krealer preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 8 años

¿Poema acerca de la envidia, ¿te has sentido así?

Acerca de una persona cuya presencia o incluso cuyo recuerdo tiende a ser invasivo en el sentido en que desafía mi propia autoridad y forma de pensar.

Amenaza también muchas veces contra mi autoestima, inconscientemente, hasta el momento en que analizo que pienso que no hay razón para sentir envidia.

Pienso que la poesía se usa para expresar simplemente, pensamientos que son naturales en nuestra condición humana, aunque también sentí este escrito casi como un método de exorcismo de la envidia.

¿Qué piensas del poema o del tema?¿Te has sentido así por alguien?

Si pudiera arrancarme tus ojos invasores

Si pudiera arrancarme tus ojos invasores,

tu sombra grande como la de un árbol

con hojas luminosas, si pudiera

arrancarme estas heridas que son las de tu piel

hiriente e invasiva, si pudiera

quitar cada pedazo de luz que irradias

en mi ventana; al fin escucharía lo que he gritado

desde tiempos remotos, y no

tus presumidas carcajadas entre mi alma y mis oídos.

Al fin dejaría de imitar como un paya.so llorón,

dejaría de creerme un erudito caminante,

dejaría de pegarme malas costumbres con el fin de brillar también un poco;

podría escucharme y responderme,

y me mediría con la vara correcta, me juzgaría correctamente,

como un ignorante sabio.

Si pudiera botar por el desagüe el veneno,

quebrar vasos y frascos que me atragantaron su envidia embriagante.

Si pudiera cerrar en mi frente tus ojos invasores,

y abrir los míos, humildes y temerosos y comenzar a cantar el mundo,

y seguir alimentando mis palabras,

mis huesos, mis paisajes, mis flores...

cantaría paz con un cuervo menos cada madrugada.

24 Julio 2012.-

5 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 8 años
    Respuesta preferida

    DISCIPULO

    ODA A LA ENVIDIA

    Pablo Neruda.

    Yo vine

    del Sur, de la Frontera.

    La vida era lluviosa.

    Cuando llegué a Santiago

    me costó mucho cambiar de traje.

    Yo venía vestido

    de riguroso invierno.

    Flores de la intemperie

    me cubrían.

    Me desangré mudándome

    de casa.

    Todo estaba repleto,

    hasta el aire tenía

    olor a gente triste.

    En las pensiones

    se caía el papel

    de las paredes.

    Escribí, escribí sólo

    para no morirme.

    Y entonces

    apenas

    mis versos de muchacho

    desterrado

    ardieron

    en la calle

    me ladró Teodorico

    y me mordió Ruibarbo.

    Yo me hundí

    en el abismo

    de las casas más pobres,

    debajo de la cama,

    en la cocina,

    adentro del armario,

    donde nadie pudiera examinarme,

    escribí, escribí sólo

    para no morirme.

    Todo fue igual. Se irguieron

    amenazantes

    contra mi poesía,

    con ganchos, con cuchillos,

    con alicates negros.

    Crucé entonces

    los mares

    en el horror del clima

    que susurraba fiebre con los ríos,

    rodeado de violentos

    azafranes y dioses,

    me perdí en el tumulto

    de los tambores negros,

    en las emanaciones

    del crepúsculo,

    me sepulté y entonces

    escribí, escribí sólo

    para no morirme.

    Yo vivía tan lejos, era grave

    mi total abandono,

    pero aquí los caimanes

    afilaban

    sus dentelladas verdes.

    Regresé de mis viajes.

    Besé a todos,

    las mujeres, los hombres

    y los niños.

    Tuve partido, patria.

    Tuve estrella.

    Se colgó de mi brazo

    la alegría.

    Entonces en la noche,

    en el invierno,

    en los trenes, en medio

    del combate,

    junto al mar o las minas,

    en el desierto o junto

    a la que amaba

    o acosado, buscándome

    la policía,

    hice sencillos versos

    para todos los hombres

    y para no morirme.

    Y ahora,

    otra vez ahí están.

    Son insistentes

    como los gusanos,

    son invisibles

    como los ratones

    de un navío

    van navegando

    donde yo navego,

    me descuido y me muerden

    los zapatos,

    existen porque existo.

    Qué puedo hacer?

    Yo creo

    que seguiré cantando

    hasta morirme.

    No puedo en este punto

    hacerles concesiones.

    Puedo, si lo desean,

    regalarles

    una paquetería,

    comprarles un paraguas

    para que se protejan

    de la lluvia inclemente

    que conmigo llegó de la Frontera,

    puedo enseñarles a andar a caballo,

    o darles por lo menos

    la cola de mi perro,

    pero quiero que entiendan

    que no puedo

    amarrarme la boca

    para que ellos

    sustituyan mi canto.

    No es posible.

    No puedo.

    Con amor o tristeza,

    de madrugada fría,

    a las tres de la tarde,

    o en la noche,

    a toda hora,

    furioso, enamorado,

    en tren, en primavera,

    a oscuras saliendo

    de una boda,

    atravesando el bosque

    o en la oficina,

    a las tres de la tarde

    o en la noche,

    a toda hora,

    escribiré no sólo

    para no morirme,

    sino para ayudar

    a que otros vivan,

    porque parece que alguien

    necesita mi canto.

    Seré,

    seré implacable.

    Yo les pido que sostengan

    sin tregua el estandarte

    de la envidia.

    Me acostumbré a sus dientes.

    Me hacen falta.

    Pero quiero decirles

    que es verdad:

    me moriré algún día

    (no dejaré de darles

    esa satisfacción postrera),

    no hay duda,

    pero moriré cantando.

    Y estoy casi seguro,

    aunque no les agrade esta noticia,

    que seguirá

    mi canto

    más acá de la muerte,

    en medio

    de mi patria,

    será mi voz, la voz

    del fuego o de la lluvia

    o la voz de otros hombres,

    porque con lluvia o fuego quedó escrito

    que la simple

    poesía

    vive

    a pesar de todo,

    tiene una eternidad que no se asusta

    tiene tanta salud

    como una ordeñadora

    y en su sonrisa tanta dentadura

    como para arruinar las esperanzas

    de todos los reunidos

    roedores.

    saludos.

  • Hola buen dia, es una muy buena pregunta, a veces pienso que es el peor defecto de un ser humano, sobre todo cuando te dicen "es envidia de la buena" para mi gusto y forma de pensar ese tipo de envidia no existe, es una manera de decir el sentimiento sin que la otra persona lo tome a mal, me ha gustado mucho tu escrito, explicas tan bien lo que es la envidia de una manera maravillosa y muy creativa, de verdad que me ha encatado! Ojala pudiera seguirte leyendo,

    Si pudiera botar por el desagüe el veneno,

    quebrar vasos y frascos que me atragantaron su envidia embriagante.

    Si pudiera cerrar en mi frente tus ojos invasores,

    y abrir los míos, humildes y temerosos y comenzar a cantar el mundo,

    y seguir alimentando mis palabras,

    mis huesos, mis paisajes, mis flores...

    cantaría paz con un cuervo menos cada madrugada.

    ESTA PARTE ME GUSTO MUCHO :)

    Te envio un saludo y te comparto un escrito mio que espero tengas la oportunidad de leer y comentar...

    http://mx.answers.yahoo.com/question/index;_ylt=Aj...

  • blecha
    Lv 4
    hace 4 años

    Hermoso poema. Y dirás misa, pero no lo encuentro envidioso sino humilde. Nos topamos, de pronto, con voces que nos arrasan. Algunas, nos incitan tanto a la admiración que callamos; otras, son dagas que silencian alevosía. Pero ambas, a pesar de los pesares, nos despiertan ávidas el impulso de ser. Me gustó harto. Desafío el día, llegará la hora a acurrucarme con un cuervo menos. Gracias.

  • Anónimo
    hace 8 años

    si, han sido 2 veces.

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  • hace 8 años

    MUCHAS VECESS

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