¿alguien me podria dar el resumen de gabriel garcia marquez "relato de un naufrago"?

47.ª edicion premio nobel en el 1982 autor Gabriel Garcia Marquez

bueno ya se k me lo tendria k leer pero esk no tengo me da tiempo

muchas gracias adios

3 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Resumen

    Luis Alejandro Velasco se reunió en 1955 con el entonces periodista de “El espectador” de Bogotá, Gabriel García Márquez, para relatar la historia verídica (ya que había sido contada y deformada con anterioridad) de lo que sucedió entre el 28 de Febrero de 1955, fecha en que el destructor Caldas tuvo el accidente, y el 9 de Marzo de ese mismo año, fecha en que fue encontrado el náufrago en una playa cercana a San Juan de Uraba. Todo este tiempo estuvo a la deriva en una balsa sin comer ni beber en el mar del Caribe.

    Este libro no es una novela escrita por Gabriel García Márquez, sino que es el relato periodístico del náufrago Luis Alejandro Velasco, publicado por el diario “El espectador” de Bogotá, donde Gabriel García Márquez trabajó en su juventud.

    El relato comienza en Mobile (EEUU) donde el destructor de la marina colombiana esta siendo sometido a reparaciones. Una vez de vuelta a Colombia, a dos horas de Cartagena, ocho marineros cayeron al mar, y debido al exceso de carga no pudieron ser rescatados al ser imposible maniobrar. Ese exceso de carga estaba producido por llevar contrabando de neveras, cámaras fotográficas, radios… Algo ilegal que fue ocultado por el gobierno colombiano alegando que el accidente fue debido a una tormenta. El caso es que el único de los 8 marineros que cayeron al mar que pudo alcanzar la balsa fue Luis Alejandro Velasco, que vio como se ahogaban sus compañeros a menos de 2 metros de él.

    A partir de este incidente, cuenta la historia de los diez días que pasó a la deriva en la balsa sin comer ni beber, hasta que llegó moribundo y exhausto a una playa cercana a Mulatos, una localidad de Colombia. Desde allí es acompañado por un séquito de cientos de personas hasta San Juan de Uraba, donde visita a un medico y es trasladado a Cartagena, donde su familia lo espera.

    Una vez allí es convertido en un héroe nacional, y echo rico por la publicidad. Se publicaron multitud de relatos falsos ocultando la historia del contrabando y demás parafernalias inventadas por el gobierno de Colombia.

    Tras la publicación del relato verídico en “El espectador”, las corruptas autoridades obligaron a Gabriel García Márquez a exiliarse, y Luis Alejandro Velasco pierde su carrera en la marina y toda la fama acumulada.

    11/9

  • vesfe
    Lv 6
    hace 1 década

    Relato de un náufrago

    Aunque conocida con este título abreviado, el verdadero título de esta obra, mucho más largo, resume perfectamente la historia: Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre. Publicado por entregas en El Espectador de Bogotá en 1955 y más tarde en libro (en 1970), no una novela, sino un reportaje periodístico que da cuenta de un suceso real.

    Con impecable técnica literaria y profesional estilo noticioso, García Márquez relata un suceso acaecido a un marinero de la armada colombiana llamado Luis Alejandro Velasco. La historia, reconstruida minuciosamente por el escritor sudamericano en primera persona a partir del testimonio del protagonista, fue tácticamente atribuida a éste en la prensa y sólo legitimada tras el formidable éxito de Cien años de soledad.

    El 28 de febrero de 1955, ocho miembros de la tripulación del destructor Caldas cayeron al agua a causa del contrabando que sobrecargaba el buque frente a los bandazos del viento en mar gruesa. Aunque el gobierno del dictador colombiano Rojas Pinilla atribuyó el naufragio a una tormenta en el Caribe, lo cierto es que no hubo tal tormenta y que la negligencia fue la única responsable de la catástrofe. La denuncia supuso la clausura del periódico, la caída en desgracia del marino y el exilio de Gabriel García Márquez en París.

    El destructor Caldas y su tripulación habían pasado ocho meses en el puerto de Mobile, Alabama, a raíz de las reparaciones que se efectuaban en el buque. Como presume el tópico, el marinero Velasco repartía su ocio entre su nueva novia, Mary Address, y diversos métodos para matar el tiempo con sus compañeros, como las broncas a puñetazos o las salidas al cine. Viendo la película El motín del Caine, los marineros colombianos experimentaron cierta inquietud ante las escenas de una tempestad. Como si de una premonición novelesca se tratara, Velasco albergaba recelos sobre el inminente regreso del destructor a su base en Cartagena.

    Lo cierto es que, a unas doscientas millas del puerto, la sobrecarga situada en la cubierta del buque se desprendió a causa del viento y del oleaje y se llevó al agua a ocho marineros. La desgracia quiso que Velasco fuera el único que alcanzara a nado una de las balsas arrojadas por el destructor. Impotente, nada pudo hacer por sus compañeros, que se ahogaron a pocos metros de donde él estaba.

    Mientras el buque de guerra proseguía su rumbo sin detenerse (llegó a su base con puntualidad), el náufrago esperó inútilmente que le rescataran con rapidez. En una balsa a la deriva, desprovista de víveres, en compañía de su reloj y tres remos, resistió durante diez días la sed, el hambre, los peligros del mar, el sol abrasador, la desesperación de la soledad, la locura, únicamente con su instinto de supervivencia. Aunque los aviones colombianos y norteamericanos de la Zona del Canal pasaron muy cerca de él, no llegaron a localizarle.

    Tras comprender que nadie podría ayudarle, y aun cuando deseó la muerte para dejar de sufrir, sobrevivió contra todo pronóstico a las condiciones adversas. Aunque cazó una gaviota no pudo llegar a comérsela, y los tiburones le arrebataron un pez verde de medio metro que llegó a atrapar y del que sólo probó dos bocados. Tampoco consiguió despedazar sus botas ni su cinturón para aplacar el hambre, ni la lluvia hizo acto de presencia para permitirle beber. Se entretuvo en comprobar, en su reloj, cómo el tiempo transcurría inexorable, y por las noches, en una especie de delirio formado por el recuerdo y el pánico a la soledad, conversaba con el espíritu de su compañero, el marinero Jaime Manjarrés.

    El naufragio de Velasco constituyó una estremecedora experiencia de la soledad, tema predilecto en la literatura de Gabriel García Márquez. No es que el náufrago ocupara las largas horas de su infortunio en la reflexión, dada la urgencia de su situación y el delirio al que lo sometió. Sin embargo, sí fueron horas dedicadas a la experiencia de sí mismo, a la vivencia de la realidad a partir de los instintos más primitivos y de los sentimientos más humanos.

    Tras sobrevivir a una tempestad durante el séptimo día de deriva, Velasco afirma: "Después de la tormenta el mar amanece azul, como en los cuadros". Con el registro eficaz del periodismo, reconstruyendo la odisea del marinero, Gabriel García Márquez se esfuerza precisamente en hacer verosímil una realidad que de tan asombrosa y terrible pudiera parecer imaginaria. Los esfuerzos del escritor colombiano por devolver al mundo de la ficción lo que a priori es poco verosímil fundamentan su estilo.

    Si increíble resulta la aventura del náufrago, también lo es su final. Cuando Velasco vio tierra, aún tuvo que alcanzar la playa a nado para no estrellarse contra unos acantilados; tuvo que luchar c

  • hace 1 década

    Lee el (larguísimo) título completo del libro, ese es el resumen.

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