con relacion al tema de el humanismo, renacimiento e ilustracion... la edad moderna.

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  • hace 7 años
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    TANIA: ¿CÓMO TENER UNA VISIÓN OBJETIVA DEL MUNDO MODERNO?

    Aunque parezca increíble, nuestra CIVILIZACIÓN MODERNA es espantosamente fea, no reúne las características trascendentales del sentido estético, está desprovista de belleza interior. Es mucho lo que presumimos con esos horripilantes edificios de siempre, que parecen verdaderas ratoneras. El mundo se ha vuelto tremendamente aburrido a causa de nuestra envidia religiosa, codicia de riqueza, lujuria sexual, pereza espiritual, fanático odio violento, gula gastronómica, orgullo narcisista, etc.

    Parecemos verdaderos pavos vanidosos con el traje que cargamos y con los zapatos muy brillantes, aunque por aquí, allá y acullá circulen millones de infelices hambrientos, desnutridos, miserables. La sencillez y belleza natural, espontánea, ingenua, desprovista de artificios y pinturas vanidosas, ha desaparecido en la mujer. Las gentes se han vuelto espantosamente crueles: la caridad se ha resfriado, ya nadie se apiada de nadie. Las vitrinas o aparadores de los lujosos almacenes resplandecen con lujosas mercaderías que definitivamente están fuera del alcance de los infelices. Lo único que pueden hacer los parias de la vida es contemplar sedas y joyas, perfumes de lujosos frascos y paraguas para los aguaceros; ver si poder tocar, suplicio semejante a los del Tántalo.

    Las gentes se han tornado demasiado groseras; el perfume de la amistad y la fragancia de la sinceridad han desaparecido radicalmente. Gimen las muchedumbres sobrecargadas de impuestos; todo el mundo está en problemas, nos deben y debemos; nos enjuician y no tenemos con qué pagar, las preocupaciones despedazan cerebros, nadie vive tranquilo. Los burócratas con la curva de la felicidad en sus vientres y un buen cigarro en la boca, juegan malabares políticos con la mente sin importarles un comino el dolor de su pueblo. Nadie es feliz por estos tiempos. Ricos y mendigos, creyentes y descreídos, comerciantes y mendigos, zapateros y recicladores, viven porque tienen que vivir, ahogan en vino sus torturas y hasta se convierten en drogadictos y asesinos para escapar de sí mismos.

    Las gentes se tornaron maliciosas, recelosas, desconfiadas, astutas, perversas; ya nadie cree en nadie; se inventan diariamente nuevas condiciones, certificados, fiadores de todo género en vano, porque de todas maneras nada de eso sirve, pues los astutos ejecutivos e intelectuales políticos se burlan de todas estas tonterías; no pagan, evaden la ley aunque les toque ir con sus huesos a la cárcel. Ningún empleo da felicidad. El sentido del verdadero amor se ha perdido y las gentes se casan hoy y se divorcian mañana. La unidad de los hogares se ha perdido y lamentablemente, la vergüenza orgánica ya no existe. El Lesbianismo y el Homosexualismo se han vuelto más comunes que lavarse las manos.

    Tratar de conocer la causa de tanta podredumbre social, es ciertamente lo que debemos proponemos. Estar sinceramente deseosos de saber qué es lo que se esconde tras esa máscara horripilante de la existencia, y que digan los bribones del intelecto lo que les venga en gana. Las ateas y agnósticas teorías “científicas” ya se volvieron cansonas y se renuevan para ser revendidas en el materialista mercado de especulación intelectual. ¿Entonces qué? Toda esta pedagógica basura intelectual solo sirve para explotarnos económicamente y amargarnos más la vida. Necesitamos ser 100% prácticos y conocer las causas de nuestros sufrimientos.

    Lamentablemente, la mayoría de quienes poseen conocimiento científico, poder económico, autoridad militar, jerarquía eclesiástica, reconocimiento, popularidad, belleza o fuerza militar, son personas que carecen de autoridad moral -conciencia espiritual-. Sin que les importe los hechos en sí o la realidad tal como es, su ceguera mental les hace carecer de la modestia necesaria para ver imparcialmente la vergonzosa realidad egocéntrica de su BABILONIA LA GRANDE. Los prejuicios fundados en el exceso de amor propio –egolatría-, les enceguece el sentido común y nubla el espejo de su conciencia, haciéndoles reflejar múltiples versiones ajenas a la genuina prudencia, diligencia, templanza, misericordia, castidad, altruismo, filantropía, humanismo, etc., que solo se encuentran ¡DENTRO DE NUESTRO PROPIO CORAZÓN! Oremos.

    Fuente(s): w. VIDA MODERNA, GNOSIS .com
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