¿Alguien me puede dar unos poemas del modernismo no tan largos?

Ayudenme esk devo aprenderme uno y es mi calificasion en Español... saludos

1 respuesta

Calificación
  • Anónimo
    hace 9 años
    Respuesta preferida

    ¿De qué país sos?

    Un poeta modernista argentino que me gusta es Leopoldo Lugones.

    Si no te convence Lugones, podés tratar de buscar algo de José Martí (Cuba), Amado Nervo (México), Rubén Darío (Nicaragüa). A los españoles no los conozco tanto.

    Te copio algunos poemas de Lugones. Muchos de sus poemas son largos, pero acá van tres breves:

    LA GARZA

    En su abstracto candor, el tiempo vano

    Inmoviliza eterno, hondo, distante,

    La soledad obscura del pantano

    Y una línea de tiza interrogante ...

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    EL PICAFLOR

    Run ... dun, run ... dun ... Y al tremolar sonoro

    Del vuelo audaz y como un dardo, intenso,

    Surgió de pronto, ante una flor suspenso,

    En vibrante ascua de esmeralda y oro.

    Fue color... luz... color... A un brusco giro,

    Un haz de sol lo arrebató al soslayo;

    Y al desaparecer con aquel rayo,

    Su ascua fugaz carbonizó en zafiro.

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    LA TARDE CLARA

    En el jagüel, más trémulo, la rana

    Repercute sus teclas cristalinas.

    La noche, por detrás de las colinas,

    Su ala de torvo azul tiende cercana.

    No acaban de decir "hasta mañana",

    Locas de inmensidad las golondrinas...

    Y por si no los querés taaaan breves, acá van un par un poquito más largos:

    HISTORIA DE MI MUERTE

    Soñé la muerte y era muy sencillo;

    una hebra de seda me envolvía,

    y a cada beso tuyo,

    con una vuelta menos me ceñía

    y cada beso tuyo

    era un día;

    y el tiempo que mediaba entre dos besos

    una noche. La muerte era muy sencilla.

    Y poco a poco fue desenvolviéndose

    la hebra fatal. Ya no la retenía

    sino por solo un cabo entre los dedos...

    Cuando de pronto te pusiste fría

    y ya no me besaste...

    y solté el cabo, y se me fue la vida.

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    OCEÁNIDA

    El mar, lleno de urgencias masculinas,

    bramaba en derredor de tu cintura,

    y como un brazo colosal, la oscura

    ribera te amparaba. En tus retinas,

    y en tus cabellos, y en tu astral blancura

    rieló con decadencias opalinas

    esa luz de las tardes mortecinas

    que en el agua pacífica perdura.

    Palpitando a los ritmos de tu seno

    hinchóse en una ola el mar sereno;

    para hundirte en sus vértigos felinos

    su voz te dijo una caricia vaga,

    y al penetrar entre tus muslos finos

    la onda se aguzó como una daga.

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