Anónimo
Anónimo preguntado en Comer y beberCocina Étnica · hace 1 década

¿El puma Yagüá El puma Yagüá. Leyendas guaraníes. Leyendas cortas.?

Es el segundo mayor felino en el Nuevo Mundo

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  • hace 1 década
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    HOLA MARI.

    EnCuentos

    Cuentos infantiles.

    Por EnCuentos

    El puma Yagüá

    El puma Yagüá. Leyendas guaraníes. Leyendas cortas. Cuentos.

    Cuenta un relato guaraní, que un cachorro de puma que había quedado huérfano porque unos cazadores aborígenes asesinaron a sus padres; fue criado a escondidas por Luna, la hija del jefe de la tribu Chichiguay. Con el tiempo, este cachorro creció y se convirtió en un majestuoso animal. Ya no era posible ocultarlo y pasó a formar parte de toda la comunidad.

    La relación entre el puma y la princesa se fue convirtiendo en algo tan estrecho que, donde iba ella, él la acompañaba y cuidaba de los posibles peligros. Compartían los juegos y descansos. El puma, como excelente cazador, proveía la mayor parte de los alimentos que se consumían en la aldea Chichiguay.

    Cuando una tribu vecina y enemiga ancestral, los Queraguay, resolvió atacarlos por sorpresa durante la noche, Luna, al igual que los demás, estaba entregada al descanso pero fue despertada por el felino que emitía enormes y aterradores rugidos.

    Para cuando los guerreros Chichiguay tomaron sus armas y se prestaron a dar batalla contra los invasores, el puma, ya había atacado y puesto en fuga a la mayor parte de ellos. El resto, con el temor del ataque producido por ese gran gato, fue tomado prisionero o muerto por los defensores.

    Pasado el tiempo, “Yagüá”, como se lo había bautizado, ocupó un lugar preponderante en la aldea. Los niños jugaban con él. Las mujeres podían ir tranquilas al interior de la selva a recoger los frutos que eran parte de su dieta, porque eran custodiados siempre por Yagüá. Ni la poderosa anaconda se animaba a molestar a algún integrante de la comunidad Chichiguay.

    Los Queraguay, que habían escapado en esa última batalla, unieron sus fuerzas con sus otros ancestrales enemigos: Los Quitiguay. Estos últimos, aunque siempre fueron neutrales entre las contiendas Chichiguay-Queraguay, formaron parte de esa alianza y atacaron en conjunto a los Chichiguay.

    Sabían de antemano que, el arma más poderosa que disponían los Chichiguay era a Yagüá. La estrategia que debían utilizar era fundamentalmente, matar al puma.

    Nuevamente, con la traicionera cobertura de las sombras nocturnas, los guerreros Queraguay y sus aliados Quitiguay, atacaron la aldea Chichiguay. Yagüá, como siempre, estaba en una sigilosa vigilancia de la aldea. Los atacantes se dirigieron en dos grupos fuertemente armados. Unos a la choza de la princesa Luna a la que tomaron y quisieron llevarla prisionera, y los otros, formaron una barrera de lanzas y flechas entre Yagüá y la princesita.

    El puma atacó valientemente a los secuestradores de su amiga. Destrozó con sus grandes y afiladas garras los cuerpos de sus enemigos. Trituró con sus enormes colmillos muchos cuellos y cabezas.

    Pero en el fragor de la lucha, fue lanceado muchas veces por los atacantes. Las flechas colgaban a montones de su esbelto y fornido cuerpo. Los dardos, embebidos en “curaré”, que le fueron arrojados, comenzaban a hacer su efecto. En un final esfuerzo, Yagüá, destrozó al último de los enemigos. La princesa Luna había sido salvada.

    Herido y moribundo, se despidió de Luna y de los demás integrantes de la tribu Chichiguay con un enorme rugido. En él, expresaba a todos los integrantes de la selva, tanto humanos como animales que, debían respetar para siempre a la comunidad Chichiguay.

    Se dirigió al río acompañado por Luna, se despidió en la orilla de ella y penetró en las aguas.

    Dice la leyenda que en honor a tan valeroso Puma, esas transparentes aguas, se convirtieron del color de su majestuosa piel. Hoy el río es “del color del León” conocido como el Río de la Plata. Mirándolo, siempre recordaremos a Yagüá… “el inmortal”.

    espero que te guste

    Fuente(s): saludossss mari hasta pronto
  • hace 1 década

    Cuenta un relato Guaraní, que un cachorro de puma había quedado huérfano, porque unos cazadores aborígenes asesinaron a sus padres, fue criado a escondidas por Luna, hija del jefe de la tribu Chichiguay.

    Con el tiempo, este cachorro creció y se convirtió en un majestuoso animal. Ya no era posible ocultarlo, por lo que pasó a formar parte de toda la comunidad. La relación entre el puma y la princesa se fue

    convirtiendo en algo tan estrecho que, a donde iba ella, él la acompañaba y cuidaba de los posibles peligros. Compartían los juegos y descansos.

    El puma, como excelente cazador, proveía parte de los alimentos que se consumían en la aldea Chichiguay. Una tribu vecina y enemiga ancestral, los Queraguay, decidió atacarlos por sorpresa durante la noche. Luna, al igual que los demás estaba entregada al descanso, pero fue despertada por el felino que emitía enormes y aterradores rugidos. Para cuando los guerreros Chichiguay tomaron sus armas y se prestaron a dar batalla contra los invasores, el puma ya había atacado y puesto en fuga a la mayor parte de ellos. El resto, con el temor del ataque producido por ese gran gato, fueron tomados prisioneros o muertos por los defensores.

    Pasado el tiempo, "Yagua", como se le había bautizado, ocupó un lugar preponderante en la aldea. Los niños jugaban con él. Las mujeres podían ir tranquilas al interior de la selva a recoger los frutos que eran parte de su dieta, porque eran custodiados siempre por yagua. Ni la poderosa anaconda se animaba a molestar a algún integrante de la comunidad Chichiguay.

    Los Queraguay, que habían escapado en esa última batalla, unieron sus fuerzas con otros ancestrales enemigos: los Quitiguay. Estos últimos, aunque siempre fueron neutrales entre las contiendas Chichiguay-Queraguay, formaron parte de esa alianza y atacaron en conjunto a los Chichiguay.

    Sabían de antemano, que el arma más poderosa con que disponían los Chichiguay era el puma yagua. La estrategia que debían utilizar era fundamental, matar al puma.

    Nuevamente, con la traicionera cobertura de las sombras nocturnas, los guerreros Queraguay, atacaron la aldea Chichiguay. Yagua, como siempre, estaba en una sigilosa vigilancia de la aldea. Unos fueron a la choza de la princesa Luna, a la que tomaron y quisieron llevarla prisionera, y los otros, formaron una barrera de lanzas y flechas entre yagua y la princesita.

    El puma atacó valientemente a los secuestradores de su amiga. Destrozó con sus grandes y afiladas garras los cuerpos de sus enemigos. Trituró con sus enormes colmillos muchos cuellos y cabezas.

    Pero en el fragor de la lucha, fue lanzado muchas veces por los atacantes. Las flechas colgaban a montones de su esbelto y fornido cuerpo. Los dardos, embebidos en curare, que le fueron arrojados, comenzaban a hacer su efecto. En un final esfuerzo, yagua, destrozó al último de los enemigos. La princesa Luna había sido salvada.

    Herido y moribundo, se despidió de Luna y de los demás integrantes de la tribu Chichiguay, con un enorme rugido. En él expresaba a todos los integrantes de la selva, tanto humanos como animales, que debían respetar para siempre a la comunidad Chichihuay.

    Se dirigió al río acompañado por Luna, se despidió de ella en la orilla, y penetró en las aguas.

    Dice la leyenda que en honor a tan valeroso puma, esas transparentes aguas se convirtieron en el color de su majestuosa piel. Hoy, el río es del color del león, y es conocido como el río de la plata. Mirándolo, siempre recordaremos a yagua... "el inmortal".

    Fuente(s): solito
  • flaca
    Lv 4
    hace 1 década

    Material compilado y revisado por la educadora argentina Nidia Cobiella (NidiaCobiella@RedArgentina.com)

    La Leyenda del Chajá:

    VOCABULARIO

    TACA: Luciérnaga

    PIRA – Ú : Pescado negro

    ARA- ÑARÓ : Rayo

    PETIG: Tabaco

    CARUMBÉ: Tortuga

    PINDÓ: Palmera

    AGUARÁ: Zorro

    SAEYÚ: Amarillo

    TIPOY: Túnica

    CHUMBÉ: Faja

    LECHIGUANA: Abeja silvestre que

    produce una miel comestible

    El Chajá es un ave zancuda de nuestro país. Su cuerpo de regular tamaño, está recubierto por plumas de color gris plomizo. En su cuello una línea de plumas negras forma un collar, y dos manchas blancas se destacan en el dorso. Sus alas están provistas de espolones, y luce un copete en la nuca. Habita en lugares húmedos, pantanosos o en las orillas de ríos o arroyos. Entra al agua, pero no sabe nadar.

    Sólo se los caza vivos y en pareja, pues si así no se hiciera, el animalito moriría al ser separado de su compañero.

    Es tal el cariño que se profesan entre sí los que forman cada pareja, que si uno se enferma, el otro no se aparta de su lado y trata de auxiliarlo en todo momento con mucho cariño. Si llega a morir, no es extraño que al poco tiempo muera el otro también.

    Construyen el nido ayudándose los dos, y cuando llega el momento de empollar, lo hacen también los dos alternativamente. Una vez nacidos los polluelos, ambos se encargan de ellos: la hembra los cuida y el macho les proporciona alimento y los defiende.

    Es un ave vigilante, y a la menor señal de peligro, levanta el vuelo y grita: "Chajá!" o "Yahá". De este grito se ha tomado el nombre con que la distinguimos.

    Vuela a gran altura describiendo círculos y puede mantenerse mucho tiempo en el aire. Persigue a las aves de rapiña, siendo por ello una excelente guardiana de gallineros y rebaños, reemplazando muchas veces al perro.

    Se domestica con facilidad, llegando a reconocer a su amo y a las personas de la casa.

    El hombre no la persigue para comer, pues su carne no es comestible. Al cocinarla se transforma, en su mayor parte, en espuma.

    De aquí el dicho "Pura espuma como el chajá".

    El Chajá

    Leyenda Guaraní

    El anciano Aguará era el Cacique de una tribu guaraní. En su juventud, el valor y la fortaleza lo distinguieron entre todos; pero ahora, débil y enfermo, buscaba el consejo y el apoyo de su única hija, Taca, que con decisión acompañaba al padre en sus tareas de jefe.

    Taca manejaba el arco con toda maestría, y en las partidas de caza, a ella correspondían las mejores piezas, constituyendo el trofeo de su arrojo ante el peligro. Todos la admiraban por su destreza y la querían por su bondad. Muchas veces había salvado a la tribu en momentos de peligro, reemplazando al padre que, por la edad y por la salud resentida, estaba incapacitado para hacerlo.

    Aparte de todas estas condiciones, Taca era muy bella. De color moreno cobrizo su piel, tenía ojos negros y expresivos, y en su boca, de gesto decidido y enérgico, siempre brillaba una sonrisa. Dos largas trenzas negras le caían a los lados del rostro. Un tipoy cubría su cuerpo hasta los tobillos, y con una faja de colores que los guaraníes llamaban chumbé, lo ceñía a la cintura.

    Las madres de la tribu acudían a ella cuando sus hijos se hallaban en peligro, seguras de encontrar el remedio que los salvara. Era la protectora dispuesta siempre a sacrificarse en beneficio de la tribu.

    Los jóvenes admiraban su bondad y su belleza, y muchos solicitaron al Cacique el honor de casarse con tan hermosa doncella. Pero Taca rechazaba a todos. Su corazón no le pertenecía.

    Ará-Naró, un valiente guerrero que en esos momentos se hallaba cazando en las selvas del norte, era su novio y pensaban casarse cuando él regresara. Entonces el viejo Cacique tendría, en su nuevo hijo, quien lo reemplazase en las tareas de jefe.

    La vida de la tribu transcurría serena; pero un día, tres jóvenes: Petig, Carumbé y Pindó, que salieron en busca de miel de lechiguana, volvieron azorados trayendo una horrible noticia. Al llegar al bosque en busca de panales, cada uno de ellos había tomado una dirección distinta. Se hallaban entregados a la tarea, cuando oyeron gritos desgarradores. Era Petig, que, sin tiempo ni armas para defenderse, había sido atacado por un jaguar cebado con carne humana y nada pudieron hacer los compañeros para salvarlo, pues ya era tarde. El jaguar había dado muerte al indio y lo destrozaba con sus garras. Carumbé y Pindó no tuvieron más remedio que huir y ponerse a salvo. Así habían llegado, jadeantes y sudorosos, a dar cuenta de lo sucedido.

    Esta noticia causó estupor y miedo en la tribu, pues hasta entonces ningún animal salvaje se había acercado al bosque donde ellos acostumbraban ir a buscar frutos de banano, de algarrobo y de mburucuyá, que les servían de alimento.

    Desde ese día no hubo tranquilidad en la tribu. Se tomaron precauciones; pero el jaguar merodeaba continuamente y muchas fueron las ví

  • hace 1 década

    MariƸ̵̡Ӝ... HOLA AMIGA!!!!!!!!!

    MIRA AMIGA MUCHAS GRACIA POR REFLOTAR POR TODAS ESAS COSAS QUE HAN SIDO MUY CARAS A NUESTROS SENTIMIENTOS LATINOAMERICANOS.

    EN UNA APRETADA SÍNTESIS TE DEJO LA LEYENTA...

    Cuenta un relato guaraní, que un cachorro de puma que había quedado huérfano porque unos cazadores aborígenes asesinaron a sus padres; fue criado a escondidas por Luna, la hija del jefe de la tribu Chichiguay. Con el tiempo, este cachorro creció y se convirtió en un majestuoso animal. Ya no era posible ocultarlo y pasó a formar parte de toda la comunidad.

    ……………..

    Cuando una tribu vecina y enemiga ancestral, los Queraguay, resolvió atacarlos por sorpresa durante la noche, Luna, al igual que los demás, estaba entregada al descanso pero fue despertada por el felino que emitía enormes y aterradores rugidos.

    ……………….

    Pasado el tiempo, “Yagüá”, como se lo había bautizado, ocupó un lugar preponderante en la aldea. Los niños jugaban con él. Las mujeres podían ir tranquilas al interior de la selva a recoger los frutos que eran parte de su dieta, porque eran custodiados siempre por Yagüá. Ni la poderosa anaconda se animaba a molestar a algún integrante de la comunidad Chichiguay.

    ………………..

    Dice la leyenda que en honor a tan valeroso Puma, esas transparentes aguas, se convirtieron del color de su majestuosa piel. Hoy el río es “del color del León” conocido como el Río de la Plata. Mirándolo, siempre recordaremos a Yagüá… “el inmortal”.

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    GRACIAS POR TU PREGUNTA

    TE DEJO MI ♥, UN ABRACITO Y ESTRELLITA

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  • hace 1 década

    Aquí esta...

    El puma Yagua

    Cuenta un relato Guaraní, que un cachorro de puma había quedado huérfano, porque unos cazadores aborígenes asesinaron a sus padres, fue criado a escondidas por Luna, hija del jefe de la tribu Chichiguay.

    Con el tiempo, este cachorro creció y se convirtió en un majestuoso animal. Ya no era posible ocultarlo, por lo que pasó a formar parte de toda la comunidad. La relación entre el puma y la princesa se fue

    convirtiendo en algo tan estrecho que, a donde iba ella, él la acompañaba y cuidaba de los posibles peligros. Compartían los juegos y descansos.

    El puma, como excelente cazador, proveía parte de los alimentos que se consumían en la aldea Chichiguay. Una tribu vecina y enemiga ancestral, los Queraguay, decidió atacarlos por sorpresa durante la noche. Luna, al igual que los demás estaba entregada al descanso, pero fue despertada por el felino que emitía enormes y aterradores rugidos. Para cuando los guerreros Chichiguay tomaron sus armas y se prestaron a dar batalla contra los invasores, el puma ya había atacado y puesto en fuga a la mayor parte de ellos. El resto, con el temor del ataque producido por ese gran gato, fueron tomados prisioneros o muertos por los defensores.

    Pasado el tiempo, "Yagua", como se le había bautizado, ocupó un lugar preponderante en la aldea. Los niños jugaban con él. Las mujeres podían ir tranquilas al interior de la selva a recoger los frutos que eran parte de su dieta, porque eran custodiados siempre por yagua. Ni la poderosa anaconda se animaba a molestar a algún integrante de la comunidad Chichiguay.

    Los Queraguay, que habían escapado en esa última batalla, unieron sus fuerzas con otros ancestrales enemigos: los Quitiguay. Estos últimos, aunque siempre fueron neutrales entre las contiendas Chichiguay-Queraguay, formaron parte de esa alianza y atacaron en conjunto a los Chichiguay.

    Sabían de antemano, que el arma más poderosa con que disponían los Chichiguay era el puma yagua. La estrategia que debían utilizar era fundamental, matar al puma.

    Nuevamente, con la traicionera cobertura de las sombras nocturnas, los guerreros Queraguay, atacaron la aldea Chichiguay. Yagua, como siempre, estaba en una sigilosa vigilancia de la aldea. Unos fueron a la choza de la princesa Luna, a la que tomaron y quisieron llevarla prisionera, y los otros, formaron una barrera de lanzas y flechas entre yagua y la princesita.

    El puma atacó valientemente a los secuestradores de su amiga. Destrozó con sus grandes y afiladas garras los cuerpos de sus enemigos. Trituró con sus enormes colmillos muchos cuellos y cabezas.

    Pero en el fragor de la lucha, fue lanzado muchas veces por los atacantes. Las flechas colgaban a montones de su esbelto y fornido cuerpo. Los dardos, embebidos en curare, que le fueron arrojados, comenzaban a hacer su efecto. En un final esfuerzo, yagua, destrozó al último de los enemigos. La princesa Luna había sido salvada.

    Herido y moribundo, se despidió de Luna y de los demás integrantes de la tribu Chichiguay, con un enorme rugido. En él expresaba a todos los integrantes de la selva, tanto humanos como animales, que debían respetar para siempre a la comunidad Chichihuay.

    Se dirigió al río acompañado por Luna, se despidió de ella en la orilla, y penetró en las aguas.

    Dice la leyenda que en honor a tan valeroso puma, esas transparentes aguas se convirtieron en el color de su majestuosa piel. Hoy, el río es del color del león, y es conocido como el río de la plata. Mirándolo, siempre recordaremos a yagua... "el inmortal".

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