La plataforma de Yahoo Respuestas cerrará definitivamente el próximo 4 de mayo de 2021 y solo estará disponible en modo de lectura. Ningún otro producto de Yahoo ni tu cuenta personal se verán afectados por este cambio. Si necesitas más información sobre el cierre de Yahoo Respuestas y cómo descargar tus datos puedes acceder a esta página de ayuda.

¿Quiénes son beneficiados por el Ocio...????????????????????????

???????????????????? Interpretación...libre...libre...libre...

9 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Hola compañeros:

    Contesta Awka con un maravilloso libro que nos dio carabina hace un año en el foro zurdo, "El derecho a la pereza de Paul Lafargue" no tiene desperdicio.

    Los proletarios han resuelto imponer a los capitalistas diez horas de forja y de refinería; allí está la gran falla, la causa de los antagonismos sociales y de las guerras civiles. Es necesario prohibir el trabajo, no imponerlo. A los Rothschild, a los Say se les permitirá probar haber sido, durante su vida, perfectos holgazanes; y si juran querer continuar viviendo como perfectos holgazanes, a pesar del entusiasmo general por el trabajo, se los anotará y, en sus ayuntamientos respectivos, recibirán todas las mañanas veinte francos para sus pequeños placeres. Los conflictos sociales desaparecerán. Los rentistas, los capitalistas, etc., se unirán al partido popular una vez convencidos de que, lejos de querer hacerles daño, se quiere por el contrario desembarazarlos del trabajo de sobreconsumo y de despilfarro, por el que han estado oprimidos desde su nacimiento. En cuanto a los burgueses incapaces de probar sus títulos de holgazanes, se les dejará seguir sus instintos: existen bastantes oficios desagradables para ubicarlos -Dufaure limpiará las letrinas públicas; Galliffet matará a puñaladas a los cerdos sarnosos y a los caballos hinchados; los miembros de la comisión de gracias, enviados a Poissy, marcarán los bueyes y carneros a ser sacrificados; los senadores serán empleados de pompas fúnebres y enterradores. Para otros, encontraremos oficios al alcance de su inteligencia. Lorgeril y Broglie taparán las botellas de champaña, pero se les cerrará la boca para evitar que se emborrachen; Ferry, Freycinet y Tirard destruirán las chinches y los gusanos de los ministerios y de otros edificios públicos. Será necesario, sin embargo, poner los dineros públicos fuera del alcance de los burgueses, por miedo a sus hábitos adquiridos.

    Pero dura y larga venganza se lanzará a los moralistas que han pervertido la naturaleza humana, a los santurrones, a los soplones, a los hipócritas "y otras sectas semejantes de gente que se han disfrazado para engañar al mundo. Porque dando a entender al pueblo común que se ocupan sólo de la contemplación y la devoción, de ayunos y de la maceración de la sensualidad, y que comen sólo para sustentar y alimentar la pequeña fragilidad de su humanidad, por el contrario, se ca.gan En los días de grandes fiestas populares, donde, en vez de tragar el polvo como el 15 de agosto y el 14 de julio burgueses, los comunistas y colectivistas harán correr las botellas, trotar los jamones y volar los vasos, los miembros de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, los curas con traje largo o corto de la iglesia económica, católica, protestante, judía, positivista y librepensadora, los propagadores del malthusianismo y de la moral cristiana, altruista, independiente o sumisa, vestidos de amarillo, sostendrán la vela hasta quemarse los dedos y vivirán hambrientos junto a mujeres galas y mesas llenas de carnes, frutas y flores, y morirán de sed junto a toneles desbordantes. Cuatro veces al año, en el cambio de estación, como los perros de los afiladores de cuchillos, se los encadenará a grandes ruedas y durante diez horas se los condenará a moler el viento. Los abogados y los legistas sufrirán la misma pena.

    Un abrazo.

  • hace 1 década

    Hola querida amiga:

    "Cuanto más trabajen mis pueblos, menos vicios habrá", escribía Napoleón desde Osterode el 5 de mayo de 1807. "Yo soy la autoridad [...] y estaría dispuesto a ordenar que el domingo, luego de la hora de la misa, las tiendas se abrieran y los obreros volvieran a su trabajo".

    Para extirpar la pereza y doblegar los sentimientos de arrogancia e independencia que ella engendra, el autor del Essay on Trade... proponía encarcelar a los pobres en las casas de trabajo ideales (ideal workhouses) que se convertirían en "casas de terror donde se haría trabajar catorce horas por día, de tal manera que, restando el tiempo de la comida, quedarían doce horas de trabajo plenas y completas".

    Doce horas de trabajo por día: he ahí el ideal de los filántropos y de los moralistas del siglo XVIII. ¡Cómo hemos sobrepasado ese nec plus ultra! Los talleres modernos se han convertido en casas ideales de corrección donde se encarcela a las masas obreras, donde se condena a trabajos forzados durante doce y catorce horas, no solamente a los hombres, sino también a las mujeres y a los niños!¡Y pensar que los hijos de los héroes del Terror se dejaron degradar por la religión del trabajo al punto de aceptar después de 1848, como una conquista revolucionaria, la ley que limitaba a doce horas el trabajo en las fábricas! Proclamaban, como un principio revolucionario, el derecho al trabajo. ¡Vergüenza al proletariado francés! Sólo los esclavos hubiesen sido capaces de tal bajeza. Hubieran sido necesarios veinte años de civilización capitalista para que un griego de los tiempos heroicos concebiera tal envilecimiento

    "En 1770 apareció en Londres un escrito anónimo titulado "An Essay on Trade and Commerce", que provocó en la época un cierto alboroto. Su autor, gran filántropo, se indignaba por el hecho de que "a la plebe manufacturera de Inglaterra se le había metido en la cabeza la idea fija de que por ser ingleses, todos los individuos que la componen tienen, por derecho de nacimiento, el privilegio de ser más libres y más independientes que los obreros de cualquier otro país de Europa. Esta idea puede tener su utilidad para los soldados, dado que estimula su valor; pero cuanto menos estén imbuidos de ella los obreros de las manufacturas, mejor será para ellos mismos y para el estado. Los obreros no deberían jamás considerarse independientes de sus superiores. Es extremadamente peligroso estimular semejantes caprichos en un estado comercial como el nuestro, donde, quizás, siete octavos de la población tienen poca o ninguna propiedad. La cura no será completa en tanto que nuestros pobres de la industria no se resignen a trabajar seis días por la misma suma que ganan ahora en cuatro".

    De esta manera, cerca de un siglo antes de Guizot, se predicaba abiertamente en Londres el trabajo como un freno a las nobles pasiones del hombre".

    Cristo, en su sermón de la montaña, predicó la pereza: "Miren cómo crecen los lirios en los campos; ellos no trabajan ni hilan, y sin embargo, yo les digo: Salomón, en toda su gloria, no estuvo nunca tan brillantemente vestido".

    Jehová, el dios barbado y huraño, dio a sus adoradores el supremo ejemplo de la pereza ideal; después de seis días de trabajo, descansó por toda la eternidad.

    Los griegos de la época dorada despreciaban el trabajo: sólo a los esclavos les estaba permitido trabajar: el hombre libre sólo conocía los ejercicios corporales y los juegos de la inteligencia. Era también el tiempo en que se caminaba y se respiraba en un pueblo de hombres como Aristóteles, Fidias, Aristófanes; era el tiempo en el que un puñado de valientes aplastaban en Maratón a las hordas del Asia que Alejandro iba luego a conquistar. Los filósofos de la antigüedad enseñaban el desprecio al trabajo, esa degradación del hombre libre; los poetas cantaban a la pereza, ese regalo de los dioses.

    Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista. Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos. En vez de reaccionar contra esta aberración mental, los curas, los economistas y los moralistas han sacralizado el trabajo. Hombres ciegos y de escaso talento, quisieron ser más sabios que su dios; hombres débiles y despreciables, quisieron rehabilitar lo que su dios había maldecido. Yo, que no me declaro cristiano, economista ni moralista, planteo frente a su juicio, el de su Dios; frente a las predicaciones de su moral religiosa, económica y libre pensadora, las espantosas consecuencias del trabajo en la sociedad capitalista.

    En la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneración intelectual, de toda deformación orgánica.

    Seria bueno entender por que el ocio esta considerado un pecado capital:

    Santo Tomás de Aquino, en su obra Suma Teológica en el siglo XIII los estudió en profundidad, pero antes habían sido mencionados por San Gregorio Magno en el siglo VI en su obra Moralia y por Aristóteles en su Ética a Nicómano. Santo Tomás los llamaba “capitales” porque eran el origen de otros vicios y pecados.

    De acuerdo a la clasificación de San Gregorio Magno y luego mencionados por Dante Alighieri en su Divina Comedia, los 7 pecados eran: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.

    No analicemos solo el ocio o la pereza, analicemos brevemente los 7 y sus antónimos u opuestos:

    Lujuria vs (Virtud: Castidad), Gula (Virtud: Templanza), Avaricia (Virtud: Generosidad), Pereza (Virtud: Diligencia), Envidia (Virtud: Caridad), Soberbia (Virtud: Humildad), Ira (Virtud: Paciencia).

    Mientras luchaba contra la nobleza, sostenida por el clero, la burguesía enarbolaba el libre examen y el ateísmo; pero, una vez triunfante, cambió de tono y de conducta; y hoy pretende apuntalar con la religión su supremacía económica y política. En los siglos XV y XVI, había retomado alegremente la tradición pagana y glorificaba la carne y sus pasiones, reprobadas por el cristianismo; en nuestros días, saciada de bienes y de placeres, reniega de las enseñanzas de sus pensadores -los Rabelais, los Diderot- y predica la abstinencia a los asalariados. La moral capitalista, lastimosa parodia de la moral cristiana, anatemiza la carne del trabajador; su ideal es reducir al productor al mínimo de las necesidades, suprimir sus placeres y sus pasiones y condenarlo al rol de máquina que produce trabajo sin tregua ni piedad.

    Los socialistas revolucionarios deben recomenzar el combate que han librado en otro tiempo los filósofos y los panfletarios de la burguesía; deben embestir contra la moral y las teorías socia les del capita lismo; deben desterrar de las cabezas de la clase llamada a la acción, los prejuicios sembrados por la clase domi nante; deben proclamar, ante los hipócritas de todas las mora les, que la tierra dejará de ser el valle de lágrimas del trabaja dor; que, en la sociedad comunista del porvenir, que cons truiremos "pacíficamen te si es posible, y si no violentamente", se dará rienda suelta a las pasiones de los hombres; y ya que "todas son buenas por natu ra leza, nosotros sólo tenemos que limitarnos a evitar su mal uso y su exceso".

    Un abrazo.

    Fuente(s): El derecho a la pereza de Paul Lafargue.
  • hace 1 década

    Los neonazis becados por Yahoo

  • hace 1 década

    Todos debièramos ser beneficiados por el ocio, el ocio es necesario para poder reponer energìas, pero generalmente se ve mal que la gente estè "ociando" en este mundo parece que no producir algo constante y sonante no es bueno, ocio no es sinònimo de vagancia e indiferencia.

    Un saludo

  • Moni
    Lv 7
    hace 1 década

    En este momento yo, ya que tendo un espacio de unas hora entre un trababjo y el otro y puedo hacer lo que quiera.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Los que se quedan con la plusvalia, o sea los que explotan al hombre: algunos mas otros menos, pero esos son los que pueden disfrutar del ocio. Los que gozan con ello al 100% son tambien los

    que tienen TODOS LOS VICIOS. Uno de ellos es el de hacer ostentacion de la AVARICIA. otros es el hacer ostentacion de su IGNORANCIA:

  • hace 1 década

    Todos los capitalistas, porque al estar ocioso únicamente se piensa en cómo consumir más u obtener más haciendo menos.

  • Todos los ociosos

  • Anónimo
    hace 1 década

    Los líderes y los anaranjaditos??

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.