Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 9 años

¿ola cuales fueron las reivincacaciones que permitieron el regreso del ECUADOR a la vida democrática?

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  • hace 9 años
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    El Ecuador según muchos ha llegado nuevamente a un punto de inflexión política e institucional. El único problema es que en 25 años de momentos similares, no hubo nunca un principio rector para cambiar nuestro sistema social. O mejor dicho, los principios intentados no han dado –y a mi modo de ver no podrán nunca dar- respuesta a sus propias promesas. Nuestra República del Ecuador no es una república, nuestra separación de poderes no es tal y nuestra constitución está francamente mal constituida. Para empezar, una república es lo opuesto a una democracia.

    En la primera, el colectivo está limitado en su poder sobre el individuo. De esa forma se evita que cualquier mayoría formada ad hoc atropelle la libertad de los individuos y las asociaciones que consensualmente constituye como familias, empresas, iglesias y comunidades de cualquier tipo. En una democracia, si hemos de darle significado a las palabras, el individuo se ve limitado por el poder colectivo y centralizado. La masa se rebela contra toda noción de autonomía individual y privada, y se obtiene la capacidad de decidir sobre la vida y propiedad de otros.

    En otras palabras, los límites constitucionales y la separación de poderes sólo tienen sentido en una república. ¿Qué importancia tiene esa distinción clásica hoy en día? Muchísima. No puede ser que en nuestro territorio sigamos aceptando el linchamiento por turnos como forma de tomar decisiones. No es posible que no logremos entender lo que Montesquieu enseñó sobre la separación efectiva de poderes. Y por otra parte, como dijo Ayn Rand, “El gobierno se crea para proteger a la gente de los criminales, y la constitución para protegerle, del gobierno”. Pero nuestra constitución es todo menos un límite a las funciones del gobierno. Una ironía, en un país que con razón descree de la política como mecanismo de progreso y cambio. Los resultados de dar carta blanca a las mayorías han sido la inseguridad jurídica, la inseguridad económica y el relativismo cultural. Nada es bueno o malo si no está avalado por la mayoría.

    Nuestra responsabilidad histórica es repensar nuestro sistema social. En vez de regresar a ver a la socialmente decadente Suecia, con dos tercios de sus niños naciendo al margen de una familia, o a los Estados Unidos donde la educación pública sigue subdesarrollando generaciones enteras, debemos retornar a la República. Este concepto implica tener un gobierno limitado a poquísimas funciones que sí pueda desempeñar con decencia, votar para elegir representantes con poderes muy limitados, fragmentar la política en regiones e instituciones, y en general devolverle al individuo y sus instituciones voluntarias el papel principal en la vida social. Necesitamos gobiernos locales y sólo locales, agrupados en forma federal o confederada a lo largo del territorio. De esa forma se minimiza el daño y se maximiza el control ciudadano. Un retorno a la sociedad civil, y a formas basadas en la justicia y la libertad, no en el poder y la política. Por ese sentido de responsabilidad histórica, hagamos de la República del Ecuador realmente una república y erradiquemos el centralismo

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