navidjhb_12 preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

¿me podrian dar informacion sobre el despotismo ilustrado porfa?

pd: si es para hoy mejor

3 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    EL DESPOTISMO ILUSTRADO

    El régimen político más extendido en el siglo XVII es el absolutismo. El absolutismo del siglo XVIII recibe el nombre de “Despotismo Ilustrado”, que se puede definir como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de las leyes absolutas para mantener su absolutismo”.

    La Ilustración es un pensamiento crítico y reformista. Los reyes absolutos, pues, del siglo XVIII (los llamados “déspotas ilustrados”), toman de la Ilustración lo que les conviene y, apoyándose en ella, introducen en sus estados una serie de reformas y mejoras importantes: suprimen los restos que aún quedaban de feudalismo (es el caso de Federico II de Prusia y María Teresa de Austria); protegen la agricultura con la construcción de canales y pantanos y con la introducción de nuevos cultivos; urbanizan y modernizan las ciudades (Carlos III de España fue el que convirtió a Madrid en ciudad moderna abriendo grandes avenidas, construyendo monumentos y dotándola de alumbrado público).

    Introducen reformas judiciales, por ejemplo, suprimiendo la tortura que hasta entonces se había utilizado por los jueces como forma corriente de investigación; y crean multitud de centros educativos, como academias y universidades. Sin embargo, estas reformas se llevan a cabo sin contar con el pueblo; el lema del despotismo ilustrado es “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

    Además, rechazan lo que es más importante de la Ilustración: la libertad política. Por eso, la burguesía ilustrada, que al principio apoya la reforma de los reyes, cuando ven que estos no conceden lo más importante, la libertad, se vuelven contra el absolutismo y se producen revoluciones.

    Fuente(s): HG
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  • Dr. P.
    Lv 4
    hace 1 década

    "Despotismo ilustrado" es un concepto político que hace referencia a una forma de gobierno, vinculada a ciertas monarquías europeas del siglo XVIII, en la que los reyes, sin renunciar a su condición de soberanos absolutos, trataron de aplicar determinadas medidas “ilustradas”, de corte reformista e incluso progresista, surgidas precisamente en esa centuria, denominada genéricamente Siglo de las Luces ó la Ilustración.

    Aunque el término “despotismo ilustrado” fue acuñado en el siglo XIX, nació para intentar definir comportamientos políticos del siglo XVIII. Durante éste, numerosos soberanos de Europa defendieron una práctica ilustrada del poder, intentando proyectar en sus actuaciones el rey-filósofo del que hablaban Voltaire y otros pensadores de la Ilustración. Entre los déspotas ilustrados más significativos del periodo deben ser citados los ejemplos de Carlos III en España, José I el Reformador en Portugal, Federico II el Grande en Prusia, Catalina II la Grande en Rusia y el emperador José II. Todos ellos intentaron impulsar, en alguna medida, reformas en distintas áreas (educación, justicia, agricultura, libertad de prensa o tolerancia religiosa).

    Pese a todo, y aunque tales regímenes supusieron cierto avance respecto a las tiranías despóticas, constituyeron sistemas de gobierno que todavía deben ser enmarcados en la concepción absolutista (en ningún caso democrática) del poder, en tanto que no supusieron ninguna delegación del mismo en órganos representativos. Por otro lado, la efectividad real de las reformas emprendidas por los déspotas ilustrados fue escasa y pocas superaron el estadio de simples medidas económicas. En realidad, el déspota ilustrado sólo pretendía responder con sus actos al modelo de “hombre honesto” del siglo XVIII: intelectual, racionalista cultivado, amante de las artes y mecenas de los artistas, e innovador en materia política. Por ello se rodeaba de auténticos filósofos (Voltaire en la corte de Federico II o Denis Diderot en la de Catalina II) o dejaba la aplicación de las reformas en manos de auténticos políticos ilustrados. En este sentido fueron significativos los reinados de Carlos III (rodeado de administradores como José Moñino, conde de Floridablanca, Pedro Rodríguez Campomanes, Pedro Pablo Abarca, conde de Aranda, o Gaspar Melchor de Jovellanos, todos ellos figuras claves de la Ilustración española) y de José I (cuya política ilustrada estuvo en manos del que fuera verdadero dirigente de Portugal en aquellos años: Sebastião José de Carvalho e Melo, marqués de Pombal).

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  • La denominación Despotismo Ilustrado se le da a los gobiernos de algunas monarquías absolutas del siglo XVIII, las que estaban fuertemente influidas por los ideales de la Ilustración. El motivo de ponerla en práctica, era fundamentalmente para modernizar la sociedad, y al mismo tiempo evitar que la revolución se diera a la inversa, es decir, desde el pueblo, que podría ocasionar la caída definitiva de las monarquías. Por ello es que fue una decisión hábil de parte de los monarcas.

    Voltaire en la Corte de Federico II de Prusia

    Claro, no fue una tarea nada fácil debido a los cambios que se veían obligados a realizar con el fin de la renovación social. Uno de ellos era desplazar políticamente a la nobleza tradicional y a los miembros de la Iglesia, hasta ese momento prácticamente intocables. En su lugar ingresarían los principales representantes de los ideales de la Ilustración, a quienes la monarquía les confiaría la dirección del gobierno.

    La política de reforma llevada a cabo por monarcas y célebres ministros fueron muy profundos, aunque la esencia no se perdería, seguirían gobernando con sus típicos métodos autoritarios aunque esta vez, sin reivindicar su origen divino, sino apelando a la Ilustración, es decir al uso de la razón por sobre la fe, para gobernar con cierta tranquilidad.

    Esta política reformista se vio reflejada en todos los aspectos del poder. Por el lado político, se reorganizó toda la base administrativa apelando a la razón y a la uniformidad fiscal, mientras que dieron su apoyo al centralismo y a la codificación de la legislación. Este es el cambio fundamental para llevar adelante los restantes.

    Como por ejemplo en el aspecto económico, donde la influencia de Adam Smith ha sido fundamental ya que las monarquías decidieron liberar el comercio y la industria. Además fomentaron e incentivaron a las producciones manufactureras en general y la agricultura, lo que tiene estrecha relación con las políticas económicas actuales, ya que aquí encontramos sus orígenes.

    La tolerancia religiosa fue otro de los factores determinantes en el porvenir de la sociedad, a la par que se fomentaba el regalismo, es decir, el control del Estado sobre la Iglesia, quedando ésta relegada a un segundo plano, algo que hasta ese entonces no sucedía.

    Cuatro fueron los monarcas más distinguidos de este momento histórico, Catalina II de Rusia (fotografía), Federico II de Prusia, José II en Austria y Carlos III en España. Cuatro reinos donde el Despotismo Ilustrado logró desarrollarse casi en su máximo esplendor. Pero estas políticas de Ilustración y sus respectivos monarcas, terminaron favoreciendo, por no decir que fueron un factor determinante, en el progreso de todos aquellos países donde la burguesía era aún débil.

    Pero pasemos a describir el Despotismo Ilustrado, aplicándolo al caso de España. Para ello debemos remontarnos a la post Guerra de Sucesión, cuando asumen al poder la dinastía de los Borbones, gobernando durante el siglo XVIII: Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV sucesivamente. Todos ellos fueron en cierta medida, partícipes del Despotismo Ilustrado, con el fin de devolver a España el poderío perdido.

    Para ello tornaron su comercio exterior principalmente hacia América y en Europa, las alianzas con Francia producto de enlaces familiares la llevaron a ingresar en varias guerras. Pero su propuesta principal estuvo en reformar el Estado y la autoridad monárquica, tomando decisiones en ese sentido fundamentales, como establecer reformas sociales y aumentar las hasta ahora deficientes medidas económicas y administrativas.

    A modo de ejemplo, Felipe V realiza un importante avance hacia la unificación jurídico-administrativa al abolir las instituciones propias de los reinos, mientras que comenzaba a crear una burocracia muy centralizada, apartando así a la alta nobleza de las diversas funciones públicas que desempeñaban. Además es el precursor del Proteccionismo español, lo que permitió la creación de nuevas industrias entre otras cosas.

    Luego tomamos a Fernando VI, quien realizó un cambio más que fundamental conjuntamente con Ensenada, su gran ministro. El problema fiscal que poseía España era demasiado grave, y con el fin de obtener mayores recursos decidieron afrontarlo. Para ello decidieron sustituir el anárquico sistema impositivo por un tributo proporcional a la riqueza. Pero esto no es nada comparado al enorme cambio que introducen, el de eliminar todos los privilegios de inmunidad fiscal, y por ello deberán pagar además, la nobleza y la Iglesia.

    Finalmente hablaremos de Carlos III (fotografía), quien desarrolló una política exterior muy activa mientras reformaba íntegramente el interior, impulsando la agricultura y la industria, y realizando acciones un tanto fuertes como ser expulsar a los jesuitas, con el fin de afirmar el poder real por sobre la Iglesia.

    Pero pese a todos los cambios y reformas que llevaron adelante los Borbones, jamás tocaron las

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