Azul
Lv 6
Azul preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

¿Un día corriente y moliente? Primera parte.?

Aquella mañana desperté con deseos de empezar feliz un nuevo día, pero todo parecía que torcido saldría.

Comencé a buscar una zapatilla que se escondió debajo de la cama y como la cama era tan grande no me llegaba el brazo para poderla alcanzar..

Me fui medio descalza a la ducha, me percibí que el calentador de agua apagado estaba y para no perder más tiempo me fui con el traje de Eva a encender la caldera, atravesé el pasillo, que estaba allá en el altillo.

Una vez me hube acicalado, me fui hambrienta a desayunar y cuando abrí la nevera allí nada encontré, encima de una banqueta revisé la despensa, tampoco nada había y desde allá en lo alto sobre la banqueta me sentí como Escarlata en “Lo que el viento se llevó”poniendo a Dios por testigo que a partir de ese día jamás volvería a pasar hambre.

Así que me fui al supermercado, dispuesta a llenar dos carros, con todo lo que a mi entender necesitaba aquella nevera pelada y la despensa tan abandonada.

Compré de todo, llené dos carros hasta arriba, no faltaba nada, las cosas caían por los lados y en la parte de abajo del carro hasta un montón de leche llevaba.

Muy contenta con mi proeza y felicitándome a mi misma por semejante gran compra, me puse a la cola de la caja y allí la cajera comenzó a tikar y yo a guardar todo en las bolsas y a clasificar.

Cuando llegó la suma total, abrí el bolso dispuesta a pagar, cigarrillos, pañuelos de papel y unas cuantas cosa más encontré, pero el monedero no estaba.

Tan cortada me quedé que no supe que hacer, como ese día yo estaba cortita no se me ocurrió que el supermercado podría llevarme la compra.

Y así que al caballero que detrás de mi estaba que muy sonriente miraba lo inquieta que yo ese día estaba., le dije que si no le importaba abonar mi compra, que si en su auto me seguía le iba a dar el dinero cuando a mi casa llegara.

Muy cortés y educado, hasta con las bolsas me ayudó, el maletero se llenó y los sillones de atrás.

Decidimos que el me seguiría hasta llegar a mi destino y así calle tras calle atravesamos la ciudad, de cuando en cuando yo miraba para que no se despistara.

Pero un semáforo en ámbar que crucé sin darme cuenta, le dejó a él parado y a mi al otro lado.

Cuando volví a mirar por el retrovisor, ni rastro de él había, así que pensando lo que supondría me fui a mi casa., algo así como disgustada y sin saber de que forma le podría devolver el dinero a tan amable caballero.

A la mañana siguiente sonó el timbre desde la puerta de la calle y cuando miré por la pantalla de la cámara, enfocó la cara de aquél que conmigo tan bien se portó.

Me fui rápidamente a buscar dinero, lo introduje en un sobre y dejé una propinita para que si acaso al contabilizar pudiera remediar las molestias e incluir dicha propina a su cuenta de perdidas y ganancias.

Pensando lo que me esperaba y todo lo que posiblemente me iría a llamar, suponiendo que lo menos sería, ladrona, descarada y sinvergüenza me fui preparando para el encuentro, me llené de valentía, me erguí sobre mi metro setenta y pico y.. con aires de reina de Saba, abrí la puerta.

Desde la cámara no me percibí de la ropa que el traía, así que cuando le vi en directo, me quedé pálida como un vampiro, porque de policía vestido venía.

Sólo atiné a estirar el brazo y darle el sobre y él muy sonriente, no me llamó nada, si no que me dijo “ te invito a las ocho a cenar y luego a pasear”.

A mi la sangre no me circulaba, sólo pude asentir con la cabeza.

Para demostrarle que algo de clase tenía, me esmeré en vestirme, me puse un vestido rojo, si, rojo, de ese rojo que si te pones en una plaza de toros no lo cuentas.

Yo tenía que impresionarle, y los colores ya se sabe que entran por los ojos..

Tenía el vestido un tirante cruzado que recordaba a la moda de la Odisea y para acompañar al estilo del vestido rememoré a la Ilíada con una trenza alta.

No me dijo nada cuando me vio, tan sólo sonreía y mostraba sus fantásticos dientes ortodonciados tardíamente.

Me llevó al restaurante más caro que aquella zona tenía, yo que no soy de mucho comer me conforme con un consomé de paté y un puré de no sé que, por aquello de guardar la compostura y mostrar finura.

Pero él.. me quedé sorprendida, porque como quien coteja un balance, tomó un bolígrafo y mirando todos los precios iba escogiendo lo más caro y para beber, mientras que yo pedí una botella de agua mineral, sin gas, él hasta se permitió el lujo de elegir la mejor reserva de vino que el restaurante tenía hasta el más selecto champagne tomó y ante mis ojos brindó.

Yo me quedé alucinada pensando que gustos más caros tenía y continué la charla amena, hasta que llegó la hora de pagar aquella fantástica cena.

Cuando vinieron con la “ notita” el comenzó a buscar por los bolsillos la “tarjetita” y con cara de asombrado, se culpó de ser tan despistado.

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17 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Hola Azul:

    He empezado el orden de tu prosa y esta primera parte

    es para felicitar la gran destreza que tienes al escribir

    pero como presiento que este policía de gustos caros

    tiene una maloliente estrategia....mmm...eso tipo de

    olvidos son tan comunes entre los ventajosos......

    veremos que pasa en la segunda parte.....

    Gracias por compartir tus historias y hacer de estos, momentos

    agradables de lectura.

    Un Abrazo

    Loys.

  • hace 1 década

    todo depende de la segunda parte,

    saludos cordiales.

  • Isabel
    Lv 7
    hace 1 década

    Ups!! ¿Y el caso se repite a la inversa??? Leo enseguida el desenlace...

    Hasta pronto.

    Isabel.

  • hace 1 década

    Huuuummmmm, eso de culparse de ser tan despistado, me da mala espina, ¿Será que su despiste guarda una segunda intención? A ver ¿Esta vez llevaste tu monedero? ¿No? ¿En tu vestido rojo no había lugar? ayayay, esto esta al rojo vivo, se está poniendo candente, se me ocurren miles de escenas, unas con uniformados y coches ululando al despliegue enceguecedor de luces multicolores, y curiosos apiñándose alrededor del restaurante, y no por los vinos y postres precisamente, Uuufffff, ¿Que seguirá? ¿Oscura y maloliente celda?, amanecerá y veremos, dijo un ciego.

    Saludos, en espera del desenlace.

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  • hace 1 década

    Me encanta aZUL mi correo esta abierto escribeme cuando quieras

  • hace 1 década

    Tienes carisma para ser una escritora amiga

    linda historia me gusto mucho,

    gracias, que tengas lindo dia.

    http://espanol.answers.yahoo.com/question/index;_y...

  • Anónimo
    hace 1 década

    Hola Azul:

    muy buena esta primera parte, estoy intrigada, voy por la segunda, jajaja

    saludos

    PI

  • ?
    Lv 4
    hace 1 década

    Me gusta mucho como escribes, excelente relato

    voy por la segunda parte

    saludos

  • hace 1 década

    ¡Hola amiga!

    Nos dejas en la antesala de un desenlace de lo más inesperado.

    Interesante, amena, adictiva, es la primera parte, veamos el desenlace.

    Me ha gustado.

    Saludos.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Azul:

    Estupenda como excelente es tu narrativa en tu buen relato; tu ingenio prevalece con tu aguda visión. Me quedo pendiente de la continuación ya que el desarrollo de la historia es formidable a más no poder y deseo ver su culminación y de quien es o será el desencanto.

    Saludos!.

    Fuente(s): Opinión!.
  • nadie
    Lv 7
    hace 1 década

    Tu historia promete, ya veremos cómo sigue.

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