¿quien me puede decir la poesia de safo "oda a venus"?

necesito la poesia completa de safo "oda a venus" para un trabajo extraclase de español y no la encuentro...

2 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
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    I

    La luna luminosa

    huyó con las Pleyadas;

    la noche silenciosa

    ya llega a la mitad; la hora pasó, y en vela

    sola en mi lecho, en tanto

    suelto la rienda al llanto

    sin esperar piedad.

    II

    Amor, que el pecho mío

    continamente agita,

    es dulce y es impío,

    y es más que una avecita

    volátil y ligero.

    ¡Ay! de su dardo fiero,

    ¿quién consiguió victoria?

    Renueva, amada mía,

    renueva la memoria

    de cuando Atis ardía,

    tu dulce amor odiaba

    y a Andr6meda estimaba.

    III

    Desciende, Venus bella,

    y en las doradas copas

    con el suave néctar,

    mezcla purpúreas rosas,

    y a mis dulces amigos

    que tu deidad adoran,

    con divinal bebida

    inspira y alboroza.

    IV

    Será tal vez hallada

    simplecilla labriega,

    si dulce amor hirióla

    con su dorada flecha,

    Amor el rapazuelo

    de Venus Citerea,

    que con su blanda mano

    doma las bravas fieras.

    Y la joven hermosa

    nacida en la floresta,

    siendo de amor tocada,

    ya suaviza y templa,

    las rústicas costumbres,

    la esquivez de la selva,

    plegando sus vestidos

    con gracia y gentileza.

    V

    De los verdes manzanos

    en las frondosas cimas,

    con estruendoso ruido

    las aguas se deslizan,

    las puras frescas aguas

    que el peñasco destila;

    el delicioso estruendo

    de las hojas movidas

    del apacible viento

    süave sueño inspira,

    y con Venus hermosa

    soñaba que dormía;

    mas de las altas ramas,

    del viento sacudida,

    una roja manzana

    de mi sueño me priva.

    VI

    Al Olimpo volara

    si alitas yo tuviera,

    cual cándida paloma,

    y a Pafia la risueña

    mis cuitas contara,

    mis amorosas quejas,

    y de allí a las alturas

    de los montes viniera,

    y enlazaran mis brazos

    la causa de mi pena:

    que el amor dulce amargo

    con fiera violencia

    mi corazón impele,

    le arrebata y le lleva,

    cual viento impetuoso

    arranca por las selvas

    en los excelsos montes

    a las encinas gruesas.

    VII

    La graciosa doncella

    en apartada estanza

    pasa su edad florida

    de delicias privada;

    sus cuidadosos padres

    dicen: -Amor la espanta,

    allí vive contenta,

    que no quiere de Pafia

    las süaves caricias-;

    mas, ¡ay!, niña cuitada,

    que ya siente tu pecho

    las amorosas llamas,

    triste, cerrada y sola,

    niña y enamorada.

    VIII

    Morirás, bella joven;

    ni servirá ser bella,

    ni quedará memoria

    de ti sobre la tierra,

    porque las frescas rosas

    no has gozado de Pieria:

    y así desconocida

    irás a las cavernas

    del horroroso Dite,

    ni será quien te vea

    cuando en las vanas sombras

    des fugitivas vueltas.

    IX

    Alzad, alzad la casa,

    artífices, que viene

    el esposo gallardo,

    que a Marte se parece:

    al menos muy más alto,

    muy más robusto y fuerte

    que los más esforzados

    que la ciudad contiene.

    Todos de una vez toman

    y de sus asas tienen

    la gran Carkesia copa,

    y libación ofrecen,

    felicidad, delicias,

    eternos, justos bienes,

    al esposo desean,

    y el dulce vino beben.

    De todas las doncellas,

    tu venturosa suerte

    la más linda te ha dado,

    ni hallarse otra tal puede:

    la dulce joven bella,

    por quien tú tantas veces

    tiernos suspiros dabas,

    hoy a tus brazos viene;

    no envidies a los dioses,

    si tu ventura entiendes.

    X

    Amor bulle en mi pecho

    y sin cesar voltea

    mi corazón amante

    y acá y allá le lleva;

    mis miembros desenlaza

    su poderosa diestra,

    y en viéndome rendido

    ya me desprecia y vuela;

    tiene sus lindas alas

    cual ave, mas es fiera,

    y dulce y apacible,

    y de indomable fuerza.

    Atis, de tu abandono

    al crudo Amor te queja,

    que en los ojos me abrasa

    de Andrómeda la bella.

    XI

    Esperio, luz hermosa

    de Venus la rosada,

    que los tiernos deseos

    y enamoradas ansias

    benigna satisfaces,

    tú conduces a casa

    el delicioso fruto

    que las almas encanta,

    el manchado rebaño

    de las ligeras Cabras,

    y con su dulce madre

    la niña que las guarda.

  • hace 1 década
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