¿Hay muchas formas de decir: ¡Te quiero!?

Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos. Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o... mostrar más Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.
Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo.

Hay muchas formas de decir “te quiero”, pero ninguna sería suficiente si no lleva impreso el candor exquisito de una mirada, la subyugante caricia de una sonrisa de complicidad, el eco sublime que emana la voz amada directo al oído, y el roce sereno, amoroso de las manos, buscando con avidez el contorno de los labios más deseados.

Es elevado ver florecer esa magia divina, esa corriente magnética que se da entre dos seres humanos, que tocan los dinteles del cielo con su amor que los diviniza, al escuchar incluso, campanas en su corazón, cuando se dicen: ¡Te quiero!… o “Te amo” sentir que son amados(as), aceptado(as), respetado(as) y valorado(as) en todo sentido.

Es muy hermoso saber decir: “Te quiero”, pero más hermoso es demostrarlo a tiempo y con hechos.

¿De qué servirían las palabras si no hay congruencia con las conductas humanas?

Por lo tanto, el saber decir de corazón: “Te quiero”, es un acto heroico de almas muy nobles, muy sublimes y muy elevadas, implica una buena dosis de amor angelical en el corazón, un instinto protector a flor de piel y una extensa gama de sentimientos hermosos, siempre dispuestos a darlo todo, sin tener la necesidad de recibir nada a cambio ¿Para qué esperar algo a cambio, si en la alegría de dar radica la mayor correspondencia?

Espero vuestros valiosos comentarios
Con mis respetos y cariño siempre.

Tu amiga Pecadora.
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