Ivone V preguntado en Arte y humanidadesLibros y Autores · hace 1 década

¿ayudaAAAA!!!!!! doy 5 estrellas y 10 pts?

necesito extraer recursos literarios del cuento "el medico de los muertos" de julio garmendia.... x fa el que pueda responder le debo favor Xd

3 respuestas

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  • hace 1 década
    Mejor Respuesta

    http://www.monografias.com/trabajos11/vangua/vangu...

    La precocidad de Philippe Charlier en los terrenos de ultratumba se remonta a los seis años, cuando realizó la autopsia a un topo que yacía en el jardín de su casa. Estaba predestinado al oficio de forense. De otro modo no le hubiera excitado tanto encontrarse con un cráneo humano a los 10 años ni le hubiera obsesionado la idea de «conversar» con los despojos irreconocibles de Juana de Arco.

    Porque los muertos hablan, contradiciendo a título póstumo un principio sagrado de la mafia siciliana según el cual sólo los hombres vivos dan problemas a los congéneres. No es verdad. Philippe Charlier, prodigio de la medicina legal a los 29 años y autor de un libro en clave necrófila (El médico de los muertos), necesitó muchas horas de investigación, muchísimas, para descubrir en la calavera de Santa Afra un pequeño vaso de cristal donde se alojaban otros huesos minúsculos de mártires amén de un manuscrito hermético relacionado con San Claudio.

    «Los cadáveres alojan mucha información, muchísima», explica con énfasis militante el audaz forense francés. «Gracias a ellos podemos saber su historia, los hábitos de la sociedad que les rodeaba, incluso las razones de su muerte aunque hayan transcurrido muchos, muchos siglos...».

    Los puntos suspensivos nos conducen a la autopsia de Agnés Sorel (1422-1450), concubina del rey Carlos VII y motivo de discordia entre los historiadores hasta que el maestro Charlier amontonó sus huesos en una camilla hospitalaria y aplicó la solución tecnológica de la microfluorescencia. Ahora sabemos que la osamenta de la amante oficial alojaba cantidades desproporcionadas de mercurio. Podrían haberse acumulado como resultado de las terapias curativas arraigadas en la época, pero Charlier, detective de bata verde y contrafigura de un investigador al estilo de Patricia Cromwell, sostiene a conciencia la hipótesis del envenenamiento, tal como se desprende del ensayo publicado a propósito del estudio.

    La misma pregunta planea sobre otros difuntos ilustres que la historia no ha querido interrogar por falta de pruebas o por ausencia de razones. Hablamos, por ejemplo, del mismísimo René Descartes, cuyo presunto cráneo ocupa una vitrina devocionaria en el Museo del Hombre de París, como si fuera la paradójica reliquia del racionalismo francés.

    Philippe Charlier sostiene que la calavera pertenece «seguramente» al filósofo. Y piensa, igualmente, que Descartes se había convertido en un personaje incómodo: «¿De qué ha muerto? Oficialmente de una neumonía, pero ciertas informaciones me hacen creer que fue víctima de un envenenamiento. El móvil no sería otro que su influencia política y su relación vis a vis con la reina de Francia», concluye el forense.

    La pasión de Philippe Charlier por las historias y a la Historia le ha costreñido a rodearse de miles de cadáveres. Cualquier otro humano hubiera sucumbido a la pestilencia, al hedor y a la carcajada sarcástica de las calaveras, pero este muchacho de prometedora carrera reconoce haber llegado «al éxtasis al contemplar dos esqueletos crucificados y decapitados en una cisterna de la antigua Grecia», según decía al diario Libération.

    Charlier se ha convertido en el confesor y en el confidente de los muertos, aunque sin el compromiso de la confidencialidad y sin miedo a los desafíos mayúsculos. Ninguno reviste tanto misterio como el de la autopsia a Juana de Arco, símbolo patriótico del orgullo francés y víctima de una pira inquisitorial que consumió vorazmente la osamenta.

    Las cenizas fueron arrojadas al Sena para prevenir las tentaciones de la idolatría, aunque existen unas insólitas reliquias de la Pucelle conservadas en Vieux-Chinon que el ínclito profesor Charlier se ha ocupado de analizar. La primera sorpresa consistió en el hallazgo de un fémur... de gato. ¿Acaso Juana de Arco era de naturaleza felina? No exactamente. El forense nos recuerda que algunos santos y mártires eran enterrados con huesos de animales para conjurar al diablo.

    La urna de sus reliquias, bajo estudio del dream team (así llama Charlier a sus colaboradores), también aloja los restos de una costilla y un fragmento de tela. «Con este material podemos llegar a conclusiones fascinantes. Gracias a los restos del ADN del polen o de los insectos es posible determinar la época de las reliquias. También podremos saber si es realmente una mujer y si tenía 19 años, aunque no existen descendientes de Juana de Arco cuyo mapa genético pudiera llevarnos a la conclusión de que la costilla pertenece realmente a la patrona de Francia».

    El resultado se conocerá dentro de unos meses, aunque el doctor Charlier ya tiene en la agenda del 2007 el súmmum de las experiencias escatológicas, es decir, el privilegio de acceder a unas viejas letrinas romanas donde se han fosilizado 1,5 metros de excrementos humanos. «Será apasionante», promete el forense francés mientras saborea un café express.

  • Anónimo
    hace 1 década

    pues kien sabe

  • hace 1 década

    esa historia o lo ke sea no lo konozco

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