Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

¿De donde puedo sacar pregones coloniales?

Alguna pagina de internet, en lo posible...lo necesito ya!!!! S.O.S.!!!

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  • hace 1 década
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    De las "Tradiciones Peruanas", del escritor Ricardo Palma, tomamos lo que eran los pregones en Lima Colonial:

    1) La vendedora de tisanas ofrecía una bebida con pequeños trozos de cáscaras de piña o de limón. La tisanera ocupaba la segunda escala de los vendedores de refrescos, se ubicaba en plazas, plazoletas, mercados y lugares públicos, al lado de una enorme olla de barro metida en una canasta de caña entretejida.

    Habían tisaneras ambulantes con la olla encanastada en la cabeza y otras jaladas por un borrico; y se anunciaban con su pregón:

    "¡¡la tisanera se va!....tiisaaana con nieve!!"

    2) La champucera se estacionaba en las puertas de las tiendas, solares y callejones, con todos los enseres propios de su oficio, como el bracero, la olla, las cucharas de palo y el farolito colgado con una vela de sebo encendida.

    En las noches de invierno se expendía el champuz de agrio y un niño a pedido del dueño entonaba esta estrofa:

    "Champuz caliente,

    vamos con el café limeño muchacha;

    el que se come medio, se come un real,

    para el colegial:

    venid, venid, que ya está:

    El cuartillo por delante

    y la taza por detrás"

    3) Cabalgando en un viejo caballo trotón y llevando a su derecha e izquierda los porongos de lata, la lechera recorría los caseríos en las primeras horas de la mañana, trayendo su producto a Lima desde las haciendas algo distantes, y gritando con voz atiplada :

    "¡¡la lechera !!..¡¡la lechera!!"

    4) Antiguamente el pueblo de Lima dependía del aguador, para conseguir este líquido de primera necesidad. Los aguadores iban a pie o en burro. Los primeros cargaban una pipa pequeña al hombro y los segundos, dos pipas en los lomos del animal.

    El sonido de una campanilla anunciaba a las criadas que había agua disponible, quienes respondían:

    "¡¡aguador, écheme usted un viaje!!"

    5) El mercachifle era un comerciante de menor cuantía, quien salía por las calles con sus atadillos al hombro y gritando:

    "¡¡Coca a medio y cuartillo la vara...Damasco para manteles y servilletas...Bramante para sábanas..!!"

    "A las seis de la mañana pasaba la lechera.

    A las siete en punto la tisanera y la chichera de terranova.

    A las ocho, ni un minuto más, ni un minuto menos, el bizcochero y

    la vendedora de leche-vinagre, que gritaba: ¡ A la cuajadita!.

    A las nueve, hora de Canónigos, la vendedora de Zanguito de ñanjú y

    choncholíes.

    A las diez la tamalera.

    A las once pasaban la melonera y la mulata de convento vendiendo

    Ranfañote, cocada, bocado de Rey, Chancaquitas de cancha y de maní

    y frejoles colados.

    A las doce aparecían el frutero de canasta llena y el proveedor de empanaditas de picadillo.

    La una era indefectiblemente señalada por el vendedor de ante con ante, arrocera y el alfajorero.

    A las dos de la tarde, la picaronera, el humitero, y el de la rica causa de Trujillo.

    A las tres el melcochero, la turronero y el anticuchero.

    A las cuatro gritaban la picantera y el de la piñita de nuez.

    A las cinco chillaban el jazminero, el de las karamanducas y el vendedor de

    flores de trapo que gritaba: "¡ jardín, jardín , muchacha..¿no hueles?"

    A las seis canturreaban el raicero y el galletero.

    A las siete pregonaban el caramelero, la mazamorrera y la champucera.

    A las ocho, el heladero y el barquillero.

    Aún a las nueve de la noche, junto con el toque de cubrefuego, el animero o el

    sacristán que de la parroquia salía con capa colorada y farolito en la mano

    pidiendo para las ánimas benditas del purgatorio o para la cena de Nuestro Amo.

    Este prójimo era el terror de los niños rebeldes para acostarse, después de esa

    hora, era el sereno del barrio quien reemplazaba a los relojes ambulantes,

    cantando entre piteo y piteo: " ¡Ave María Purísima! ¡ las diez han dado !

    ¡viva el Perú y sereno!".

    Que eso sí, para los serenos de Lima por mucho que el tiempo estuviese nublado o lluvioso, la consigna era declararlo ¡sereno!. Y de sesenta en sesenta minutos se repetía el cántico hasta el amanecer...en que

    pasaba voceando de nuevo la lechera"

    ;)

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