Azul
Lv 6
Azul preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 9 años

¿ Cómo se pueden pescar pulpos en Laredo? Segunda parte?

http://espanol.answers.yahoo.com/question/index;_y...

Regresé al hotel para cambiarme de ropa y me fui a una de las playas que estaba alejada, para así no encontrarle. Mi intención era darme un baño en las frías aguas.

Yo estaba cansada, molesta, decepcionada y un montón de cosas más que terminan en ada, menos encantada y enamorada.

Me preguntaba a que demonios había vuelto aquella región, si cada vez que iba era para marcharme furiosa y también, que velita le había alumbrado a aquel hombre para que yo me fijara en él, ya que era todo lo contrario al perfil, que a mi me gustaba.

La tibieza del sol hizo que me durmiera en la playa, tal vez una hora o poco más, no lo sé, pero lo que si es, que cuando desperté él estaba a mi lado sonriéndome, con una silla de esas de playa, su sombrilla y una latita de cerveza.

Le miré como si fuera un bicho de esos que andan por la arena y que rápidamente hacen un orificio y se esconden

Pero aquel bicho bromista, descarado, fanfarrón y ligón, no se escondía en la arena, permanecía en su trono, como si fuera el amo de todo.

Sin hacerle caso, me levanté y me fui a nadar un poco, pero en una zona que se hacía píe. Cierto es, que era conocedora de lo traidor que podía ser aquel mar, pero pareció habérseme olvidado y me fui nadando un poco más hacia dentro, con tan mala suerte que atravesé la línea de la corriente y ya no pude regresar.

Viendo que era imposible retornar y cercana a una roca, tipo diminuto islote, me acerqué y subí a ella, raspándome las piernas, que sangraban como si estuvieran cortadas con una cuchilla de afeitar. No estaba yo para nadar siguiendo los cánones de salvar corrientes.

Supuse que vendría a buscarme la lancha de salvamento, pero no fue así, pensé que él me había visto adentrarme y llamaría para que la enviasen, pero el muy desalmado, ni se molestó.

Permanecí en la roca un par de horas tenía sed y hambre, sabía que estaba rodeada de agua, pero salada, y para colmo las gaviotas pasaban por mi cabeza en vuelo rasante. Yo me acordaba de la película de “El naúfrago”y la curiosidad me rondaba, en adivinar que tal sabrían las gaviotas crudas.

Mi fantástica piel bronceada comenzaba a quemarse y el estar sentada en una roca no era muy agradable, y como no sabía que hacer, me entretuve jugando con una cangrejo que se escondía en las grietas, también pensé en cómo podría pescar un pulpo que andaba alrededor de la roca

De pronto escuché un motor, me giré y vi una barca de pescador con un motor añadido que se iba acercando hasta mi, desde la cual una voz me llamaba:

“¡ Nenita!”

“!Azuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuulll!”

Sorprendida comprobé que era el aciano octogenario……

Me llevó con su barca hasta la orilla, comprobé que mi ropa había desaparecido, ni tan siquiera estaba la bolsa en donde llevaba dinero y las llaves de mi auto.

Él anciano me sugirió ir hasta su casa, tampoco era plan entrar al hotel a medias de vestir. Allí su esposa muy gentil, me prestó ropa, que por suerte iba con mi talla.

Pasé una hora con ellos y en vista de que iban a haber una fiesta en la noche, celebrando su aniversario de bodas, acepté la invitación, me despedí y regresé al hotel.

La casa del amable anciano se hallaba cerca de aquella playa, era hermosa con una fachada de piedra y madera, amplios ventanales, y una chimenea ancha.

Tenía un inmenso jardín que rodeaba la casa, y si algo me llamó la atención fue observar que a su esposa le gustaban las calas y las hortensias como a mi, éstas lucían preciosas en tonos malvas, rosados y azules.

Durante aquel tiempo que hablamos, recriminaba a su esposo y al “otro” por aquella broma que me habían gastado, pero en ningún momento me dijeron si tenían algún parentesco con él, ni yo siquiera me atrevía a indagar nada. Si comentaron, que él se marchaba de viaje, algo que me hizo aceptar la invitación a la fiesta.

El jardín había sido decoradora para tal celebración. Una pérgola hermosa, lucía junto a un estanque artificial repleto de carpas saltarinas.

Aquella casa era digna de un marqués, pero no tenían ningún título nobiliario, además era un matrimonio muy sencillo, eso si, el anciano era muy simpático, porque cuando le narraba a su esposa más detalles de la historia y la bromita, le ponía tanta gracia, que a mi se me escapaba la risa.

Mientras me acercaba el jardinero hasta el hotel, yo iba con el consuelo del que pierde algo y el mío me animó, pensando que tal vez el seguro me cubriera el robo. Tampoco era tanto lo que había perdido, cosas simples que se llevan a la playa.

Sentía la pérdida de la llave del coche, pero por precaución siempre llevaba dos, una en la maleta y otra en el bolso, lo mismo que con el dinero lo repartía entre los dos sitios.

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10 respuestas

Calificación
  • hace 9 años
    Respuesta preferida

    Me satisfizo la idea que aunque perdiste la llave del automovil y algun dinero, eres una mujer precavida e inteligente dividiendo (escondiendo) una copia de la llave y el dinero en otros lugares diferentes!! Asi podrias encontrarlos cuando lo necesitaras y ya vez....sucedio!!

    Ahora estoy intrigada por saber si existe algun parentezco entre el joven y el anciano!! Me alegra que tanto el anciano y su esposa fueron unos buenos anfitriones contigo!! Te trataron muy bien!!!

    ** Se me olvida que es una historia....es que estoy super emocionada con el relato, Azul.......!!

    Fascinante....., gracias!! :)

  • Lilí
    Lv 6
    hace 9 años

    Azul excelente relato amiga!!

    Me queda la intriga de saber la relación entre los dos bromistas, el joven y el octogenario. Espero develar el misterio en la próxima parte =)

  • hace 9 años

    Azul

    Ahora si que estoy en verdaderas ascuas

    Ya no se que pasara,pero presiento que

    Estará en la fiesta.

    Fuente(s): Saludos un beso Maltis.
  • hace 9 años

    estimada azul

    nada mas y nada menos que el viejito ese que se acomodaba los dientes con los dedos

    ese era el de la broma.seguire al tanto de esa vivida imaginacion que tienes

    ya es toda una novela inigualable

    felicidades de corazon

    abrazos con cariño

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  • Silvia
    Lv 4
    hace 9 años

    Me encanta cuando dices: "yo iba con el consuelo del que pierde algo, y el mío me animó". Siempre es mejor prevenir. !

    Ese anciano Octogenario fué la salvación, Si no, imagínate!!!

    Sigo...

  • hace 9 años

    Que pena que yo no estaba,

    Para haberte acompañado,

    En la fiesta preparada,

    Por el viejito salado,

    Copas en la Puebla vieja,

    Ciudad vieja con encanto,

    Bonito asado en las rejas

    Por el muelle paseando,

    Por aquella playa inmensa,

    De arenas blancas y finas

    Recuerdos de amor impresas

    Las dunas y las colinas

    Allí solas las parejas,

    Tapadas en los montones

    Se juraban las promesas,

    o saciaban sus amores.

    Un beso. Matayotes

  • hace 9 años

    Lo que cuentas es fenomenal... ¡Ha mi buena amiga!... ¡Sólo a ti te pasan estas cosas!

  • hace 9 años

    me gusto....

    cuando uno ve un texto tan largo y mas

    si en pantalla, suele ocurrir el espanto

    pero en el tuyo tiene ese dinamismo fantastico

    y el entretenimiento que basta leer una linea

    para quedar envuelto en el trama.

    Saludos Azul.

    quedarse sentado en una roca no debe ser nada pero nada agradable. :-)

  • Cappi
    Lv 6
    hace 9 años

    Hola Azul

    Me gusta la intriga que le das

    a tu relato seguro que acude

    a la fiesta

    Un beso

    CAPPI

  • hace 9 años

    Mujer precavida vale por tres, me hiciste recordar cuando choqué un auto, el seguro me dió mas de lo que me ofrecían cuando intenté venderlo jajajaja dije de haberlo sabido... voy al que sigue

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