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Anónimo
Anónimo preguntado en Sociedad y culturaReligión y Espiritualidad · hace 10 años

¿Eres tú también el que se entrega al deseo de la carne, sin ver las consecuencias de tu acto?

Para que me entiendas, déjame contarte una historia:

CINCO MIL MUCHACHAS PARA UN SOLO HOMBRE.

No fue una sola muchacha. Fueron cinco mil. Cinco mil muchachas que lo obsesionaron, que le robaron el sueño, que lo lanzaron en una carrera loca. Algunas eran rubias; otras eran morenas; otras, trigueñas; otras, pelirrojas. Unas vestían a la moderna; otras a la antigua.

¿Quiénes eran estas cinco mil muchachas? Eran muñecas, de las llamadas «Barbie», tesoro preciado de Glen Offield. Su afición era coleccionarlas. Pero otra persona, Scott Sloggett las codició y las robó, después de lo cual incendió la casa de Glen Offield. Luego, horrorizado de su propio hecho, se suicidó tomando una sobredosis de drogas.

Hay hombres que pierden la cabeza por una sola mujer, así como los hay que la pierden por muchas mujeres. Este hombre perdió la suya por una colección de cinco mil muñecas, una colección valorada en más de medio millón de dólares.

La historia bíblica y secular está llena de amantes célebres: Sansón y Dalila, David y Betsabé, Antonio y Cleopatra, Romeo y Julieta, Don Quijote y Dulcinea. Todas estas parejas son ejemplo del amor humano, de ese amor del hombre y de la mujer que se entregan intensamente al ser amado. Por ese amor dan hasta la vida. Porque al fin de cuentas, el amor es la fuerza más potente del mundo.

Ahora bien, el “amor” que Scott Sloggett tenía por las muñecas de Glen Offield no era más que codicia, pues buscaba beneficio monetario. Él quería hacerse rico con una colección que era única. Pero si bien Scott sólo buscaba aumentar sus bienes materiales, muchas son las personas que se abandonan a la lujuria buscando el efímero y voluble placer sensual.

Por entregarse al deseo de la carne abandonan esposa, hijos, respeto, conciencia y hasta el alma, no queriendo reconocer que la lascivia es una apetencia que mata. A Scott Sloggett lo abatió la avaricia. Al adúltero lo consume su lujuria.

Grande ha sido el amor de los famosos amantes de la historia. Todos ellos le dejaron una valiosa lección a la humanidad: que el amor pasional que se manifiesta en la intimidad fuera del matrimonio. Amor que se sale de los linderos establecidos por Dios produce caos en el individuo, en la familia y en toda la sociedad.

Pidámosle a Dios sobriedad. Los que tenemos a Cristo en el corazón y obedecemos sus mandamientos, vivimos en paz. Tenemos, además, la absoluta seguridad de vida eterna. Obedecer a Dios es hallar serenidad. Sus leyes no son penosas, y quienes las obedecemos experimentamos perfecta armonía. Cristo desea ser nuestro Salvador.

10 respuestas

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  • hace 10 años
    Respuesta preferida

    La sexualidad: ¡la sociedad nos inunda con ella todos los días!

    Las pantallas del cine y la televisión hacen gala de la sexualidad como si fuera una “sana di versión”. Los libros y revistas se embadurnan de ella para vender más ejemplares. La publicidad la resalta con descaro para vender productos. Y en la vida social, chicos y chicas se ven frecuentemente en situaciones comprometedoras.

    ¿El resultado? Estamos rodeados de tentaciones sexuales. Y la tentación sexual lleva a la concupiscencia, con sus resultados lamentables.

    Veamos la siguiente carta enviada por un joven:

    “Tengo 17 años y mi problema es serio. Me han gustado los libros y las películas pornográficas, y ahora estoy sufriendo las consecuencias. No es que no pueda dejarlos, porque ya lo hice. El problema está en mis pensamientos, en mi mente.

    “Tengo la mente en un estado tal, que no puedo ver a una chica en la escuela sin desear acostarme con ella. Me estoy volviendo más tolerante con cosas que antes no habría aceptado.

    “No quiero reprimir estos pensamientos para que aparezcan otra vez. Quiero sacarlos del todo, arrancarlos de mi mente y remplazarlos con otra cosa para que no me sigan mortificando. ¡Por favor! No puedo dejar que pase otro año con este problema. No puedo andar con los ojos cerrados. Por favor, ¡ayúdenme!”

    Las personas que sufren de un impulso sexual desordenado tienen que pelear una verdadera batalla. No pueden colocarse anteojeras ni retirarse a una isla desierta. Pero lo que sí pueden hacer es reconocer el problema y superarlo con la ayuda de Dios. Expliquemos.

    ¿Buena o mala?

    La atracción sexual sana no tiene nada de malo. Dios la creó. La atracción sexual aporta un gozo casi indescriptible a la relación matrimonial. El hecho de tener pensamientos o deseos sexuales no significa que seamos malos, pervertidos ni raros.

    Pero Jesús enseñó que la concupiscencia, tan común como lo es la atracción sexual normal, sí constituye pecado. “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27-28 RV60 en todo este artículo).

    ¿Qué es la codicia en materia sexual? La mayoría de los adolescentes y adultos no se consideran adúlteros. Sin embargo, han experimentado la codicia sexual o concupiscencia. El diccionario define concupiscencia como el “apetito desordenado de placeres carnales”. Ahora bien, el deseo sexual es un don de Dios y no es malo en sí. Lo malo es el apetito desordenado o incorrecto.

    La concupiscencia, deseo excesivo o pasión descontrolada, es como la dinamita. Es pecado y conduce a otros pecados. Es sumamente peligrosa.

    La concupiscencia es una afrenta para Dios y destruye a jóvenes y viejos. El apóstol Pablo escribió: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre [o mujer] cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Corintios 6:18).

    No es lo mismo tentación que concupiscencia. Entendámoslo claramente. En Santiago 1:13-15 leemos:

    “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo con sumado, da a luz la muerte”.

    Pensemos en esto: Un joven pasa frente a un puesto de revistas y sin proponérselo, sus ojos caen sobre una revista. En la portada hay una fotografía de una mujer desnuda. Este es el momento de la tentación. Recuerda: La tentación no es pecado. Pecado es ceder a la tentación.

    El muchacho tiene que tomar una decisión. Puede mirar hacia otro lado y seguir su camino, alejándose de la tentación, o puede tomar la decisión de ceder a ella.

    Si “de su propia concupiscencia es atraído y seducido”, entonces estará en problemas. Al tomar la revista, ceder a la concupiscencia y mirar la pornografía, está optando deliberadamente por dejar entrar la tentación en su mente. El resultado es un acto de concupiscencia y adulterio. El muchacho ha pecado.

    Por concupiscencia queremos decir cualquier pensamiento o acto sexual que sea una desobediencia o afrenta contra Dios y que puede degradar o destruir a la persona.

  • Anónimo
    hace 10 años

    Pobres Barbi que cupa tenian ellas de la inmadurez de esos hombres, si hay hombres tan tontos (y mujeres) que pierden todo por una psion mal encminada, pero perder la vida por unas muñecas? claro que son lindas, yo todavia tengo las mias, pero perder a tu familia y todo por un amor ilicito, es inmadurez y falta de inteligencia fedinitivamente, saludos amiguito y feliz fin de semana Rowee

  • hace 10 años

    Bueno hablas de avaricia y lujuria. Dos deseos que codicia el corazon del hombre cuando en este se ha sembrado la cizaña. Es semejante las dos a un mandamiento en el que se pone a la mujer del otro, a su mula y a otras cosas del otro, pero en este caso parece ser semejante la mujer a los demas bienes del hombre. Cosa rara pero no porque venga de Dios sino que procede de la distorsion que hace el hombre. Ciertamente en la historia biblica hay la mujer decente que es acosada por el hombre (Susana y los viejos) y la mujer galante que por su encanto pretende obtener el deseo del hombre tal como la Salome con su baile con lo que obtendria de Herodes esta respuesta: pideme lo que quieras. A tanto asciende asi la ambicion del hombre por satisfacer la apetencia de su carne, o la del avaro o avaricioso por obtener las preseas que para el son valiosisimas sin importar mas que estos tesoros para que este los acumule.

    En la historia biblica podemos entender que la poligamia de los patriarcas no fue una busqueda de poseer a tal o a cual mujer, fue dandose hasta podriamos decir de forma natural, pues el patriarca Abraham verdaderamente amaba a su esposa Sarah e igual Jacob a Raquel, aunque primero se le dio a la hermana de esta con la que tuvo su primera descendencia. Pero eso es entendible en la S, Biblia de porque se da la poligamia. Sin embargo la poligamia en la actualidad, con mormones o musulmanes, judios o lo que sean es algo verdaderamente aberrante. Yo solamente puedo verlo de esa forma: Apesta la poligamia que en nuetros dias se da, porque el amor, a mi parecer, solamente se da entre un hombre y una mujer. Por algo esa union es unica e irrepetible, y lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

    Saludos Cristiano Catolico

  • hace 10 años

    En realidad gustos son gustos y si no hubieran, pues no se venderían en las tiendas.

    Te lo digo porque a mí la lujuria o la avaricia me pueden tal vez atacar por otras cosas, pero por muñecas barbies, que son flacas, feas y chiquiticas, pues te digo que NO.

    La historia bien puede ser una historia de la vida real (porque me imagino que ésta es ficticia), ya que "para todo hay gente". Pero bien no podría tratarse de muñecas, sino que puede tratarse de colecciones de autos, de motos, de estampillas, o de cualquier otro tipo de colección.

    Y sí, debemos de pedirle siempre a nuestro Dios que nos dé las fuerzas necesarias para evitar caer en este tipo de tentación.

    Sólo soy YO.

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  • hace 10 años

    Cristiano, conforme a tu pregunta y a la historia que nos cuentas, no diría tanto el que nos dejemos llevar por el deseo de la carne, sino, que nos dejemos llevar por la codicia, pues a Scott, como tú mismo lo dices, lo que lo abatió no fue la carne, sino la avaricia, aunque también es cierto que la avaricia es muy parecido al adulterio, pues en ambos pecados se daña a terceros.

    Creo que debería el hombre (incluida la mujer) debería de fijarse en lo que hace, pues por la codicia, por la lujuria, en muchos casos, se abandona a lo que más cerca se tiene: a su esposa, a su familia.

    Muy buena meditación.

    Te saluda Aniri.

  • Anónimo
    hace 10 años

    Depende de la voluntad de cada quien

    ¿Y exactamente cual es tu pregunta?

  • ¿Sin ver las consecuencias? Oh sí!!

    Incluso hay muchos que se entregan al deseo de la carne, viéndolas. E incluso estando enfermos o hambrientos. Porque se puede debilitar la voluntad y corromper la conciencia,.

  • hace 10 años

    No entiendo a que apuntas. Cristo nos dejo dicho que no vayamos en contra de nuestros deseos siempre y cuando no afectemos a nuestra alma o la de los demas. Esta escrito, no es pecado el sexo, solo la fornicacion cuando es en vano.

  • Anónimo
    hace 10 años

    por eso uso preservativo pa no dejar chamacos regados

  • Anónimo
    hace 10 años

    ah!

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