¿que personajes fueron influyentes en la vida de Jose Gorostiza?

en su vida, en la poesia, etc.

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  • Tereg
    Lv 7
    hace 9 años
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    José Gorostiza Alcalá (1901-1973) perteneció al grupo de Contemporáneos, escritores mexicanos que se significaron por hacer una propuesta de arte nuevo y una literatura vigorosa. Son jóvenes que están inmersos en un contexto histórico de cambios importantes y que se suman a la tarea de construir desde el ámbito de la literatura un nuevo país. En el grupo se ubican: Enrique González Rojo (1899-1939), Bernardo Ortiz de Montellano (1899-1949), Carlos Pellicer (1899-1977), Jaime Torres Bodet (1902-1974), Xavier Villaurrutia (1903-1950), Salvador Novo (1904-1974), Jorge Cuesta (1904-1942) y Gilberto Owen (1905-1952). Ellos son quienes conforman el núcleo principal de la generación y los que con su obra personal y las revistas que editaron en común, contribuyeron en forma sustancial a la creación de una nueva literatura mexicana, cosmopolita y universal pero sin renunciar del todo a la tradición. Cambiaron el concepto de escritor, dándole al oficio rigor, seriedad y profesionalismo que antes no existía. Del grupo en mención sobresale la poesía de Gorostiza por llevar ese rigor a su máximo nivel de expresión literaria. Caso extraño de perfecta simbiosis entre forma y contenido, entre idea y expresión. Sólo comparable con antecedentes de la magnitud del Primero sueño de nuestra Sor Juana o con El cementerio marino del francés Paul Valéry. Muerte sin fin es considerado por la opinión especializada como un poema de gran contenido filosófico y en la opinión de Don Alfonso Reyes: “la perla en la corona de la poesía mexicana”.

    José Gorostiza construyó en Muerte sin fin un artefacto poético con alto grado de complejidad y belleza. Su escasa pero rigurosa obra es producto de una labor silenciosa y exigente. Cualidades que en mayor o menor medida caracterizó a su grupo de amigos, que por haber publicado la revista Contemporáneos (1928-1931), se les reconoce con ese mismo nombre. Al grupo de jóvenes escritores que también se le nombró “archipiélago de soledades” se inscribe en el contexto político social de La Revolución Mexicana, pero sus obras literarias siendo en cierta forma revolucionarias, no se apegan a los cánones estéticos dictados por el Estado. El también llamado “grupo sin grupo” abreva de las propuestas vanguardistas del Siglo XX, pero sin adherirse del todo, ni de manera incondicional, a ninguna de ellas. Su apertura a las más novedosas expresiones del arte moderno les ganó el epíteto despectivo de “cosmopolitas” y el enconado rechazo de los grupos artísticos afiliados al gobierno, que propugnaban por un nacionalismo oficialista. Los Contemporáneos fueron atacados implacablemente, acusados de ignorar la cultura de su pueblo, encerrase en su torre de marfil y de darle la espalda a su nación. Se les calificó también de “malinchistas”, así como de “artepuristas”, “elitistas”, “aristócratas” y hasta de “reaccionarios”. La verdad es que fueron injustamente calumniados e incomprendidos. En opinión de Octavio Paz, los contemporáneos –a pesar de haber sido denunciados por sus enemigos como poetas exquisitos, cosmopolitas y decadentes- fueron a su manera nacionalistas y patriotas, no únicamente se propusieron enriquecer la literatura mexicana sino también fortalecieron la tradición en los siguientes términos:

    Los Contemporáneos se propusieron incorporar la tradición moderna; prosiguieron así la obra iniciada por los “modernistas” y continuada por los escritores del Ateneo. Su interpretación de la tradición europea no fue más rigurosa ni más amplia que la de Reyes, sí más arriesgada. Quisieron ser contemporáneos de los escritores de su época y en buena parte lo consiguieron.

    Grupo controversial este de los Contemporáneos ya que las paradojas fueron su identidad constante. Surgen como grupo generacional pero se niegan a la homogeneidad grupal o doctrinaria, respetando sus respectivas individualidades. A diferencia de las Vanguardias se niegan a las estruendosas manifestaciones de corrientes o escuelas. No lanzan manifiestos públicos pero mantienen actitudes y conductas similares en torno a la creación artística como el rigor crítico y la intolerancia hacia la mediocridad. Son aristócratas del arte pero aman y valoran las culturas populares. Rechazan las estridencias de los nacionalistas folklóricos y superficiales pero defienden ese nacionalismo que tiene lenguaje, cielo, paisaje y que se enriquece con los aportes de otros países y culturas. Respetuosos de una tradición que, se renueva vívida, para continuar vigente y vigorosa en su constante transformación.

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