golpe de estado de 1976?

Cuales eran los ideales de los militares?

Quienes fueron los principales representantes de este golpe?

GRACIAS POR CONTESTAR!!!

4 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Los militares de alto grado de esa época, no tenían ideales, solo obedecían órdenes de los Estados Unidos, quienes ante el temor de ver crecer el comunismo en el continente, preferían una América Latina dividida, sometida al terrorismo de estado que impartían las fuerzas de seguridad y a la depredación económica a los mal llamados "paises subdesarrollados" a manos de funcionarios y poderosos empresarios que destruyeron las economías regionales y retrasaron 40 años el desarrollo industrial.

    Nuestros militares, formados en la "Escuela de las Américas", aprendieron el cobarde oficio de reprimir, secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer a sus compatriotas, pero no aprendieron nada acerca de cómo defender un territorio nacional de la usurpación inglesa ni de las riquezas naturales expropiadas por las grandes corporaciones multinacionales.

    Es importante conocer y memorizar al menos algunos nombres de estos torturadores y asesinos:

    1976 Golpe de estado - Jorge Rafael Videla (Ejército), Eduardo Emilio Massera (Marina) y Orlando Ramón Agosti (Aviación).

    Su Ministro de Economía fué el José Alfredo Martinez de Hoz (miembro de una dinastía tristemente célebre por usurpar y apropiarse de tierras fértiles y por favorecer a Inglaterra en todas las actividades comerciales que realizaron.)

    El Ministro del Interior estaba a cargo del General Albano Arguindeguy, un brabucón de historietas, que no dudaba en torturar a sus interrogados con la peor de las zañas.

    El Capitán Astiz, una basura de persona que no servía ni para espiar, entónces lo mandaban a "marcar" monjas que después eran secuestradas y desaparecidas.

    El General Camps y su lamecuIos Etchecolaz que precenciaban las sesiones de tortura con la misma naturalidad con la que se mira una película en el cine.

    El "Turco" Simón, un cobarde que arrojaba escaleras abajo a sus detenidos lisiados o con sus miembros amputados para verles la cara de espanto mientras los torturaba.

    Hay otros que sin haber participado en forma directa, se enriquecieron con los militares, como por ejemplo Franco Macri (papá de Mauricio) que le cobraba al Estado 120.000 dólares por día por la obra de Yaciretá que jamás se había iniciado.

  • Anónimo
    hace 1 década

    La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo. Cierto es que la ruptura entre las facciones peronistas había alcanzado un punto sin retomo antes de julio de 1974. Pero cierto es también que la muerte de Perón privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

    En su lugar, ejerció una vacilante dirección su viuda, acompañada y aconsejada por el cada vez más influyente ministro de Acción Social y secretario privado de Perón, José López Rega.

    Además del entorno presidencial, el otro factor de poder en el seno del gobierno era el sindicalismo. Los sindicatos se sintieron relevados de los compromisos que habían asumido en 1973 y se dedicaron a deshacer el diseño político trabajosamente armado por Perón.

    Poco después de la muerte de Perón, la dirección de la CGT pasó a manos de sindicalistas que creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente libre de viejos compromisos con el gobierno.

    Los nuevos compromisos que la nueva dirigencia negoció con el gobierno apuntaban a la reformulación del Pacto Social y al desplazamiento de los líderes sindicales y políticos opositores al oficialismo cegetista.

    A pesar de su pretensión de homogeneidad y firmeza, el gobierno militar estuvo atravesado desde sus orígenes por profundas divisiones internas, derivadas en buena medida de la particular traducción a la acción que adquirió la decisión de asumir institucionalmente el gobierno. El principio general que aseguró la participación de las tres fuerzas en el gobierno fue la distribución de la administración pública en todos sus niveles y modalidades —nacional, provincial, municipal, empresas del Estado, universidades— en partes iguales. Cada fuerza, o más precisamente, el cuerpo de oficiales de cada fuerza, se quedó con una tercera parte de los cargos públicos. Esta decisión -que revelaba la índole de las relaciones entre las fuerzas, caracterizadas por una profunda desconfianza— marcó también una diferencia entre el gobierno del “Proceso” y las anteriores intervenciones militares, que contaron con mayor peso de funcionarios civiles en la administración pública.

    Entre 1976 y 1981, la gran mayoría de los altos cargos de la administración pública estuvo en manos de oficiales de las Fuerzas Armadas. Esto perjudicó el funcionamiento del Estado, fundamentalmente porque cada funcionario pasó a depender de dos jefes: su superior jerárquico en el escalafón de la administración pública y su superior militar. Esta doble dependencia contribuyó a fragmentar el Estado en múltiples unidades que gozaban de una autonomía de hecho, con los previsibles efectos de corrupción. Además, el mismo ordenamiento institucional y jurídico del gobierno del “Proceso” se caracterizó por su incoherencia y arbitrariedad. Como lo puso en evidencia la acción represiva, el gobierno militar no cumplió con las leyes que él mismo había dictado.

    Aquí un poquito de Historia.

  • rous
    Lv 6
    hace 1 década

    sugerencia:

    hay que leer la mimsa historia de diversas fuentes. nunca creas la historia tal y como te la cuenta solo uno.

    a buscar!!

  • Anónimo
    hace 1 década

    nenita¡

    estas bien?

    esta no es la seccion de Politica

    o Historiaxd♥

    xd

    suertexd♥

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