¿Qué pasa con la h o s t i a una vez que se la traga.?

Para la Iglesia Católica, la h o s t i a consagrada es el verdadero cuerpo de Cristo. Cuando uno traga una h o s t i a, traga el cuerpo de Jesús. Mi ignorancia es supina en este tema, por ello quisiera saber qué pasa con el cuerpo de Jesús una vez que ingresa en el aparato digestivo, por cuánto tiempo sigue siendo el cuerpo de Cristo. Es evidente que tarde o temprano los alimentos consumidos salen por el otro extremo del sistema en forma de heces. ¿Con cuerpo de Cristo incluido? ¿O desaparece milagrosamente antes de que eso suceda?

Obs. Esta no es una pregunta con ánimos ofensivos. Simplemente soy curiosa e indagadora.

Actualización:

Angel: Que interesante respuesta, te agradezco que ilumines mi ignoracia.

Actualización 2:

Deadpool: Gracias por responder. Pero no soy japonesa, mi apellido es Chuang, por eso Nicol C. Mi abuelo es chino.

Actualización 3:

Vic Rod: dices "La h o s t i a se absorbe totalmente por ósmosis sin quedar partícula alguna para su excreción." ¿Cómo es que estás tan seguro? ¿En que estudios te basas? ¿O es solo fé?

12 respuestas

Calificación
  • hace 9 años
    Respuesta preferida

    La eucaristía, sin duda el rito culminante del catolicismo, plantea algunas delicadas cuestiones que convendría que los teólogos solventaran de una vez por todas en lugar de esconder la cabeza bajo el ala. Para eso están los pastores, para atender la alimentación espiritual del rebaño y su bienestar. Veamos: Jesucristo está realmente presente, nada de metáforas, con su carne y con su sangre, en la eucaristía. Sobre esto no cabe duda alguna. Cuando el creyente comulga ingiere a Jesucristo vivito y coleando en la aparente oblea de trigo, sólo aparente, ojo. Esa carne y esa sangre de Jesucristo que el comulgante ingiere con unción va a parar a su estómago, donde se digiere y pasa al intestino. El camino y el proceso, todos lo sabemos, es el usual de cualquier alimento, sea o no espiritual: una parte se absorbe, entra en el torrente sanguíneo y se transforma en la propia esencia corporal del cristiano que, de este modo, se cristianiza aún más, pues integra al Cristo vivo en su propia materia orgánica, ¡esto es hermoso!, la ****** cristianizándonos celularmente. Ahora bien, una parte de esa sustancia hostial, aunque sea mínima, pero que contiene a todo Dios, no lo olvidemos, no se digiere sino que, tras deambular por el intestino delgado y por el grueso, desemboca en el recto y se expele con las heces.

    Aquí viene la parte verdaderamente escatológica, plenamente escatológica de este asunto. En esas heces que el creyente expulsa de sí, en el placentero reservado, quizá mientras relee el Kempis o los ejercicios de Loyola, va algo de la ****** consagrada, algo de Jesucristo. ¿Algo? No, algo no: la doctrina de la Iglesia insiste en que en la más mínima partícula de la ******, aunque sólo sea un átomo prácticamente invisible de ella, se contiene Jesucristo entero, absolutamente entero. Ergo en la parte expulsada con las heces va Jesucristo tan completo como en una ****** terminada de consagrar, aún calentita por la conmoción transmutadora del sacramento. ¡Cómo es posible que no hayamos reparado en ello, dos mil años comulgando y expulsando heces sin advertir la enormidad que cometíamos! Porque lo que ganábamos por un lado se nos iba por el otro.

    Este punto debiera tratarse, con la máxima urgencia, y de modo reservado, que no trascienda, por una asamblea de teólogos que eleven un documento aclaratorio al Pontífice. Mejor aún, el propio Espíritu Santo por el habitual procedimiento de urgencia, debiera inspirar al Santo Padre para que emita una encíclica en la que trate este tema. Yo, desde mi modestia, sugiero que se habiliten retretes especiales en trascoros y sacristías, unos reservados en los que los comulgantes efectúen su primera deposición posteucarística a fin de posibilitar que estos detritus corporales reciban el tratamiento adecuado considerando que llevan una parte de Jesucristo, que es todo Él, como se ha visto. Quizá sea adecuado cierto peritaje de la industria minera. Existen empresas, me consta, que extraen polvillo de oro de carretadas de piedras, de arena o de barro. A lo mejor procesan veinte toneladas de barro para sacar una ínfima cantidad de oro que no bastaría para rellenar el hueco de una muela. Estos depuradores tienen experiencia, tienen medios y atesoran el conocimiento necesario. Que instalen sus depuradoras en lugares sagrados y que esas partículas ínfimas pero relevantes de la ****** consagrada expulsadas con las heces se reciclen convenientemente y retornen a la cadena nutricia de la eucaristía convenientemente incorporadas a la masa de harina de trigo candeal con la que las monjitas elaboran las hostias.

    Volvamos. Ninguna religión mistérica toma el pan y el vino como mero símbolo: cuando el sacerdote pronuncia sus palabras mágicas, la ofrenda se convierte en carne y sangre verdaderas del dios, aunque en el paladar del comulgante sigan sabiendo a pan y a vino e incluso los celiacos que tienen problemas con el gluten los sigan teniendo. Hay que ser testarudos y cerrados de mollera para no comprender que lo que ingieres después de la consagración no es pan de trigo, sino carne y sangre de Cristo. Como cristiano es evidente que lo acatas, de lo contrario no estarías comulgando. Entonces, ¿a qué viene tanto jaleo? Con todos estos aspavientos lo único que vamos a conseguir es levantarle la liebre a los funcionarios de la Unión Europea que velan por el control de los alimentos que hasta ahora no han advertido el cambalache eucarístico. Imaginen que atraemos su atención y se empeñan en que la carne y la sangre sacramentales se sometan a los rigurosos controles alimentarios que la Unión aplica a los productos cárnicos antes de distribuirse entre los comulgantes del banquete eucarístico. A ello habría que sumar que, siempre según las normas comunitarias europeas, el sacerdote que administra la comunión debería usar guantes, dado que las sagradas formas en ningún caso deberían entrar en contacto con sus manos

    Fuente(s): desnudas, que pueden ser portadoras de gérmenes, el paripé higiénico de las vinajeras sobre el altar no les vale a los funcionarios europeos. Aparte de hacer los cursillos correspondientes para obtener autorización como de manipulador de alimentos. Hace bien el Estado Vaticano en no solicitar su ingreso en una Unión Europea que sólo le traería problemas y le pondría impedimentos a todo. Que de hecho ya comenzaron al tener la obligación de poner en las hostias (¿¡!?) fecha de caducidad. Aparte de que nuestro reino no es de este mundo Saludos. La Paz Sea por Todas Partes.....
  • Anónimo
    hace 9 años

    se convierte en estiercol.

    ... la naturaleza es sabia ...

  • Anónimo
    hace 9 años

    Es digerida

  • hace 9 años

    no crees que es paganismo moderno?

    comerse un cuerpo humano hay mi japonesita cuando entenderas

  • ¿Qué te parecieron las respuestas? Puedes iniciar sesión para votar por la respuesta.
  • Anónimo
    hace 9 años

    Los componentes de la ****** se digieren en el tubo digestivo y se eliminan como materia fecal.

  • Anónimo
    hace 9 años

    Deberías conocer la omnipresencia de Dios: está en todas partes (incluso dentro de tu intestino)

    __________________________________________

    Monseñor: tu descripción del metabolismo de los polisacáridos y de la fisiología gástrica es realmente precisa.

  • hace 9 años

    Verás, la ****** nutricinalmente es rica en glúcidos que comenzarán a digerirse ya en la cavidad bucal antes de la deglución, merced a la alfa amilasa salival. Luego, otras enzimas gástricas y, sobre todo, la amilasa pancreática (vertida desde el conducto pancreático de Wirsung a la ampolla de Vater, es decir, directamente al duodeno) rematan el trabajo de digestión, con lo que ya sólo resta proceder a la absorción de las biomoléculas, que acaecerá en el borde en cepillo de los enterocitos del intestino delgado mediante transportadores acoplados en su mayoría al sodio. Y, por último, gracias al potencial electroquímico generado por la acción de la bomba de sodio-potasio, las biomoléculas pasarán a circulación esplácnica.

    Eso es todo lo que ocurre, resumidamente.

    -------------------------------------

    Muchas gracias "Ego Sum", me halaga sinceramente tu reconocimiento.

  • Anónimo
    hace 9 años

    Solo es un pedazo de harina con vino nada extraordinario. Es una representación material de lo que realmente debe suceder en lo espiritual.

  • Angel
    Lv 7
    hace 9 años

    Como dice en la Biblia que todo lo que entra en la boca se va a la letrina pues allí acaba tu oblea en realidad no es mas que un pedazo de harina nada mas que eso

  • lalic
    Lv 5
    hace 9 años

    tomar la ****** es un acto de fe.

    al ponerla en tu bica se disuelve, es ta pequena que no alcanza a caer en tu estomago.

    no te estas comiendo un taco de chicharron,

    pero la escencia lo que significa la consagracion y bendicion de nuestro senor jesuscristo, amen.

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.