Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

¿Cuando y como fue derrotado Rosas?

4 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Para la tradición liberal conservadora, la derrota de Rosas marca el fin de la “tiranía” de Buenos Aires, y abre el camino de la “organización nacional”, bajo el imperio de una Constitución. Sin embargo, en los hechos la unidad nacional no duró demasiado: ya el 11 de septiembre de 1852, el Estado de Buenos Aires, bajo la gravitación de Bartolomé Mitre -quien inicialmente había acompañado a Urquiza contra Rosas-, se escindía de la nueva Confederación Argentina. Recién en 1862, tras la batalla de Pavón, quedaría afianzado el principio de unidad territorial que dio lugar a la Argentina contemporánea.

    Por otra parte, ¿acaso el propio Sarmiento, en su inmortal Facundo, no había reconocido en el legado de Rosas un antecedente ineludible del proceso de constitución del Estado?

    En cualquier caso, la relevancia histórica de Caseros estriba también en el nuevo contexto internacional: a diferencia del período inmediatamente posterior a las independencias latinoamericanas, en el cual no había un relevo específico a la división colonial del trabajo, el avance de la revolución industrial en Inglaterra y Europa desde la segunda mitad del siglo XIX abría nuevas posibilidades económicas y sociales. Países como la Argentina, siempre y cuando contasen con la dotación adecuada de factores, podían insertarse en una nueva división del trabajo, en la cual eran requeridos no meramente como consumidores de manufacturas, sino también como abastecedores de materias primas para las nacientes economías fabriles.

    ¿De qué “factores” estamos hablando? Principalmente, mano de obra e infraestructura. Para ello, era imprescindible remover los obstáculos que impedían la acumulación capitalista, alentar la inmigración europea -aunque la elite terrateniente de la Pampa Húmeda se cuidó bien de limitar su acceso a la propiedad de la tierra-, así como convocar al capital extranjero a radicarse en el territorio. A tales fines debía abocarse la Asamblea Constituyente conformada en Santa Fe en 1853. De hecho, si leemos el capítulo primero, “Declaraciones, derechos y garantías”, veremos rápidamente una sucesión de definiciones esenciales en ese sentido. Por el artículo quince, los constituyentes declararon taxativamente que “en la Argentina no hay esclavos”, por el artículo dieciseis, consagraron el principio de igualdad ante la ley. Por el artículo diciesiete, garantizaron el derecho de propiedad. El artículo veinte extendía los derechos civiles a los extranjeros, y el artículo veinticinco, hasta la fecha, y pese a sucesivas reformas, reza:

    “El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.”

    Hay, entonces, un trasfondo de verdad en la constante evocación de la derrota federal por parte de las elites sociales y políticas del país, puesto que si Caseros no garantizó de inmediato la paz y el control territorial, fue la piedra basal del consenso nacional que daría lugar, en el tiempo, a la Argentina de los granos y las mieces -y la lana también, si queremos mantener cierto rigor-.

    Retrospectivamente, tanto los intelectuales orgánicos del liberalismo como los voceros de los diversos populismos del siglo XX se esforzaron en convertir a Rosas en un enemigo de estos fines. Durante décadas, se ha querido ver en Rosas y sus montoneras a la encarnación de una alternativa “nacional” frente a la hegemonía liberal. En esa línea, Caseros habría dirimido el conflicto entre dos proyectos de nación antagónicos, así como entre dos modelos de inserción externa opuestos e incompatibles.

    Estas afirmaciones, efectuadas con menos evidencia que esperanza, chocan de frente contra algunas comprobaciones elementales. Pues es con Rosas que se afianza el predominio comercial y económico de Gran Bretaña sobre nuestro territorio. Asimismo, es con Rosas que se afirma la primacía de Buenos Aires sobre las provincias, y de los sectores terratenientes orientados hacia la economía atlántica por sobre aquellos comerciantes que habían amasado sus fortunas en torno del corredor altoperuano.

    Pero, así y todo, Caseros cumplía un cometido histórico que el rosismo se había propuesto evitar: la organización nacional. En efecto, Rosas, lejos de ser el portador de un proyecto alternativo, era el defensor del estado de cosas más favorable a la oligarquía porteña, asociada a los intereses británicos, dedicada de preferencia a los negocios pecuarios. Para esa oligarquía, el control de la Aduana y el puerto de Buenos Aires era una baza de acumulación no negociable. Tanto es así, que fue necesaria, como señalamos, otra década entera para persuadirla. Y aún entonces, los sectores más radicalizados y residuales del “autonomismo” porteño siguieron defendiendo sus privilegios, al oponerse por las armas, tan tarde en 1880, a la federalización de la

  • hace 1 década

    Después de la retirada de Francia y Gran Bretaña, Montevideo sólo dependía del Imperio del Brasil para sostenerse. Éste, que era garante de la independencia de Uruguay, había abusado de esa condición en provecho propio. Rosas consideró inevitable una guerra con Brasil, y pretendió aprovecharla para reconquistar las Misiones Orientales. Declaró la guerra al Imperio y nombró comandante de su ejército a Urquiza.

    Varios personajes del partido federal acusaron a Rosas de lanzarse a esta nueva aventura sólo para eternizar la situación de guerra que éste usaba como excusa para no convocar una convención constituyente. En cierto sentido, ambos bandos tenían razón.

    Los más inteligentes de sus opositores se convencieron de que no se podía vencer a Rosas sólo con los unitarios. El general Paz, por ejemplo, creía que alguno de sus caudillos subalternos era quien lo iba a derribar; y pensó en Urquiza.

    Urquiza no sentía ningún anhelo de libertad diferente del de Rosas, aunque su estilo era distinto en varios aspectos. Pero a fines del año 1850, Rosas le ordenó que cortara el contrabando desde y hacia Montevideo, que había beneficiado enormemente a Entre Ríos en los años anteriores. Afectado económicamente, ya que el paso obligado por la Aduana de Buenos Aires para comerciar con el exterior era un problema económico de magnitud para su provincia, Urquiza se preparó a enfrentar a Rosas.

    Pero no pretendió derrotar a semejante enemigo a la manera de los unitarios, lanzándose a la aventura; tras varios meses de negociaciones, acordó una alianza secreta con Corrientes y con el Brasil. El gobierno imperial se comprometió a financiar sus campañas y transportar sus tropas en sus buques, además de entregar enormes sumas de dinero al propio Urquiza para su uso personal, podemos creer que destinado a fines políticos.

    El 1º de mayo de 1851, lanzó su Pronunciamiento, por el que reasumió la conducción de las relaciones exteriores de su provincia, aceptando inesperadamente la renuncia que todos los años Rosas hacía de las mismas.

    Urquiza tampoco se lanzó directamente sobre su enemigo, sino que primero atacó a Oribe en Uruguay. Lo obligó a capitular con él y entregar el gobierno a una alianza de los disidentes de su partido con los colorados de Montevideo. A continuación se apoderó del armamento argentino que formaba parte de las fuerzas de Oribe… y de sus soldados, que fueron incorporados al Ejército Grande de Urquiza como si fueran ganado.

    Sólo entonces, Urquiza se trasladó a Santa Fe, derrocó allí a Echagüe y atacó a Rosas. Tras la defección de Pacheco, Rosas asumió el comando de su ejército,[22] al frente del cual fue derrotado en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852.

    Tras la derrota, Rosas abandonó el campo de batalla — acompañado sólo por un ayudante — y firmó su renuncia en el "Hueco de los sauces" (actual Plaza Garay de la ciudad de Buenos Aires):

    Saludos !!

  • hace 6 años

    Si usted quiere tener éxito con el trading online, usted debe tener un historial probado o tiene que seguir un método preciso.

    Si quieres empezar a ganar finalmente seria usted debe buscar en este sitio http://trading-on.info/

  • Carito
    Lv 4
    hace 1 década

    Juan Manuel de Rosas

    De Wikipedia, la enciclopedia libre

    Saltar a navegación, búsqueda

    Juan Manuel de Rosas

    Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rosas y López de Osornio

    --------------------------------------------------------------------------------

    17º Gobernador de Buenos Aires

    7 de marzo de 1835 – 3 de febrero de 1852

    Precedido por Manuel Vicente Maza

    Sucedido por Vicente López y Planes

    --------------------------------------------------------------------------------

    13º Gobernador de Buenos Aires

    8 de diciembre de 1829 – 17 de diciembre de 1832

    Precedido por Juan José Viamonte

    Sucedido por Juan Ramón Balcarce

    --------------------------------------------------------------------------------

    Datos personales

    Nacimiento 30 de marzo de 1793

    Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata

    Fallecimiento 14 de marzo de 1877 (83 años)

    Southampton, Reino Unido

    Partido Partido Federal

    Cónyuge Encarnación Ezcurra

    Hijos Pedro Rosas y Belgrano(adoptivo)

    Juan Manuel de Rosas

    María de Rosas

    Manuelita de Rosas

    Profesión Terrateniente

    Juan Manuel de Rosas (nacido Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rosas y López de Osornio en Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 - Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877) fue un militar y político argentino, gobernador de Buenos Aires.

    En 1829, tras derrotar al general Juan Lavalle, accedió al gobierno de la provincia de Buenos Aires. Durante veinticuatro años procuró ejercer mando absoluto, y logró constituirse en el principal dirigente de la denominada Confederación Argentina (1835-1852).

    Contenido [ocultar]

    1 Datos biográficos

    2 Inicios de su participación política

    3 La revolución de diciembre

    4 Primer gobierno

    4.1 La guerra civil en el interior

    4.2 La Constitución que no fue

    4.3 El gobierno de la provincia

    5 Interregno

    6 Campaña al desierto

    6.1 La revolución "de los Restauradores"

    7 Segundo gobierno

    7.1 La Ley de Aduanas

    7.2 La política exterior

    8 El bloqueo francés

    8.1 La generación del 37

    9 La guerra civil del 40

    9.1 La Coalición del Norte

    9.2 Campañas de Lavalle

    9.3 El Terror

    9.4 Final de la guerra civil

    10 La década final

    10.1 Política religiosa

    10.2 El sitio de Montevideo y una nueva rebelión correntina

    10.3 El bloqueo anglo-francés

    11 La caída

    11.1 Exilio y muerte

    12 Después de Rosas

    12.1 La imagen de la historia oficial

    12.2 El revisionismo

    13 El hombre Rosas

    14 Notas

    15 Bibliografía

    16 Véase también

    17 Enlaces externos

    Datos biográficos [editar]Conocido como Juan Manuel de Rosas, su apellido original era Ortiz de Rozas y su linaje tiene origen, en el pueblo de Rozas, Valle de Soba, Cantabria, España, pero el mismo Juan Manuel, en su juventud y debido a un entredicho que tuvo con su madre, prefirió apellidarse "de Rosas". Ingresó a los 8 años de edad en el colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich, si bien desde joven demostró vocación por las actividades rurales. Interrumpió sus estudios para enrolarse en la compañía de niños del Regimiento de Migueletes, que participó en la defensa frente a las invasiones inglesas (1806-1807).

    Más tarde, retirado al campo, se convirtió en un gran estanciero de la Pampa bonaerense, manteniéndose alejado de los sucesos revolucionarios de 1810. En 1813, pese a la oposición materna — que venció al hacer creer a su madre que la joven estaba embarazada — se casó con Encarnación Ezcurra, con quien tuvo tres hijos: Juan, María, muerta de niña, y Manuelita, nacida en 1817, que luego sería su compañera inseparable.

    Al poco tiempo devolvió a sus padres los campos que administraba para formar sus propios emprendimientos ganaderos y comerciales. Fue administrador de los campos de sus primos Anchorena, y fundó un saladero en sociedad con Luis Dorrego, hermano del coronel Manuel Dorrego. Bien pronto quedó claro que era el negocio del momento: la carne salada y los cueros eran casi la única exportación de la joven nación. Acumuló una gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, distante de los acontecimientos emergentes que conducirían al virreinato del Río de la Plata a la emancipación del dominio español en 1816.

    Por esos años conoció al doctor Manuel Vicente Maza, quien se convirtió en su patrocinador legal, en especial en una causa que sus propios padres habían entablado contra él. Más tarde sería un excelente consejero político.

    En 1818, por presión de los abastecedores de carne de la capital, el director Juan Martín de Pueyrredón tomó una serie de medidas en contra de los saladeros. Rápidamente, Rosas cambió de rubro: se dedicó a la producción agropecuaria en sociedad con Dorrego y los Anchorena, que también le encargaron la dirección de su estancia Camarones, al sur del río Salado.

    Al año siguiente compró la estancia Los Cerrillos, en San Miguel del Monte. En su estancia en la Laguna de Monte organizó una compañía (aumentada al poco tiempo a regimiento) de caballería, los “Col

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.