¿Hubo aprobaciones clericales, para la lucha armada de los cristeros?

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  • hace 8 años
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    5. Apenas es necesario, Venerables Hermanos, ir muy lejos para narrar las tristes calamidades que han caído sobre la Iglesia de México. Es suficiente con recordar que las frecuentes revoluciones de los tiempos modernos han terminado en la mayoría de los casos en juicios para la Iglesia y en persecuciones de la religión. Tanto en 1914 y en 1915 los hombres que parecía verdaderamente inspirado por la barbarie de otros tiempos persiguieron a los clérigos, tanto seculares como regulares, y a las hermanas. Ellos se levantaron contra los lugares sagrados y todos los objetos utilizados en el culto divino y tan feroces eran que ningún daño, ninguna ignominia, ninguna violencia era demasiado grande para satisfacer su manía de persecución.

    6. Haciendo ahora referencia a determinados hechos notorios sobre los que Nosotros ya hemos levantado Nuestra voz en protesta solemne y que incluso la prensa diaria registro en gran longitud, no hay necesidad de ocupar mucho espacio en decirles de determinados hechos lamentables que se produjeron incluso en el muy reciente pasado con referencia a Nuestros Delegados Apostólico en México. Sin el menor respeto por la justicia, por solemnes promesas dadas, o para la propia humanidad, uno de los Delegados Apostólicos fue expulsado del país; otro, quien por razones de enfermedad había salido de la República por un corto tiempo, se le prohibió volver, y el tercero también fue tratado de una manera de lo más hostil y obligado a irse. Seguramente no hay nadie que no pueda entender que actos como estos, cometidos contra personajes ilustres que estaban preparados y dispuestos a lograr la paz, deben ser interpretados como una gran afrenta a su dignidad como Arzobispos, a los altos cargos que llenan, y en particular a Nuestra autoridad que ellos representaban.

    7. Sin duda los acontecimientos que acabamos de citar son graves y deplorables. Pero los ejemplos del poder despótico de los que ahora Nosotros pasaremos revisión, Venerables Hermanos, están más allá de toda comparación, contrarios a los derechos de la Iglesia, y muy dañinos también a los Católicos de México.

    8. En primer lugar, vamos a examinar la ley de 1917, conocida como la "Constitución Política" de la república federada de México. Para nuestros fines presentes, basta con señalar que después de declarar la separación de la Iglesia y el Estado la Constitución se niega a reconocer en la Iglesia, como si fuera una persona desprovista de cualquier estado civil, todos sus derechos existentes y les prohíbe a ella la adquisición de ningún tipo de derecho en el futuro. A la autoridad civil se le da el derecho a interferir en los asuntos del culto divino y la disciplina externa de la Iglesia. Los Sacerdotes se colocan en el nivel de los profesionales y de trabajadores, pero con una diferencia importante, que deben ser no sólo los Mexicanos por nacimiento y no pueden exceder un cierto número que determine la ley, pero al mismo tiempo, privados de sus derechos civiles y políticos. Se les sitúa así en la misma clase con los criminales y los locos. Por otra parte, los sacerdotes no sólo deben informar a las autoridades civiles, sino también a una comisión de diez ciudadanos cada vez que tome posesión de una iglesia o se transfieren a otra misión. Los votos de los religiosos, las órdenes religiosas y congregaciones religiosas están prohibidas en México. El culto público divino está prohibido a menos que se lleve a cabo dentro de los confines de una iglesia y se lleva a cabo bajo la atenta mirada del Gobierno. Todos los edificios de la iglesia han sido declaradas propiedad del estado. Las residencias Episcopales, las oficinas diocesanas, seminarios, casas religiosas, los hospitales, y todas las instituciones de beneficencia se han quitado de la Iglesia y entregados al estado. Como cuestión de hecho, la Iglesia ya no pueden poseer bienes de ningún tipo. Todo lo que poseía en el período en que esta ley fue aprobada se ha convertido en la propiedad del estado. Cada ciudadano, además, tiene el derecho de denunciar ante la ley, cualquier persona que él piensa que esta reteniendo propiedad de la Iglesia en nombre propio. Todo lo que se requiere a fin de hacer dicha acción legal es una simple presunción de culpabilidad. Los Sacerdotes no están permitidos por la ley a heredar los bienes de cualquier índole que no sea de las personas estrechamente relacionadas con ellos por la sangre. Con referencia al matrimonio, el poder de la Iglesia no se reconoce. Cada matrimonio entre católicos se considera válido si se contrae válidamente según las prescripciones del código civil.

    Joselito hay varios documentos, pero el mas importante es la Enciclica INIQUIS AFFLICTISQUE de PIO XI

    http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclic...

  • Anónimo
    hace 8 años

    Hola , que yo sepa no las hubo Roma nos dio la espalda por haber respondido con las armas, pero era defender y morir por lo que uno ama, o quedarse cruzado de brasos, yo por supuesto que hiba a la guerra por amor a Dios, a Cristo y a la Virgen.

    saludos!!!

  • Anónimo
    hace 8 años

    No, el clero fue ajeno al alzamiento armado, el primer foco del alzamiento cristero ocurrió a mediados de agosto, en ocasión del asesinato del cura de Chalchihuites y de tres seglares católicos con él, en Zacatecas en 1926. Entre agosto y diciembre de 1926 se produjeron 64 levantamientos armados, espontáneos, aislados, la mayor parte en Jalisco, Guanajuato, Guerrero, Michoacán y Zacatecas, sin armas en sus comienzos, pero pronto las fueron consiguiendo de los mismos soldados federales, los juanes callistas, que incluso les vendían municiones del ejército.

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