Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesLibros y autores · hace 1 década

Sobre el texto "el silencio de la escritura"?

Nesesito ayuda en una pregunta d examen, si alguien me puede hacer un breve resumen sobre el texto "el silencio de la escritura" de Emilio Lledó, gracias.

3 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Contenido:

    NOTA PREVIA

    PRÓLOGO

    HACIA UNA ANTROPOLOGÍA TEXTUAL

    La elaboración de la experiencia

    Philía y logos

    Memoria y escritura

    El texto de la filosofía y los niveles de temporalidad

    La necesidad hermenéutica

    El acto de escritura y el cauce terminológico

    Experiencia filosófica e historia

    Historia de la escritura filosófica y hermenéutica de la mediación

    Prejuicio histórico y verdad

    Speculum y mediación del texto

    Sobre la densidad textual

    ESCRITURA

    ¿Quién escribe?

    Experiencia del texto

    El lector y sus mediaciones

    El rastro del tiempo

    Los presupuestos del comprender

    El texto dialogado

    ORALIDAD Y ESCRITURA

    Temporalidad y comunicación

    La presencia de la letra

    El otro contexto

    SOBRE EL TEXTO Y SU AUTOR

    Textualismo

    La fórmula hermenéutica

    Una nota sobre Fichte, Kant y Schlegel

    El lector situado

    DESDE EL MITO DE LAS LETRAS

    La escritura de la mismidad

    La oralidad pura y el silencio de las letras

    La palabra como semilla

    Para preparar esta edición de EL SILENCIO DE LA ESCRITURA, volví a leer el libro con el apasionamiento exigido por un escrito que incitaba a su autor a ampliarlo y enriquecerlo. Me parecía que algunos de los problemas que se planteaban en él tocan un punto vital de la cultura contemporánea. El sentirme estimulado por mis propias páginas no se debía, por supuesto, a la pericia del escritor, sino a las perspectivas que me abría y a los retos teóricos frente a los que me situaba (p. 9)

    Han pasado seis años desde que al filósofo Emilio Lledó se le concedió el Premio Nacional de Ensayo por esta obra que ahora se redita y que comienza con la cita anterior. Nos encontramos, pues, ante una reedición. Sin embargo, el sentimiento que acude a nosotros tras su lectura es muy diferente al que suscita al autor. No nos encontramos ante un "ensayo", sino más bien ante un trabajo "con red". No hay riesgo en esta obra en la que resuenan demasiado los ecos de la línea Heidegger, Gadamer, Jauss, con los añadidos una segunda, la que proviene de Eric Havelock y Walter Ong. Sinceramente, no encontramos originalidad en esta obra, algo que debe ser consustancial al ensayo, sino un permanente ejercicio de recuerdo. Se dan vueltas y más vueltas por caminos ya marcados, pero no se avanza un solo paso en nuevas direcciones. No pensemos que es el efecto del paso del tiempo. Lo que decimos en 1998, era válido para 1992, fecha de su publicación inicial. Cualquiera que haya leído Verdad y método, las obras de Jauss, de Iser, de Vattimo, por citar solo algunos nombres, tendrá la sensación, no precisamente platónica, de que conocer es recordar.

    Pero no es el único caso, lo que debería hacernos reflexionar sobre el estado del "ensayo" en España, tanto en la dimensión creativa como en la editorial. En esta misma revista tuvimos ocasión de someter a crítica uno de ellos (Los demasiados libros Espéculo, nº 4). No fue el único. Varios de los premios concedidos por diferentes entidades y considerados como "ensayos" en los últimos años tienen una tonalidad excesivamente escolar, acercándose más a esos resúmenes que elaboramos sobre nuestras lecturas con destino a las aulas. En algún caso, era un descarado "libro de texto" o esa era su intención última.

    Por otro lado, existen magníficos ejemplos de ensayo que no tienen la suerte de merecer la atención de estos jurados. Deambulan por colecciones semiclandestinas o con mejor suerte, pero sin apoyo editorial ni promocional alguno. Deberíamos reflexionar —más exactamente, el mundo editorial— sobre lo que consideramos un "ensayo", más todavía si tenemos en cuenta su valor cultural. Sin un pensamiento arriesgado no existe más que movimiento circular, y no precisamente el del "círculo hermenéutico". Hoy en día es más necesario que nunca el "ensayo", el pensamiento original./

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  • hace 1 década

    El silencio de la escritura, dedicado a reflexionar sobre la palabra y la memoria que la escritura preserva, sobre la urgencia de no perder la capacidad de evocar y de proyectar en el futuro, es un libro total. Inclasificable desde los esquemas tradicionales de las disciplinas filosóficas. Y no podía ser de otra manera, porque Lledó nunca ha concebido la actividad filosófica de manera disciplinar. Quizá por eso algunos departamentos no pueden acogerlo, porque su pensamiento es una especie de palanca que hace saltar los barrotes en los que otros quieren encerrar la filosofía.

    Pero el libro hacía más: abría nuevas puertas a la producción de Lledó, que acaba de publicar hace pocas semanas un segundo texto, El surco del tiempo (Crítica), en el que prosigue la reflexión presente en El silencio de la escritura. Parte de un mito platónico de Theuth y Thamus, sobre la invención de la escritura. De la discusión sobre si esta innovación sería la muerte de la memoria.

    Salud(os)

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Consulta:

    http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/elledo.ht...

    Para preparar esta edición de EL SILENCIO DE LA ESCRITURA, volví a leer el libro con el apasionamiento exigido por un escrito que incitaba a su autor a ampliarlo y enriquecerlo. Me parecía que algunos de los problemas que se planteaban en él tocan un punto vital de la cultura contemporánea. El sentirme estimulado por mis propias páginas no se debía, por supuesto, a la pericia del escritor, sino a las perspectivas que me abría y a los retos teóricos frente a los que me situaba (p. 9)

    Han pasado seis años desde que al filósofo Emilio Lledó se le concedió el Premio Nacional de Ensayo por esta obra que ahora se redita y que comienza con la cita anterior. Nos encontramos, pues, ante una reedición. Sin embargo, el sentimiento que acude a nosotros tras su lectura es muy diferente al que suscita al autor. No nos encontramos ante un "ensayo", sino más bien ante un trabajo "con red". No hay riesgo en esta obra en la que resuenan demasiado los ecos de la línea Heidegger, Gadamer, Jauss, con los añadidos una segunda, la que proviene de Eric Havelock y Walter Ong. Sinceramente, no encontramos originalidad en esta obra, algo que debe ser consustancial al ensayo, sino un permanente ejercicio de recuerdo. Se dan vueltas y más vueltas por caminos ya marcados, pero no se avanza un solo paso en nuevas direcciones. No pensemos que es el efecto del paso del tiempo. Lo que decimos en 1998, era válido para 1992, fecha de su publicación inicial. Cualquiera que haya leído Verdad y método, las obras de Jauss, de Iser, de Vattimo, por citar solo algunos nombres, tendrá la sensación, no precisamente platónica, de que conocer es recordar.

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