Anónimo
Anónimo preguntado en Sociedad y culturaFolclore y Mitología · hace 10 años

¿¡cual es el folclore demosofico de la región del huila, la región del tolima y la region del eje cafetero?

esto tambien es parte de el trabajo superlarguisimo que me dejaron de danzas

ayuda!!!!!!!!!!!!

2 respuestas

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  • hace 10 años
    Respuesta preferida

    No se puede todo de una vez. Respondo sobre el folclore demosófico de Huila.

    El mohán

    Es el viejo chaman curandero y brujo de una tribu indígena que a la llegada de los conquistadores decidió ocultarse en lo profundo del río Magdalena, desde donde vigilaba su pueblo. Este indio de cabello largo y ojos brillantes que deambula con un tabaco entre los dientes vive enamorado de la belleza femenina y se le ve entre lavanderas y campesinas a quienes enamora y embruja.

    La madre monte

    Se dice que fue una india que contrariando a sus padres se internó en lo profundo de la selva en busca del hombre que amaba y recibió una maldición de su padre, quien la encadeno eternamente al bosque. La madre monte vive en los bosques, se cubre de hojas y tiene una larga cabellera que le cubre el rostro y nunca ha sido visto por ningún ser humano. Lanza gritos desgarradores de fiera herida y en días apacibles imita el trinar de los pájaros y el murmullo de las aguas. Defiende la naturaleza y castiga a quienes la dañan.

    La pata sola

    Se cuenta que fue una mujer infiel que al ser castigada por su marido perdió un pie y fue desterrada para siempre a vagar sola. Esto la llenó de odio y resentimiento hacia la humanidad. Goza de poder en las noches y vive vagando en los caminos persiguiendo a los hombres trasnochadores a quienes engaña mostrándose como una mujer bella para luego mostrar su verdadera imagen. Se le puede oír en las noches arrastrando el peso de su cuerpo sobre la pierna buena.

    La llorona

    Cuentan que fue una mujer muy bella que andaba de pueblo en pueblo y enloquecía a los hombres con su encanto. Una vez tuvo un hijo que murió de hambre, ella no lo enterró y siguió vagando con él en sus brazos hasta que también murió. Nadie la ha visto, pero los campesinos escuchan su llanto lleno de tristeza ya que nunca pudo superar la pérdida de su hijo.

    La candileja

    Se dice que era una india que fue quemada viva con su familia, en la casa en que vivía. Se presenta como una llama que alumbra en la oscuridad, espantando a los animales y llenando de zozobra a los campesinos. Habita en el monte, a orillas de los ríos y donde ha habido quemas o se observan ruinas.

    El poira

    Este ser mitológico que tiene figura de niño, permanece en el río Magdalena y en las quebradas de agua cristalina que bajan de la montaña, cuidando el gran tesoro de los tunjos de oro, que le dejaron los indios. Juega en las cascadas, saluda al arco iris cuando aparece y es cuidandero fiel de la espuma que se hace sobre el agua.

    El sombrerón

    Es el fantasma de un hombre que pasó por la vida sin pena ni gloria, amó pero no fue amado y nunca decidió sobre su futuro. Vaga bajo la luna cubierto por una ruana y con un gran sombrero de ala ancha bajo el cual oculta su cara. Caminante errabundo, el sombrerón sortea los caminos sin llegar a ningún lado. Quien lo encuentra teme, pues su figura denota maldad y desengaño.

    El guando

    Fue un indio que no amaba relacionarse con otros seres humanos, nunca fue hospitalario con nadie, envidiaba a todos y al morir no tuvo quien lo acompañara a su entierro. Se presenta arrastrado por cuatro cargadores fantasmales quienes a su vez llevan cuatro velas encendidas. Se le ve de lejos en las noches con su apariencia de momia con una barriga abultada. Los campesinos le temen mucho a esta visión mortuoria, que hace parar el cabello a quien lo encuentra por su camino.

    El taita puro

    Es un personaje exclusivo y auténtico de la mitología huilense. Tiene sus orígenes en la raza pijao, donde se le consideraba el dios del fuego y de las cosechas. En las grandes festividades de San Juan, San Pedro y en el Festival del Bambuco se representa como amo y señor de las fiestas.

    Los tunjitos

    El Tunjo es un muñeco de oro que se sepultaba con los cadáveres de los indios junto con otros tesoros y a veces algunos alimentos. La superstición de los primeros hombres fue aquella que le dio vida a los Tunjitos, hombrecillos totalmente dorados que salen en las tardes y en las noches a las orillas de las pequeñas quebradas, a veces cantando y a veces llorando. Se dice que son el pavor de los niños campesinos y que con ellos se les amenaza para que se metan en la cama tempranito y en silencio. Suelen aparecer también en los campos, a las 6 de la tarde, en la llamada hora de las sombras.

    El pollo malo

    Nos persigue cuando regresamos tarde en la noche a la casa. Cuando se le escucha, nunca se debe repetir su piar, ni rezar, solamente hay que apurar el paso porque de lo contrario enreda en su caminar y no permite descansar.

    La Gaitana

    El escenario de la gesta guerrera de La Gaitana se ubica en el territorio del Alto Magdalena, al sur del actual departamento del Huila, región en la cual la guerra entre españoles e indígenas iniciada en 1538 se prolongó por más de una centuria. Enviado por Sebastián de Belalcázar, llega al valle del Alto Magdalena al capitán Pedro de Añasco y funda la ciudad de Timaná a fines de 1538. Añasco establece una especial amistad con un indio a quien los españoles llaman Don Rodrigo. El indio, hijo de Pigoanza uno de los grandes caciques de la región, suministraba la información requerida por Añasco para efectuar los repartimientos de indios entre los conquistadores.

    La tranquilidad inicial se rompe cuando Añasco intensifica la opresión sobre los nativos y éstos comienzan, en consecuencia, a dar muestra de rebeldía, en lo cual toma parte una india viuda llamada la Gaitana. Ella tenía un hijo, también gran señor que mandaba a mucha gente y que es requerido por Añasco en calidad de vasallo, llamado que dicho cacique no atiende. Ante la desobediencia del hijo de La Gaitana, Añasco decide aplicarle un ejemplar castigo para atemorizar la tierra: captura al rebelde y lo quema vivo en la hoguera, ante los desconsolados ojos de la madre. La Gaitana decide entonces tomar venganza.

    Atendiendo la exhortación de la mujer enfurecida se congregan los indios paeces, piramas, guanacas y yalcones en un número de 12.000, bajo el mando de guerra del cacique Pigoanza, cuyo hijo, Don Rodrigo, informa de los preparativos bélicos a Añasco y le aconseja retirarse, cosa que éste no atiende. En la batalla cae preso Añasco y es entregado a La Gaitana, quien entonces ejecuta su venganza: le saca los ojos y debajo de la lengua le amarra una soga de la cual lleva al prisionero de pueblo en pueblo, celebrando con todos los indios la victoria; ya desfalleciendo el español, le cortan uno a uno los miembros y las partes pudendas. Muerto Añasco y sus hombres, sus carnes son devoradas por los indígenas, en medio de una gran fiesta y borrachera.

    ♦Muchos refranes derivan de los hispanos. "Uno piensa el vayo e otro el que lo ensiya" que en Colombia se transformó en el andino "una cosa piensa el burro y otra el que lo esta enjalmando". Del español " a falta de pan, buenas tortas" salió "cuando la chicha se acaba, los cunchos también son buenos".

    ♦El sol, pero sobre todo la luna han ejercido y aún ejercen un poderoso impacto en el marco de sus creencias y en la práctica de múltiples actividades agrícolas. Si ésta aparece rodeada por un halo amarillo es señal de verano. Cuando el halo se toma azuloso, es indicio de invierno. De ahí el refrán: "arco en la luna, agua ninguna, y arco en el sol, agua a montón".

    El análisis del tiempo por el recurso de las cabañuelas ( Pronóstico hecho por la gente de los pueblos sobre el tiempo que va a hacer en cada uno de los doce meses siguientes, observando las variaciones de los primeros días de enero y agosto, según el diccionario de María Moliner.), se sofistica aún más en el sur del Huila pues allí se habla de cabañuelas grandes, las que se cuentan a partir del 1º de enero, y de cabañuelas chicas, que se cuentan a partir del día 13 de enero sólo hasta el medio día, de tal manera que con esta segunda técnica, cada día comprende 2 meses en lugar de uno como en el caso de las cabañuelas grandes.

    La "minga" como en la mejor tradición indígena, es utilizada por el campesino huilense para efectuar "rocerías" o "el quiebre de montaña", práctica de desmonte y de colonización, además de la fertilización de los terrenos por ceniza.

    Acostumbran sembrar el maíz revuelto con fríjol para que éste enrede en el tallo del primero, cuando no sea luna "tierra" (nueva), porque así no se "engusana". Tampoco se cosecha en luna nueva porque el maíz se "gorgojea", ni se puede sembrar en luna creciente, porque "la mata se va en vicio", esto es, crece muy alta y no carga bien.

    La yuca hay que sembrarla inclinada en clones o estacas cortadas del tallo a los 2 años, y de un tamaño de 20 centímetros.

    La cepa del plátano "colino", se corta en menguante y se siembra del 5 de luna en adelante para que el racimo sea de buena calidad y el plátano salga grueso. El racimo no se puede cortar en luna nueva porque los sucesivos frutos se darán "de corazón negro". Hay que deshojar el tallo del plátano el 3 y 4 de luna para obtener buenos resultados. Esta operación no debe hacerse en luna nueva porque la planta se llena de hormiga negra.

    A parte de sembrar en los tiempos correctos, no cualquiera puede hacerlo, pues algunos carecen de "buena mano". Por ello esta actividad se encarga a personas con este don.

    Fuente(s): Las maderas nunca se deben cortar en luna nueva, "luna biche", porque se apolilla. En el caso de la guadua (Especie de bambú que se emplea para construir casas) ésta debe cortarse en las horas de la tarde, pues si se corta en la mañana, los campesinos saben que el agua (la savia) está en las ramas, y en la tarde en la raíz. De este modo la guadua se conserva por mucho tiempo. En el imaginario campesino y, en nueva medida, en el popular la luna no sólo influye significativamente en las plantas, sino también en las personas y en los animales. Los que padecen disturbios mentales se desordenan aún más durante la "luna de marzo". Los dolores producidos por traumas físicos se sienten con mayor intensidad en luna nueva. No obstante, éste es el mejor tiempo para suministrar purgantes a los niños "porque las lombrices están alborotadas y se arrojan con más facilidad". En este sentido el cuerpo casi no escapa a ninguna influencia lunar. Así el cabello se corta o se despunta en luna llena y en menguante para que no se "horquille", abunde y sea dócil. En luna nueva no hay que cortar las uñas porque se ablandan y se vuelven quebradizas. La luna llena dificulta los partos y acentúa los dolores menstruales (cólicos). Si la castración de los caballos, vacunos o cerdos se realiza en creciente "les caen gusanos". Para el engorde de vacunos hay que despuntar los cuernos, y esta operación no debe hacerse en luna nueva. Es razonable que muchas de estas creencias, ese yo imaginario y cultural "invisible" del huilense, validado por siglos de observación, pueda llegar a tener alguna justificación científico-tecnológica. Pero sea así o no, el caso es que hace parte de cosmovisiones y creencias culturales fuertemente arraigadas en toda la geografía nacional que no deben subvalorarse o irrespetarse aplicando inconsultamente técnicas modernizadoras no interiorizadas por las poblaciones, en particular campesinas.
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  • hace 10 años

    Que pedagógica respuesta¡. Hoy aprendí sobre folclore y costumbrismo de nuestros hermanos colombianos.

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