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Lv 6
? preguntado en Sociedad y culturaReligión y espiritualidad · hace 9 años

¿Cuando sabes perdonar y cuando sacar tu carácter?

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Jesús nos enseñó a poner la otra mejilla, a perdonar setenta veces siete. Pero también nos enseñó a usar el látigo, como cuando hechó a los mercaderes que usurpaban el templo para llevar a cabo sus materialistas y mundanas actividades. Se dio a conocer aquí a un Jesús violentado que expresaba ira, pero era él quien dominaba a su ira, y no su ira a él.

Jesús era un maestro, un iluminado, y sabía en todo momento ser dueño y señor de sus emociones, Hay que desmitificar que los maestros espirituales fueran unos mojigatos, que solo se dedicaran a sonreír y repartir bendiciones. Una de las cualidades que caracteriza a todo gran maestro es su fuerte carácter, pues sin ello jamás hubieran llegado a tan alta dimensión como es la iluminación.

El Amor tiene muchas formas de expresarse, en ocasiones también se trasmite amor cuando sacamos nuestro carácter. El mejor ejemplo lo tenemos en un padre que reprende a su hijo por alguna mala acción, regañándolo e imponiéndole algún castigo. Esto, que el niño no lo puede ver así, es un acto de amor en tanto estás proporcionándole unos valores, transmitiéndole disciplina(que después podrá usar para sí mismo en lo que se proponga hacer) y propiciando que crezca en la rectitud. La conducta contraria(la que a menudo vemos en la actualidad), que es no hacer nada argumentando que nos da pena reprenderle, al niño le puede parecer estupendo, pero se estará cayendo en un acto de desamor, por la carencia afectiva que realmente conlleva ese acto.

En otras muchas ocasiones, sacamos nuestro carácter en señal de Amor hacia nosotros mismos, cuando por ejemplo somos víctimas de algún atropello a nuestra dignidad. Jesús nos enseñó en la bondad y el perdón, pero también en el Amor hacia ti mismo, que es lo que te dará fuerza para engendrar todo lo demás. El no quiere que seamos unos fusilánimes que por Amar sin despropósito a los demás nos dejemos pisar, y menguar nuestra voluntad y nuestra dignidad. Pues esto es un acto de total desamor, sobre todo con uno mismo, pero también hacia los demás, pues colaboras a que la otra persona se reafirme en un acto de desamor a su vez.

Entonces, ¿Cómo encontrar el equilibrio entre estas dos virtudes, perdonar y la fuerza de carácter?

Actualización:

Bueno, creo que muchos no han entendido el enfoque de la pregunta, no trata principalmente sobre el perdón. Quizás fue culpa mía por añadir lo de "perdona 70 veces 7". El propósito de la pregunta reside en dilucidar que existen momentos donde debemos poner la otra mejilla y otros momentos donde se debe salvaguardar nuestra dignidad. Esta pregunta viene motivada a que mucha gente tiende a entender las palabras de Cristo de forma literal, y viven en el error, en la creencia, de que constantemente han de ofrecer la otra mejilla a los demás, incluso a costa de algo tan básico e imprescindible para el ser humano, como su propia dignidad.

Actualización 2:

Mas adelante replantearé esta misma pregunta. MUCHAS GRACIAS A TODOS POR VUESTRA PARTICIPACION, todas las respuestas han sido bien recibidas, lástima que solo se pueda elegir una.

Me gustaron especialmente las de Curious Universe, Marilina, Lucho y Yoli.

Pero nuevamente gracias, y UN FUERTE ABRAZO PARA TODOS.

22 respuestas

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  • hace 9 años
    Mejor Respuesta

    Bueno, lo difícil es encontrar el equilibrio en general, también nuestro equilibrio guarda relación con el equilibrio que nos rodea y así sucesivamente, hasta llegar al equilibrio de la Humanidad. El mundo está deshumanizado, existe un vacío existencial y una gran mayoría de la población "vive" en compañía de la hipocresía, el cinismo y la necedad. La Sociedad se "preocupa" por TENER y no por SER, pòrque está dominada y colonizada por la Sociedad de Consumo, y los integrantes de la sociedad, no son sólo ateos, digamos creyentes en general, pero no perciben la profundidad de Ser ellos mismos, poseen una Fé mecánica, la practiquen o no.

    Con todo respeto, no acepto el mandato de poner la otra mejilla, pero eso no significa que no me importe el Otro, mi Prójimo, y por ello observo que la existencia de la niñez y juventud desamparada, no es tema de preocupación del sistema, es generada pòr éste. Y el mundo sigue andando y la Injusticia Social se profundiza día a día y el Narcotráfico y la Trata de Personas avanzan amparadas por el Poder en las Sombras. Entonces, mis preocupaciones pasan por lo social y colectivo, por cómo parar ésta barbarie, y para los causantes de éstos hechos siniestros, no me nace el perdón.

    El "libre albedrío" que pregonan, lo pueden ejercer los que gozan de condiciones saludables de vida, los que pueden cultivar su espíritu, y no los que revuelven basura para "comer", no l@s niñ@s ni los jóvenes exterminados por la droga,porque para sobrevivir se entra en un estado de alienación tal que, sólo se mantienen vivos por el instinto de conservación, hasta que el hambre, una bala, la violencia, la droga, los mata...

    Perdón por la disgresión, pero se relaciona con la R. a tu P., porque mi actividad me mantiene en contacto con la población vulnerable (término hipócrita a mi gusto) y dependo de los gobiernos de turno para trabajar con ella, porque trabajo en relación de dependencia y el contacto con los que ocupan los cargos según la gestión del momento es inevitable, y éstas personas que se sienten dueñas del "poder" tampoco son dignas de mi perdón, porque usan el cargo para acarrear agua para su molino, entonces por carácter transitivo usan a los desposeídos para "la foto", por supuesto que no están esperando el perdón de nadie, están dominados por la codicia y la ambición. Soy un simple ser humano que evidentemente no puede imitar a Cristo, pero lo mío no es resentimiento ni rencor, sino un hambre de justicia que nunca será saciado. Sin embargo, en éste momento estoy razonando sobre el perdón, cuando jamás me lo planteo, sino que hago lo que corresponde desde mi rol, y soy una convencida que rol y persona van de la mano. Y digo ésto, porque ahora voy a relacionar lo expresado con la fuerza de carácter, y debo reconocer que para sobrellevar mi vocación tuve que templar mi carácter, y así poder defender los derechos de los demás, desde reclamar un simple juguete abandonado en un depósito con total desidia, hasta beneficios justos para las familias, y éso te lleva a enfrentarte con el politiquillo de turno para conseguir "algo" dignificante para ésas familias y sus niños.

    En el terreno de lo personal, me pregunto a quién debo perdonar...a un familiar...a un amigo...a un vecino...a un extraño...en realidad suelo acudir al diálogo, a bucear las causas de algún malentendido o de un daño y resolverlo mediante la mutua comprensión o como máximo unas disculpas...pero...perdonar?

    En el caso de cómo los padres educan a los hijos, estoy convencida que lo hacen a través del ejemplo, y por supuesto de los límites. Y todo expresado, necesita ser regado continuamente de Amor y para tener capacidad de amar, debes haber crecido siendo amad@...

    Para responder tu Pregunta con honestidad, me arriesgo a ser considerada, hasta de pedante, ésto lo fuí elaborando a medida que respondo y creo que no me equivoco sobre mi sentir, mi hacer y mi pensar, respondo frontalmente porque soy así. Sinceramente, ignoro si he encontrado el equilibrio que mencionas, porque creo que no lo he buscado. Sobre el perdón del Otro hacia mí y sobre el perdón a mí misma, no recuerdo nada preciso que me hayan perdonado, tal vez mis errores de madre que mi hija ha logrado comprender y me cuesta perdonármelos, pero siempre utilizamos el recurso del diálogo, por que hay sentimientos de culpa que no se logran resolver con el perdón. Te saludo con afecto, amigo!!!

  • hace 9 años

    Pufffff... Si el mismo Aristóteles ya lo dijo:

    "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo."

    Enfadarse es un arte, hermano xD Pero sí: con cuántas malas creaciones nos topamos! Y no sabes cuánto me alegro que mentes el ejemplo del padre y del niño. En el metro me encuentro frecuentemente madres que ceden constantemente con sus hijos de menos de tres años. ¡Por el amor de Dios! Tengo la firme propuesta de no ser así cuando sea padre. (Y de no hacer madre a quien le falte carácter tampoco, claro).

    Es algo más que aprender en esta vida. Y quien sabe enfadarse y perdonar en su momento, es un maestro. Claramente.

  • hace 9 años

    Hola amigo,

    No perdono,porque para perdonar tengo que haber juzgado y sinceramente ,trabajo duro en eso,en no juzgar,ya que no me corresponde hacerlo,no soy quien para hacerlo.

    No tengo nada que juzgar ya que todo acto erróneo es solo un acto de inconsciencia y en ocasiones,es un camino "necesario"para llegar hasta donde tenemos que llegar.

    No castigo a mis hijos,jamas lo haré,pero sin embargo les explico las cosas,no hay mejor aprendizaje que el que se hace a través de la comprensión,si ese camino no fue escogido entonces aprenderán por las consecuencias que sus acciones les traerán,mas yo ,siempre estaré ahí,para acompañarlos,mi amor es incondicional,para mi el castigo no va de la mano con el amor.

    Tengo un carácter fuerte,muy fuerte,pero dulce a la vez,el equilibrio lo da la conciencia,el amor,la libertad.El perdón es solo el resultado de una ilusión,porque solo cuando creemos haber sido ofendidos reaccionamos así,juzgando y luego perdonando.

    Jesús fue y sera un personaje hermoso,sabio,puro,pero era humano también,y la reacción que tuvo es propia de este genero.

    Un abrazo que tengas un lindo sábado.

  • hace 9 años

    El perdón es la fuerza sanadora más poderosa del universo, y es la puerta hacia la libertad. Pues sólo perdonando a los demás y a ti mismo podrás sentirte libre interiormente.

    El perdón proviene del Amor, por eso sólo puedes perdonarte si te amas a ti mismo. Y después de haberte perdonado, sentirás un Amor aún más profundo, el Amor se habrá expandido. Perdonar es el mayor regalo que puedes darte a ti mismo.

    A veces tenemos ciertas resistencias a perdonar. Pensamos que si nos perdonamos o perdonamos a alguien, le estaremos quitando importancia a lo sucedido.

    Pero en realidad no se trata de perdonar lo que uno mismo o el otro hizo. Se trata de perdonar el por qué actuamos de determinado modo.

    Si abres tu corazón de verdad a alguien, por ejemplo, y esa persona te engaña y te traiciona, quizás te resulte difícil perdonarle, pues tu mente te dirá que lo que ha hecho es injusto y cruel. Imperdonable. Al fin de cuentas tú le entregaste lo mejor de ti, y le amaste de verdad.

    Pero si expresas la ira o el profundo dolor que quizás sientas, y luego meditas acerca de todas las lecciones que esa experiencia te trae y las integras, el perdón llegará de un modo fácil, sin esfuerzo.

    No perdonas la traición en sí misma, sino los motivos que le llevaron a esa persona a actuar de aquel modo. Quizás haya sido el miedo a estar vulnerable y abrirse de verdad. O tal vez la persona no se sentía merecedora de tu Amor, pues se sentía culpable de sus “errores” pasados, o simplemente no se amaba a sí misma lo suficiente. Entonces puedes ponerte en su lugar, puedes comprender sus limitaciones, y perdonarle por esas razones se torna más fácil. La persona estaba, sencillamente, asustada y herida.

    Entonces guardarás en tu memoria y en el corazón todos aquellos momentos hermosos y mágicos compartidos, y todo lo demás caerá en el olvido por sí mismo.

    También irás comprendiendo que los demás son apenas tu espejo. Y cuando el otro actúa de un modo que te hiere de alguna manera, te está mostrando, aún sin ser consciente, algo que debes sanar en ti mismo.

    Otra resistencia a perdonar proviene del miedo de que, al hacerlo, uno se vea en la obligación de reconciliarse con el otro. Pero esto no es necesario si no lo sientes, o no es lo adecuado para ti y tu crecimiento.

    Recuerda que la función del perdón es liberarte. Te perdonas y perdonas al otro para recuperar la libertad de tu alma. Y por eso mismo el perdón no conlleva ninguna obligación con los demás.

    Es importante tener en cuenta que el perdón no es otorgado desde una posición de superioridad. Si lo consideras de este modo, tendrás resistencias para perdonar, porque te sentirás incómodo o inadecuado. O entrarás en una sutil lucha de poder, que es exactamente lo opuesto a lo que el perdón brinda.

    ...En lugar de pedirle perdón a alguien es mucho más sano y efectivo sentir arrepentimiento, y no culpa, y decirle al otro de un modo sincero y profundo: “Lo siento, lo siento mucho”.

    De este modo ambos permanecen en una posición de igualdad, y pueden compartir el dolor o el pesar que sienten por lo sucedido. Entonces pueden perdonar y perdonarse de un modo humano, natural y abierto. Y en ese proceso el Amor se profundiza, y el perdón realmente libera a ambos.

    Muchas veces nos resulta más fácil perdonar al otro que a nosotros mismos.

    Si fuiste tú quien engañó y traicionó al otro, por ejemplo, perdonarte a ti mismo puede resultarte difícil. Sabes que has herido profundamente a alguien que se había abierto y confiado en ti, y quizás piensas que has sido un cobarde y has actuado de un modo cruel.

    Las voces de la sociedad o de la religión te acosarán -la voz de ese juez que todos llevamos dentro-, diciéndote que te mereces un castigo. Y comienzas a castigarte a ti mismo inconscientemente, de diversas maneras: tienes un accidente, empiezas a usar drogas o a beber alcohol, te involucras en otra relación que es destructiva, pierdes tu empleo, etc.

    Pero si te detienes a tiempo, antes de entrar en esa dinámica demoledora, y expresas el dolor que te produce darte cuenta de lo que has hecho, el perdón a ti mismo ya está en camino.

    Te haces responsable y expresas a solas lo que sientes. Luego meditas acerca de las razones que te llevaron a actuar de aquel modo, y te perdonas por ellas, te perdonas por los motivos que te llevaron a ocasionar dolor en el otro. Y aprendes las lecciones, y las digieres y las integras, para así evitar volver a actuar del mismo modo la próxima vez que alguien se abra de verdad contigo.

    Pues si no aprendes esas lecciones a fondo, podrás tener una infinidad de relaciones, por ejemplo, pero tarde o temprano actuarás del mismo modo con todas ellas.

    Y entonces perdonarte se hará más difícil, pues irás acumulando en tu historia personal una larga serie de traiciones, y posiblemente caerás en patrones auto-destructivos, o caerás en la negación del Amor; no te permitirás amarte ni amar de verdad a nadie nunca, lo cual hará que tu vida carezca de un verdadero sentido.

    Fuente(s): ... Recuerda que sin perdón no puede haber Amor, ni por los demás ni por ti mismo. El perdón es la mayor fuerza liberadora que existe en todo el universo. Al perdonarte y perdonar al otro, ambos son liberados. Ya están libres, ya sea para seguir con la relación pero de un nuevo modo, o para que cada uno pueda seguir su respectivo camino. Recuerda que te mereces perdonarte siempre, no importa lo que hayas hecho o haya sucedido. El perdón te conduce al verdadero Amor, al Amor incondicional, al Amor eterno e infinito. Extractos del libro “El amor de tu vida”, de Enriqueta Olivari - Shantidasi
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  • Anónimo
    hace 9 años

    Te contesto

    Muy buena tu pregunta...y, ésto me remite a cuántas veces pienso... "Dios, conviérteme en la persona que mi perro cree que soy"...NOBLEZA..AMOR..PUREZA...es muy difícil encontrar el equilibrio entre las dos virtudes que mencionás, perdonar y a la vez tener la fuerza de carácter suficiente como para EDUCAR sin LASTIMAR...desde el CORAZÓN y no desde la IRA...supongo que, los humanos no tenemos la VENTURA de ser DIOS...aunque creo que DIOS está en cada uno de nosotros, mezclado con nuestra humanidad imperfecta...nos falta MUCHO CAMINO POR RECORRER en la carretera hacia la perfección..muchos escalones que subir...muchas vidas por vivir...Muchas veces nos enojamos con el otro y, en verdad nos estamos enojando con nosotros mismos, tenemos mucho que aprender y, nuestro TIEMPO es cortito...Solo te digo que, entre dos soluciones, hay que optar SIEMPRE por la más generosa, eso le hará muy bién a tu alma y, por supuesto a todos los que te rodeen...lo demás, es "cartón pintado", como decía mi viejo!!...Te mando un saludo!!

  • Yoli
    Lv 6
    hace 9 años

    Ha sido un honor leerle y también leer las respuestas, pero su relato me ha dejado sin palabras de comienzo a fin, y de volver a él..... porque siento que soy de las que sacan el carácter cuando no debo o me devora la inseguridad........ y no precisamente de mi misma, pero no lo hago correctamente, no siempre domino las emociones y puedo hacer daño a quien más amo sin querer.....y si eso ocurre al final el verdadero daño me lo hice a mi misma por no controlar las emociones....y eso es más doloroso que el mismo enfado en si.... Como hace un poquito contesté a un bello amigo conseguir paz espiritual en mi interior es mi desafío en esta vida.....y no dejarme llevar por las emociones y la ansiedad, solo por la verdad......y si la veo lejana saber renunciar....y no dejar de creer en mi, me encanto lo que escribió al final de su escrito sobre el desamor hacía uno mismo.... ha sido un verdadero honor leerle. Gracias.....

    Sobre el perdón le compartiré dos relatos que es posible conozca:

    “...Mientras Leonardo da Vinci pintaba La última cena, se enfadó con cierto hombre, perdió los estribos y le dirigió unas palabras hirientes. Al reanudar su tarea, intentó pintar el rostro de Jesús, pero como estaba tan enojado no logró serenarse para realizar esa labor con la necesaria minuciosidad. Finalmente, soltó los pinceles y buscó al hombre con el que se había enemistado y le pidió perdón. Este lo perdonó y Leonardo se puso manos a la obra y pudo terminar el rostro de Jesús. Es difícil estar enojado con alguien cuando se contempla el rostro de Jesucristo. Si guardamos rencores y no perdonamos es porque perdemos de vista al Señor…”.

    Congregación Hope

    “El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”

    Madre Teresa de Calcuta (1910 – 1997). Misionera yugoslava nacionalizada india.

  • hace 9 años

    Es muy fácil adorar a DIOS cuando se tiene el estómago lleno,cuando se tiene de que vivir,esta es una buena pregunta para los desplazados por la violencia,aquellos que siempre creyeron en DIOS,pero que de la noche a la mañana tuvieron que salir de sus propiedades sin mas pertenencias que lo que tenían puesto,¿Seria que DIOS les fallo?,personalmente no soy creyente,solo me hago preguntas al respecto Para terminar te digo que estos de los que te hablo suman mas de TRES MILLONES DE PERSONAS.

    Y agrégale los otros miles de personas que siempre han andado en la miseria,para llegar a un total de 65 a 70 %de la población,estoy hablando del pueblo colombiano;de todas maneras creo que es suficiente para cuestionar la creencia en un Dios.

  • Anónimo
    hace 9 años

    Siempre es bueno perdonar, al perdonar te libras de un rencor que solo te afecta a ti mismo, si no guardas rencor quiere decir que te amas tanto como para dejarte controlar de esa forma.

    Perdonas siempre es bueno.

    Sacar tu carácter siempre que alguien no esté respetando a la persona, sacándolo con total control de uno mismo, pero sacándolo con coraje sin pasar a una furia descontrolada, solo sacarlo, pero estar consciente de la emoción y saber cuando dejarla de usar.

    Se saca el carácter aveces cuando alguien no respeta, en donde la amabilidad no corregirá la situación y la emoción controlada rectificará la situación.

    Aveces no es recomendable ni siquiera sacarlo para evitar discusiones, o cuando la persona solo quiera molestar, el enojo aveces es signo de debilidad, hay que saber cuando usarlo y cuando no,

    recurrimos a la estrategia e intuición.

    Experiencias también, pero normalmente es posible saber cuando si y cuando no.

    Gracias por la pregunta y por el texto Eduardo.

    Un gran abrazo.

  • ?
    Lv 7
    hace 9 años

    Hola Eduardo.

    linda pregunta, respuesta cortita.

    Saco mi fuerza de carácter, justamente cuando perdono. Te parece poco?

    Un beso.

    Eli

  • hace 9 años

    Hermano querido:

    Empezaré con una conocidísima cita:

    "...a quién perdoneís los pecados, le quedan perdonados, y a quienes se los retengaís les quedan retenidos"...

    Esta frase HAY que grabarla "a fuego" en cada uno de nosotros, sin duda, porque es una "pista" importantísima en la consecución y logro de la felicidad.

    Y...¿acaso el perdón, al igual que el amor, no empieza por ti mismo?

    ¿acaso no tienes derecho a enfadarte, inclusive seriamente, cuando te agreden?

    ¿es "sano" acaso el dejar que otros te digan cosas que tu NO eres ni has hecho, y que, de paso, te hagan sentir mal sin tener culpa de nada?

    El perdonar los pecados, debe y tiene que hacerse a uno mismo, luego a los demás que hay que perdonar mil veces porque "no saben lo que hacen".

    Un saludo!!!

    Edito:

    Pantera, con el máximo y más absoluto de los respetos, y poniendo de antemano que TAMPOCO estoy de acuerdo en que haya tanta miseria en el mundo, quiero preguntarte e invitarte a la reflexión:

    ¿Quién es más culpable: el obrero que se conforma con migajas o el patrono que da las migajas?

    Por favor piénsalo detenidamente.

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