Tánatos preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

¿como el mar, poema de julio florez?

lo necesito muy urgente doy ... 5 estrellas

" Julio FlorezLlevas lumbre purísima en el almay yo, sombra insondable de lo incierto;tú de los lagos la apacible calmayo, la calma espantosa del Mar Muerto.Por eso

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  • hace 1 década
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    HUYERON LAS GOLONDRINAS

    Huyeron las golondrinas

    de tus alegres balcones;

    ya en la selva no hay canciones

    sino lluvias y neblinas.

    Me dan pesar sus espinas

    sólo porque a otras regiones

    huyeron las golondrinas

    de tus alegres balcones.

    Insondables aflicciones

    se posan entre las ruinas

    de mis ya muertas pasiones.

    ¡Ay, que con las golondrinas

    huyeron mis ilusiones!

    que ha de salvarme del contagio humano,

    pienso que tierra y cielo y océano

    de gozo temblarán... y que yo, al verte,

    caeré de nuevo en tu regazo, inerte,

    después de traspasar el hondo arcano.

    Mas luego nuestras almas en un grito

    de amor se fundirán... y un mismo anhelo

    nos llevará a los pies del Dios bendito;

    y así como esos astros de áureo vuelo

    que vagan de infinito en infinito,

    volaremos los dos de cielo en cielo.

    Y en unos eternos abrazos confundidos,

    lejos de las mundanas mezquindades,

    oiremos, en las altas claridades,

    de la angélica orquesta los sonidos.

    Y veremos con ojos sorprendidos

    la desaparición de las edades,

    hasta que el mundo, envuelto en tempestades,

    caiga en rotos fragmentos esparcidos.

    Y cuando en esa vida misteriosa

    toda mi sed de dicha se mitigue,

    y tú sientas la calma prodigiosa,

    como en el cielo todo se consigue,

    tú serás una estrella esplendorosa,

    yo un satélite tuyo... que te sigue.

    VISIÓN

    ¿Eres un imposible? ¿Una quimera?

    ¿Un sueño hecho carne, hermosa y viva?

    ¿Una explosión de luz? Responde esquiva

    maga en quien encarnó la primavera.

    Tu frente es lirio, tu pupila hoguera,

    tu boca flor en donde nadie liba

    la miel que entre sus pétalos cautiva

    al colibrí de la pasión espera.

    ¿Por qué sin tregua, por tu amor suspiro,

    si no habré de alcanzar ese trofeo?

    ¿Por qué llenas el aire que respiro?

    En todas partes te halla mi deseo:

    los ojos abro y por doquier te miro;

    cierro los ojos y entre mí te veo.

    Me quieres?... ¡Que tu acento me lo diga

    ante aquel sol que muere en el ocaso!

    Tú, que mitigas mi pesar... ¡mitiga

    esta fiebre voraz en que me abraso!

    MADRIGAL

    ¿Me quieres?... ¡Que tu acento me lo diga

    ante aquel sol que muere en el ocaso!

    Tú, que mitigas mi pesar... ¡mitiga

    esta fiebre voraz en que me abraso!

    Tembló su labio y balbució: ¡Lo juro!

    Sus tachonadas puertas entreabría

    la muda noche en la extensión vacía:

    y en mi espíritu lóbrego y oscuro...

    en aquel mismo instante amanecía!

    TUS OJOS

    Ojos indefinibles, ojos grandes,

    como el cielo y el mar hondos y puros,

    ojos como las selvas de los Andes:

    misteriosos, fantásticos y oscuros.

    Ojos en cuyas místicas ojeras

    se ve el rostro de incógnitos pesares,

    cual se ve en la aridez de las riberas

    la huella de las ondas de los mares.

    Miradme con amor, eternamente,

    ojos de melancólicas pupilas,

    ojos que semejáis bajo su frente,

    pozos de aguas profundas y tranquilas.

    Miradme con amor, ojos divinos,

    que adornáis como soles su cabeza,

    y, encima de sus labios purpurinos,

    parecéis dos abismos de tristeza.

    Miradme con amor, fúlgidos ojos,

    y cuando muera yo, que os amo tanto

    ¡verted sobre mis lívidos despojos,

    el dulce manantial de vuestro llanto!

    TÚ NO SABES AMAR

    Tú no sabes amar; ¿acaso intentas

    darme calor con tu mirada triste?

    El amor nada vale sin tormentas,

    ¡sin tempestades... el amor no existe!

    Y sin embargo, ¿dices que me amas?

    No, no es el amor lo que hacia mí te mueve:

    el Amor es un sol hecho de llamas,

    y en los soles jamás cuaja la nieve.

    ¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre,

    y debe ser devorador, intenso,

    debe ser huracán, debe ser cumbre...

    debe alzarse hasta Dios como el incienso!

    ¿Pero tú piensas que el amor es frío?

    ¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos?

    ¡Con tu anémico amor... anda, bien mío,

    anda al osario a enamorar los muertos!

    Y NO TEMBLÉ AL MIRARLA

    ¡Y no temblé al mirarla! El tiempo había

    su tez apenas marchitado; hacía

    tanto... que ni de lejos la veía...

    Vago tinte de aurora su semblante

    inundó de repente, en el instante

    en que me vio tan cerca... y tan distante!...

    Las luchas interiores, no los años,

    revelaban también sus desengaños,

    que absortos tuvo a todos los extraños.

    Llevaba en el regazo un pobre niño,

    trémulo y silencioso y sin aliño,

    pero bello, y más blanco que un armiño.

    ¡Todo lo adiviné!... y aquella hermosa

    que fue hasta ayer inmaculada rosa,

    única a quien llamado hubiera esposa...

    pero que nunca a mi reclamo vino,

    que me odió y en mi lóbrego camino

    del desprecio glacial sembró el espino;

    aquella esquiva flor que en una grieta

    de mis ruinas nació, cual la violeta,

    y a un tiempo me hizo pérfido y poeta,

    en el momento en que los rayos rojos

    del triste sol de ocaso, los despojos

    de la tarde alumbraban, de sus ojos

    vertió al bajar del tren, como rocío,

    un diluvio de lágrimas... ¡Dios mío!

    Pero yo estaba como el mármol... ¡frío!

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