¿En que parte de argentina se encuentran los gitanos?

Hola quiero saber en que provincia, regio ciudad o pueblo

se encuentran los gitanos

10 puntos por la mejor respuesta

4 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Quiénes son, cómo viven y qué piensan los gitanos argentinos

    En la Argentina ya hay unos 300.000 gitanos. Quiénes son y cómo viven estos inmigrantes que conservan el espíritu nómade y se casan entre ellos para no mezclar la sangre.

    --------------------------------------------------------------------------------

    Paloma Fabrykant.

    pfabrykant@clarin.com

    El 36 Billares es uno de los cafés más antiguos de Buenos Aires. Ubicado sobre Avenida de Mayo, con sus paredes de madera y mesas de pool, conserva el ambiente tradicional de los bares del siglo pasado. Se diría último refugio de la cultura porteña, pero los malevos que paran allí no toman mate ni escuchan tango.

    Son varones de entre 18 y 80 años. Alegres, bulliciosos, amantes de la ropa de marca y los relojes de oro, invaden el fondo del bar, piden té y se trenzan con pasión en juegos de naipes, como si se tratara de duelos de cuchillo. De mañana comercian con perfumes, relojes y antigüedades, y las tardes les quedan libres para matarlas entre partidas de mus. Así es la raza calé, los gitanos españoles. Los mayores llegaron de Madrid o de Andalucía a mitad del siglo pasado. Los jóvenes nacieron aquí, pero hablan con acento, como si acabaran de bajar del avión.

    Argentina alberga a unos 300.000 gitanos. Cerca de 20.000 viven en la Capital Federal y 50.000 en el Conurbano. En el interior, Mar del Plata, Córdoba y Comodoro Rivadavia son las ciudades con mayor densidad de gitanos. Existen numerosas tribus de distinto origen, que pueden agruparse en tres clanes. El más numeroso es el kalderash: de origen griego, húngaro, ruso y moldavo –170.000 en total–. Luego vienen los calé españoles –unos 80.000– y, por último, los boyash rumanos –cerca de 150.000–. Hasta hace cincuenta años, todos los gitanos ejercían el nomadismo libremente. Durante la primera presidencia de Perón se promulgó una ley que los obligó a establecerse y hoy sólo viajan por negocios; prefieren comprar y vender cualquier producto a trabajar en relación de dependencia. “No nos gusta obedecer –explican los calé–. Preferimos ser nuestros propios jefes.”

    Jorge Nedich, titular de la Cátedra de Estudios Gitanos que dicta la Universidad de Tres de Febrero, reflexiona: “El gitano es un espíritu libre. Anda siempre de un lado a otro y vive de su propio trabajo. Jamás va a ser empleado, ni va a hacer aporte jubilatorio porque lo ve como explotación y no lo soporta –dice–. Las tribus itinerantes no se pueden censar, no pagan impuestos y viven en su ley, por eso el Estado, dicen, les tiene miedo. El pueblo gitano nunca reclamó tierra para establecerse. Nunca pugnó por convertirse en nación con territorio y bandera. Su bandera es la mujer y su territorio es el mundo entero.”

    Aunque mantienen el espíritu peregrino, los calé se han modernizado. Cambiaron los carromatos por aviones y las carpas por hoteles. “Somos gente normal. Nuestras mujeres visten pantalones, no dormimos en el piso, no pagamos dote para casarnos. ¡No adivinamos la suerte!”, dicen. Se los suele vincular, sin embargo, a engaños, estafas –según fuentes policiales, hay entre los gitanos hábiles expertos en el cuento del tío– y delitos en el rubro automotor: la misma fuente asegura que gitanos fueron los precursores de los llamados autos mellizos (ver recuadro).

    Desde la comunidad gitana, hay voces que se defienden bajo el argumento de la discriminación. Un informe del año pasado del Centro de Estudios Sociales de la DAIA sobre antisemitismo y otras minorías discriminadas en Argentina señala, en el capítulo dedicado a la comunidad gitana, que “las denuncias por cuestiones raciales (entre las que se encuentran las diferentes minorías), conforman actualmente, con el 10,45%, la tercera de las razones de discriminación que existen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano.”

    Será tal vez por eso que los gitanos no entran fácilmente en confianza. No quieren dar sus nombres y el grabador los espanta. Hasta que aparece Pipi, el gitano rebelde. El no toma té sino Gatorade, es soltero a pesar de sus 21 años y algo peor, se ha hecho dos tatuajes, una araña en un brazo y una luna en la espalda: “Por dos mujeres que he tenido, las dos payas (no gitanas). Pero mi madre me ha dicho ‘si te casas con una paya te corto el pescuezo’. Es que desconfiamos de ustedes, como ustedes desconfían de nosotros –dice Pipi–. A las niñas las sacan de la escuela en cuarto grado, para que no se fijen en los payos. Por eso la mayoría de las gitanas no saben leer ni escribir bien. Si la mujer no llega virgen al matrimonio, se pierde la honra de la familia. Entonces, cuando se arregla una boda, es todo una ficción: ella baja bien vestida, yo bajo bien vestido y no podemos ni hablar dos palabras a solas. Y si me enamoro de una niña que mis padres no quieren, tengo que raptarla.”

    A Pipi la gusta hablar y sus amigos lo conocen. Son tres los que se acercan a la mesa. “Si de veras quieres saber cómo somos, ven a oírnos .

    Se dice de mí

    Subiendo por la Avenida Juan B. Justo, para el lado de Mataderos, empieza la zona de venta de autos. Pasando Segurola, hay tres concesionarias por cuadra. Muchas pertenecen a los kalderash: gitanos de origen griego, ruso, moldavo o húngaro. Más apegados a las costumbres antiguas que sus primos calé, conservan la vestimenta típica, el pago de dote y los ritos quirománticos. Tradicionales vendedores de caballos, hoy han cambiado por los coches, pero siguen fieles al rubro comercial. En el barrio, tienen mala fama.

    “Hay mucho tránsfuga entre los gitanos –se despacha un vecino–. Te venden un auto que es una ganga y resulta que tiene una deuda del doble del precio... O te pagan con diez fajos de dólares, y después la mitad son papelitos verdes. Un amigo les compró un auto hace poco, andaba que daba gusto, el motor silencioso... ¡Las primeras diez cuadras! Al rato empezó a pistonear, lo llevó al taller y resultó que le habían llenado la caja de velocidades con banana pisada para que no hiciera ruido. Después los volvió a buscar y no estaban más. Cada dos meses desarman el boliche y se mudan a tres cuadras, con otro nombre.”

    Mito o realidad, muchas historias de grandes estafas recorren las calles de La Paternal. Los rumores hablan de desarmaderos y autos robados. De mafias y agencias fantasma.

    “En Juan B. Justo hay matufia –admite un mecánico– pero no hay que echarle la culpa a ellos. Acá el que no es gitano... gitanea!”

    En la concesionaria de El Pelado Yankovich, 25 años de antiguedad hacen frente a las malas lenguas. El local, a la calle, es una peculiar mezcla de vivienda y negocio: los autos se exhiben en el living de la casa. El Pelado es uno de los jefes de su comunidad. Junto con otros gitanos notables decide cuestiones como el precio de las dotes o el monto de las multas. “Se cobra multa a quien se manda una macana –explica su mujer–. Como un hombre casado que se va con una chica.”

    La señora de Yankovich no es gitana, pero adoptó las costumbres de su marido. Algunos gestos de rebeldía, como la falta del pañuelo reglamentario en la cabeza (obligación de las mujeres casadas), venden su pasado gadjó (no gitano). “A la familia de él no le gustó que nos juntemos. Tienen miedo de mezclar la sangre. Se casan entre primos hermanos.”

    Una prima de El Pelado, Olga, vive a pocas cuadras. Sus abuelos vinieron de Rusia y Hungría hace tantos años que no puede contarlos. Ella tiene el don de la adivinación: sabe leer las manos, las líneas del rostro y la mirada. Tras un escrutinio de pupilas, abre la puerta. “Yo puedo ver adentro tuyo, por eso te dejo entrar”, dice.

    La casa donde viven Olga, su marido, su suegra y sus hijos es un galpón pelado, con una mesa como único elemento mobiliario. Una cortina de chapa oficia de puerta y no hay paredes que dividan la estancia en cuartos separados. No usan camas ni sillas, sino que duermen en colchones tirados en el suelo y se sientan sobre almohadones. En su paso al sentarismo, muchas familias abandonaron la costumbre de dormir todos juntos, como en las carpas. Otros, acostumbrados a los espacios abiertos, se sentían encerrados y tiraron abajo las paredes.

    Olga corta manzanas, bananas y peras en pedazos y las mete dentro de una tetera. El té tradicional gitano es una especie de ensalada de frutas caliente. Mientras lo sirve, cuenta: “La vida de los gitanos cambió mucho. Antes íbamos de un pueblo a otro, pidiendo luz y baño a los vecinos, adivinando la suerte y vendiendo caballos –dice–. Ahora estamos instalados, mandamos nuestros hijos a la escuela. Las nenas usan pantalón hasta los quince años, que es la edad de casarse. Ahí el muchacho pide la mano al padre y él decide la dote: diez monedas de oro, o quince, que son cuatro, cinco mil pesos. Los dejan noviar un poco... ¡Pero nada de verse a solas, porque tiene que llegar virgen al matrimonio! Mi hermano Renzo, que se comprometió hace unos días, habla con su novia sólo por Internet.”

    como se verifica la virginidad?

    Cuando la pareja va a pasar la primera noche, se pone en su cama una pollera blanca. Al día siguiente, va la madre de la chica con todas las mujeres del grupo a ver si está manchada de sangre. Si la pollera está limpia, el festejo se suspende y la novia queda humillada, hasta la pueden devolver a sus padres. Pero como algunas hacen trampa y ensucian con otra cosa, hay que hacer una prueba: la madre tira alcohol sobre la tela y cepilla bien fuerte. Si la sangre es verdadera, no sale por mucho que la refriegue. Entonces viene la fiesta, que dura cuatro días. Se meten al horno cincuenta lechones, cincuenta pavos, cincuenta barriles de cerveza a la heladera. Y nos ponemos las joyas de oro que tenemos escondidas.

    Fuente(s): Clarim.com
  • Anónimo
    hace 6 años

    He comprado varios relojes de sitios web y siempre he estado muy contenta con la compra, el ultimo reloj lo he comprado como regalo para mi marido, la verdad es que he tenido de donde elegir, el reloj que le he comprado esta perfecto y a un buen precio, se puede decir que se ha hecho el rodaje desde el primer día porque ha tenido un accidente y no le ha pasado absolutamente nada, una compra de 10 .

  • hace 1 década

    en buenos aires hay por todos lados, en floresta mataderos lugano, etc etc....

  • hace 1 década

    Yo sé que hay algunos en el barrio de Floresta, Bs.As., pero no hay una región específica, no creo que haya muchos. En Floresta también hay asiáticos. Luego tienes peruanos, bolivianos, etc.

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.