Lilas P preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 10 años

Describir personajes y sitios de Bs As?

Disculpen que use un texto ya publicado un par de veces,¿ tenés calles y lugares que amás? :

Sábado night.

( dedicado a Abril )

Elisa tomó en Primera Junta el subte que va hasta Plaza de Mayo. El único subterráneo que tiene los coches con asientos de madera. No se dio cuenta del trayecto que hacía, los pensamientos se agolpaban en su cabeza. .

“ Yo vivía en Flores y todas las noches salía a las veintitrés horas” - recordó- “Ahí empezaba mi vida particular. Iba a una confitería en Hipólito Irigoyen y Entre Ríos, haciendo cruz con el Congreso. Siempre me gustaron los bares. Mirar por la ventana….”

La gente cree que es toda igual, que todos se parecen.. Pero no. Están los que viven y los que miran pasar la vida. Y a mí, en realidad, me había tocado mirar. Quizás era por ser de pueblo. O no, porque allá también seguro que había de los dos tipos de gente, los que viven y los que miran vivir”.

“Esa vez que iba al centro, con un vestido negro que me había hecho mamá, los hombros y los brazos cubiertos de gasa transparente negra, pegada a la piel - me quedaba bárbaro, la verdad- . Y me pasó algo extraordinario. El coche, ya cerca de las once de la noche, iba vacío. Pero en el asiento de enfrente, iba sentado un muchacho y él me habló. Me pidió que me quedara con él, que no fuese adonde iba. Que me quedara, por favor - me dijo- Me sentí hermosa, como una artista inolvidable, pero imposible de retener, porque, precisamente, era una artista y las artistas están arriba, no se relacionan con el público, por ejemplo. Soríen y se van”.

Casi toda la gente descendió en Perú. Elisa salió de sus recuerdos y se apresuró a salir del subte.

La “London" estaba cerrada. Avenida de Mayo a esa altura se ve lustrosa, oscura y abierta hacia la Plaza; el Cabildo, blanco, de costado y los próceres, parecían vigilar su propio territorio desde las estatuas.

También se veía un trozo de cielo. Pedazos de cielo. -San Telmo cerca-.

No torció el rumbo, San Telmo era su territorio, el de él, todo lo que estaba cerca le pertenecía a él. En cambio, se dirigió hacia el empedrado del casco histórico. Caminó casi tres cuadras, considerando la rotonda, y entró en La Manzana de las Luces.

Los coros no me gustan- se dijo- . Se divierten sólo los que cantan.

Era un concierto de coros de cámara. Era igual que los otros, pero con menos gente. El público se saludaba, Había bebes que lloraban y a nadie parecía molestarle; eran los parientes de los que cantaban. El auditorio con el piso de ladrillos es semicircular, así que se veía bien en todos lados.

“Tengo más pasado que futuro - pensó- Y claro, no hay cosa más triste que los coros si una está sola, y más en sábado. Esta es una noche sin ilusión, sin magia, triste. - ¡Qué se yo!- exclamó en voz alta- .

Se acordó de cuando cruzaron con Luis la plazoleta del obelisco, ella miraba los carteles luminosos arriba y sentía que el pecho se le ensanchaba, cuando del brazo, él soltaba -- ¡No hay otra ciudad como Buenos Aires en todo el mundo! -.

En cambio, la última vez dijo: - “No soy feliz”-. Ella le envidió la frase: - .”No soy feliz”- y sonó inapelable. Me lo decía a mí – se dijo- Quería decir que yo no lo hacía feliz..Me di cuenta, pero me hice la idiota”.

“ Nunca se hubiese imaginado que alguien como él pudiese decir algo así.

Yo tampoco soy feliz---- se dijo---- Pero ese, es un tema particular mío”. -

Actualización:

ATLISHNA: te acordás del Club de pescadores de la la Costanera a nivel de Viamonte? Qué belleza!!!! Ese muelle penetrando en el río, el aire de color rosado al caer la tarde, el susto que me llevé al pescar una mojarrita jajajaja!!! Inolvidable ese lugar

que se tragó el tiempo y quién más no sé.

Actualización 2:

Nostos, bienvenido al subte "A". Carlos siempre fue buen observador, seguro que el que se acomodaba la corbata era don Dientes, ¿ te acordás? el que quería bailar "Tinta Roja", te achacaba todos los errores en las milongas medio patéticas, que son las que te perdonan la vida, te dejan bailar tal como vos elegiste, sin molestar. Una vez que retomaste el vuelo, ya está. A otra cosa, mariposa.

Un abrazo

Lilas P

Actualización 3:

Abril, no faltaba más, sé que siempre te gustó y le saqué la continuación, como felizmente sugeriste. Lo que sigue es ahora otro cuento.

Actualización 4:

Mafalda te retribuyo los aludos y el abrazo, te vi en San Telmo el otro día, Chile y Defensa, todo el mundo sacándose fotos al lado tuyo en el banco de la esquina...

Actualización 5:

Muy buen texto el suyo, Euyi, me encanta.

7 respuestas

Calificación
  • Nostos
    Lv 4
    hace 10 años
    Mejor Respuesta

    EDITO. No se por qué el texto anterior estaba incompleto

    Responde alguien que se bajó o “lo bajaron” hace ya, muchos andenes

    Creo que, alguna vez, escribí algo sobre este bello cuento. Ante la duda, envío unas líneas:

    ELLA BAILA

    El coche estaba casi vacío.

    Carlos se recostó contra la ventanilla, dispuesto a dejarse arrullar por la cadencia de los vagones, que tan bien conocía. Subió en José M. Moreno y no tuvo dificultades en encontrar un lugar libre.

    Pronto, se descubrió acariciando la madera del asiento, le recordaba la textura de las mesas de los bares, testigos silenciosos de tantas horas desperdiciadas, de tantas vidas en tránsito, de tanta espera.

    Soy un animal de bar rumió Carlos, mientras evocaba, no sin nostalgia, las paredes del Cóndor, al gallego detrás de la barra y las luces de la Plaza Lezíca que comenzaban a encenderse en su memoria.

    Podía ver las figuras conocidas, que cada tarde, entraban por la puerta de la ochava de F. Balcarce y Rivadavia.

    Figuras como la de aquel tipo, algo encorvado que llevaba un sobretodo gris y se había parado junto a la puerta más cercana, como dispuesto a bajarse en la primera estación. Ya habían pasado Medrano y él coso seguía allí, ajeno a todo. Carlos solo veía su espalda cargada.

    Siempre tuvo un interés excesivo, por las historias que albergaban esas existencias desconocidas: ¿qué esperanzas las habitaron?, ¿qué decepciones las capturaron?, de donde vienen, donde van? Se preguntaba.

    Al fin, concluyó, tenemos más cosas en común, que las que nos separan, aunque sea doloroso de aceptar.

    Trabajamos para darnos la idea de existencia, buscamos algo próximo al amor, para reconocernos; reímos e incluso lloramos, para distraernos; tenemos hijos con la esperanza de la continuidad; y un día, una mañana cualquiera, nos descubrimos habitando el ayer.

    Pasaron Pasco, no necesitaba mirar los carteles para saber donde estaba, una secreta noción del tiempo y un eco diferente en cada andén, le bastaban. Además aborrecía mirar por las ventanillas, al hacerlo solía toparse con su imagen.

    El del sobretodo gris, no se había movido y con gesto insistente se acomodaba el nudo de la corbata. Esa maniobra reiterada y el brillo de sus zapatos, que Carlos alcanzó a ver, eran señales inequívocas de algún encuentro, quizás una cita. Una expectativa de la que el carecía, de pronto se sintió más solo y asombrado, notó un pinchazo de envidia.

    Trató de ignorarlo y su mirada se rindió en sus zapatos, que no brillaban tanto.

    Dos filas más adelante, una mujer asomó por detrás de una nuca anónima. Ella era espléndida, parecía una artista y él pensó que lo era.

    Enfundada en un vestido negro que cubría de gasa sus hombros y brazos, su pelo oscuro y algo rizado, no alcanzaba a ocultar un cuello largo que él vio infinito y distinguido.

    Cuando la descubrió, se reía. Carlos la miraba con placer, pero sentía que algo estaba mal, algo no encajaba; de pronto lo supo: la risa no se correspondía con ese rostro profundo y melancólico.

    No, no…, ella no es una artista, ella baila, se deja llevar y gira embriagada.

    Una sacudida sorda le hizo saber que estaban en Plaza de Mayo. Se acercó a la puerta, el tipo del sobretodo se arregló la corbata una vez más, y antes de bajar se dio vuelta, mostrándole una sonrisa de dientes lanceolados, como de barracuda, por encima de los que brillaban unos ojos pequeños y mezquinos.

    Ella bajó sola, por otra puerta y se apresuró a subir las escaleras.

    Carlos se dijo, la esperan y emprendió un lento ascenso hacia la plaza.

    Sin dudarlo apuntó para San Telmo, en busca de algunos tangos y tal vez de alguna mirada redentora.

    Mientras caminaba por Defensa murmuró: ¡no hay ciudad como Buenos Aires para estar melancólico!…

    Nostos

  • Anónimo
    hace 10 años

    Recuerdo haber dicho que este es uno de tus mejores cuentos.

    Ese final es magistral.

    Gracias por dedicarmelo, Lilas.

    Cariños

    Abril

    .

  • Anónimo
    hace 10 años

    Describir personajes y sitios de Buenos Aires, seria como describir a Babel.

    Babel de acentos, de pretensiones, de sabores y olores.

    Babel de colores y estaturas humanas, babel de calles rectas salpicadas timidamente de

    Curvas y redondeces.

    Babel de sonidos y de ruidos.

    Babel de ojos y miradas, gritos y llantos, sonrisas y carcajadas, y tambien de pute adas.

    Babel de sentidos comunes sin sentidos y tambien de aquellos cargados de secretos.

    Babel de texturas y mixturas.

    Babel que el devenir humano ha dividido en dos por una larga cicatriz de cemento.

    Babel de palomas que no se conforman con batallar en una sola plaza, a veces tambien en

    Sus puentes y en sus esquinas.

    Babel caminada, paseada, despertada sin piedad por millones de ruedas y pisadas.

    Babel atorranta, pacata, yupi y domestica, academica, lisonjera y enamorada.

    Gracias Lilas¡

    un abrazo: Euyi

  • ?
    Lv 5
    hace 10 años

    muy bueno!!! sera que yo amo bs as, soy bien porteña, y es cierto no hay en el mundo otra ciudad como la nuestra, tiene colores ,personajes calles, lugares que jamas los veremos en otro lugar, hasta su propio aroma,como si fuera una distinguida dama con perfumes muy personales y delicados,, tiene vida propia de dia y de noche, yo no me canso de mirar mil una vez mi ciudad. me gusto mucho lo que escribiste, porque en realidad en estos citios no es normal encontrar alguien que escriba sobre nosotros con cariño y respetuosamente,, por eso te lo agradezco de corazon, y mis felicitaciones. un abrazo para ti

    Fuente(s): olvidaba decirte mis lugares favoritos, CABALLITO, donde naci, y florida, rivadavia, caminito, belgrano viejo, avda libertador, san telmo ,lavalle,y tantas mas,.
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  • hace 10 años

    me encantò tu relato,

    y tambièn me encanta el subte de la lìnea A, los coches, los asientos de madera, el olor caracterìstico de esa lìnea por la que viajè desde que tengo uso de razòn. me encanta la manzana de las luces todo el casco històrico, pero tambièn amo la costanera sur, la antigua, no el puerto madero de hoy dìa, un placer ir a la munich y ver las construcciones hechas por Andrès Kalnay, esas tan tìpicas que le daban y le dan a la costanera un toque tirolès.

    amo el barrio de palermo donde vivì 25 años, el jardìn japonès, el club de amigos y el circuito kdt, el planetario y los lagos, el club de pescadores y el aeroparque, me encanta el ruido de los aviones

    la costanera norte tan maltratada con las estaciones de servicio que le hicieron, el costa salguero que es un asco en fin.

    me encanta mi ciudad.

  • hace 10 años

    Me gusto tu relato ,me trajo lindos recuerdo de cuando viví en Buenos Aires....

    Creo que no hay mas que decir

    Salu2

  • Anónimo
    hace 10 años

    Siempre es un placer leer un texto escrito con tanta delicadeza y con los sentimientos palpitando mientras primorosamente se describe la cotidianeidad y lo que inspira la misma.

    Cuidate mucho.

    Un saludo.

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