Anónimo
Anónimo preguntado en Política y gobiernoParticipación ciudadana · hace 1 década

¿Calderón cree que tú y yo somos diferentes (yo digo que no)?

La presentacion de una gran persona

Soy politólogo, y encuentro en el análisis de la política más de la mitad de mis pasiones. Estudié la licenciatura en el CIDE, lugar que me definió como ningún otro, y posteriormente el doctorado en la Universidad de Nueva York, donde me especialicé en economía política y encontré en los métodos cuantitativos un atajo para entender y poseer al mundo.

Soy profesor en el ITAM, y desde el primer momento que me paré frente un salón de clases, entendí lo generosa que es esa actividad. Los alumnos no lo saben, pero como profesor uno se lleva un aprendizaje alucinante: enseñarles e interactuar con ellos es, sin duda, la actividad intelectual más enriquecedora.

Soy editor e investigador en medios de comunicación. Trabajo en este periódico como parte de la Unidad de Inteligencia, una posición privilegiada que me permite usar mis herramientas académicas y trasladarlas en productos editoriales que alcancen un público amplio; siempre, con entera libertad. Co-edito también el sitio laloncheria.com, un proyecto colectivo que en su insolencia, informa y se compromete con las causas que consideramos justas y/o oportunas.

Soy parte de una familia que junto al afecto, puso de inmediato la libertad y la solidaridad. Mi madre, mi hermano, mis sobrinos; son una fuente permanente de solidez emocional y certidumbres. Nos tenemos una admiración y cariño recíprocos enormes. Son mi piso.

Soy mexicano, aquí nací, aquí quiero trabajar, aquí quiero criar a mis hijos y aquí quiero terminar. Incidir, del modo que sea en la mejora de mi país, es una de las razones que me mueven cotidianamente. Quiero ver un país próspero, democrático y justo.

Soy, mejor dicho, trato de ser, un ciudadano redondo: voto, pago impuestos, participo en los temas que me parecen clave, y procuro respeto a mis co-ciudadanos.

También soy gay.

Y serlo me ha parecido siempre irrelevante. Para otros parece no serlo. Ser gay es hoy un atributo activado políticamente y me molesta.

Querría hablar de la reforma política (y lo haré pronto), querría estar aportando ideas para que las instituciones representativas y el sistema electoral mexicanos incrementen la incidencia ciudadana, la rendición de cuentas, la transferencia de información entre políticos y ciudadanos, y la formación orgánica de mayorías legislativas.

No, en lugar de hablar sobre cómo perfeccionar nuestras instituciones democráticas tengo que salir a defender una idea democrática elemental: puedo ejercer mis derechos en mi país sin que ser gay implique ningún matiz.

Felipe Calderón usa el poder Ejecutivo para decirme que no, que no soy igual a todos y que no debo ni aspirar a tener los mismos derechos.

Como homosexual eso me hiere. Como politólogo y demócrata me enerva.

Los matrimonios libres y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, no es un tema moral o gay, es un tema de equidad y democracia. Pensarlo de otro modo sería tan absurdo como pensar que los derechos civiles eran un tema de negros o la equidad de género un tema de mujeres.

Usando la exposición de motivos de una reforma constitucional de 1974 y con una lectura moral del artículo 4o constitucional, mi gobierno me dice que el matrimonio está definido exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer.

Mi gobierno me dice también, que yo no tengo la capacidad de ser padre. Que ser gay me impide educar, proteger y formar adecuadamente un@ hij@. Que no importa si soy o no un ciudadano de bien, mi elección afectiva dañará a mis hijos.

Toda la evidencia científica concluye lo contrario, y hay una literatura vastísima que da respaldo.

Este año cumpliré una de las metas de vida más importante que me planteé desde muy joven: iniciaré los trámites de adopción y formaré, si el Estado cree que soy idóneo, una familia con es@ hij@. Quiero hacerlo porque me parece inaceptable tener los medios, y no hacerse cargo de al menos uno de los miles de niñ@s mexican@s en completo desamparo, y porque en su cuidado sé que encontraré una fuente constante de contento y realización.

Seguiré viviendo en este mismo lugar, continuaré con mis actividades de enseñanza y comunicación, no dejaré de pagar mis impuestos, votaré en todos los procesos electorales que me toquen. Y en cada cosa que haga defenderé la elemental idea de no ser diferente jurídicamente a nadie, de que soy titular de iguales derechos.

Eso me dice el artículo 1 de mi constitución.

saludos y es con unico afan de que se formen un criteririo y que vean mas claro ,saludos

3 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Amadore te hechaste un rollo largo, largo, largo, además eres poco modesto, pero como soy de pocas palabras, te diré lo siguiente:

    el valor mas grande de cualquier ser humano es la libertad, y en todos sentidos, politica, religiosa, sexual, social, con base en ello creo que cada quien debe hacer lo que lo hace feliz, sin importarle la opinion de los demas y lo que veo muy mal es esa gente que se la pasa criticando y espantandose de todo, que revisen su interior, su casa, su vida, su familia y veran que hay cosas peores que las que critican, ademas en este pais hay todavia un poco de LIBERTAD. saludos.

  • *Mami*
    Lv 6
    hace 1 década

    Entiendo el punto.

    Y si, en el sentido en que tù lo ves, somos iguales.

    Pero yo pienso que por fortuna, si somos distintos a Calderòn; imàginate, ser = de cìnic@s, mentiros@s, corrupt@s y nefast@s como èl... Neeeeeeeee, creo que puedo jactarme de ser alguien totalmente opuesto.

    Saludos y felicidades, que bueno ver que hay gente culta y consciente en el ITAM.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Si ninguno de ambos padres está capacitado para engendrar por naturaleza a que viene querer adoptar?

    A que viene querer casarse para después aumentar la tasa de divorcio?

    No están demostrados los beneficios de ninguna de las dos cosas que reclamas.

    Del mismo modo como los cambios en el modo de producción en el siglo XIX afectaron el medio ambiente de fines del siglo XX es posible que otro cambio a la naturaleza afecte la vida de fines del siglo XXI, para qué correr ese riesgo.

    Cuánto vale la vida? Acaso merece ser puesta en juego por la tecnología? Acaso tanto niño merecerá un vientre de alquiler que no dono ni óvulos ni esperma? Es eso lo que queremos para el futuro, somos responsables de lo que pase de aquí en adelante, no por un deseo / capricho mío someteré a la sociedad.

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