Anónimo
Anónimo preguntado en Familia, Amor y RelacionesOtros - Familia, Amor y Relaciones · hace 1 década

¿El amor es ciego o los ciegos somos nosotros?

9 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Hace mucho tiempo, en la Tierra se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento voztesó por tercera vez la locura como siempre tan loca, de pronto, se levantó y dijo: "Ya sé, por qué no jugamos a las escondidillas". La intriga levantó la ceja intrigada, el entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dió tantos brincos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía a la que nunca le interesaba nada, y la curiosidad como siempre tan curiosa preguntó que qué era eso, total que la locura le explicó que era un juego donde ella se tapaba los ojos contaba del 1 al 1000,000 mientras los demás se escondían y luego ella los buscaba y al primero que encontrara sería el siguiente en contar, pero, como siempre, no todos quisieron participar, la soberbia opinó que era un juego de tontos (en realidad, lo que le molestaba es que la idea no había sido suya), la verdad dijo: "¿Yo para qué me escondo, si a mí siempre me encuentran? y la cobardía prefirió no arriesgase.

    Uno, dos, tres, comenzó a contar la locura. La primera en tratar de esconderser fue la pereza que al tropezar con la primera piedra a 3 pasos de donde estaba la locura contando le dió flojera levantarse y ahí se quedó. La fé subió al cielo. El egoísmo encontró un lugar cómodo y ventilado, pero sólo para él. El triunfo con su propio esfuerzo escaló hasta la copa de un árbol y en la sombra de éste se escondió la envidia. La generosidad casi no encontraba lugar porque todos los que veía se los daba a alguno de sus amigos que si una ráfaga de viento para la libertad, que si la endija de un árbol para la timidez, que si el agua cristalina para la belleza, que si las alas de una mariposa para la voluptuosidad y así se terminó por esconder en un rayito de sol. La mentira se escondió debajo del mar, no mentira detrás del arcoiris. Al olvido se le olvidó dónde se escondió.

    Cuando, la locura iba en el 99999 el amor aún no hayaba escondite y finalmente vió un rosal y enternecido por sus rosas se fue a meter detrás de él. Cuando, al fin, la locura terminó de contar, dió la media vuelta y empezó a buscar la primera en aparecer fue la pereza a unos cuantos pasos de ahí tirada, luego escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo. En un descuido tropezó con la envidia y claro, le fue fácil adivinar dónde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo; él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas, luego a la desesperación y a la angustia las sacó de una cueva oscura. A la pasión y al deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. Al darle sed se acercó a un lago de agua cristalina donde visualizó a la belleza, y más fácil le fue ver que cerca de ahí en una barda estaba sentada la duda sin decidir de qué lado esconderse, luego encontró al olvido que ya se le había olvidado que estaban jugando escondidillas, luego encontró a la mentira detrás del arcoiris, no mentira estaba debajo del mar. Al talento lo descubrió entre la hierba fresca y así sucesivamente. Cuando, creyó que, finalmente, ya había encontrado a todos se dió cuenta que faltaba alguien. Faltaba el amor, así que la locura lo buscó y lo buscó, pero no lo encontraba. Lo buscó detrás de cada árbol y entre cada arroyuelo y cuando estaba a punto de darse por vencida divisó el rosal y se le ocurrió que el amor podría estar ahí. Tomó un palo y se dirigió a él. Con el palo comenzó a apartar las espinas del rosal y ahí encontró al amor. Se oyó un grito de dolor. Las espinas habían herido al amor en los ojos y las heridas fueron tan fuertes que al amor le ocasionaron ceguera. La locura ayudó al amor a salir de ahí. Le lloró, imploró, suplicó y pidió disculpas sentía que era su culpa que el amor se hubiera quedado ciego y se ofreció a ayudar al amor en todo lo que necesitara, incluso se ofreció a ser su lazarillo, y desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidillas en la Tierra "El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña".

  • hace 1 década

    yo pienso k los ciegos somos nosotros...x eso muchas veces no nos damos cuenta de k la persona k esta a nuestro lado no es la mas apropiada para nosotros y k en algunos casos no esta haciendo daño...saludos

  • hace 1 década

    nosotros

    nos cegamos

    solo vemos

    lo lindo

    y ellos solo muestran lo lindo

    despuess viene el destape besiss bye bye

  • hace 1 década

    Yo creo que ambos, por idealizar a una persona y ver algo que realmente no tiene ni tendra, y muchas veces a pesar de sus grandes defectos el amor se impone...

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  • hace 1 década

    El amor no es ciego... EL AMOR es algo maravilloso!!!

    por lo tanto...los ciegos...bajo mi perspectiva somos nosotros!!! rayos!!! NO SABER,,, o poder distinguir!!! rayos!! rayos!!!

  • hace 1 década

    la ceguera de nosotros es idealizar a nuestra páreja segun las perspectivas que nos forjamos desde nuestra infancia, segun estadisticas esa ceguera termina a los tres años de convivencia llamese matrimonio o union libre, y es en ese momento cuando los defectos de nuestra pareja empiezan a ser mas notorios para nosotros, es por eso que debemos ser realistas al momento de elegir a nuestra pareja y no solo dejarnos llevar por las apariencias

  • hace 1 década

    ambas cosas, el amor es ciego cuando no mira forma ni figura, solo se basa en centimientos, y los ceigos somos nosotros cuando no queremos ver la realidad y nos hacemos creer que todo esta bien para no perder aquel amor.

    Saludos

  • hace 1 década

    los ciegos somos nosotros! jajajajaja

  • hace 1 década

    cgun el ciego es el amor k numas va en los sentimientos d la persona¡¡

    para mi k uno mismo es el ciego jaja k no ves komo esta de feo ese chamako jaja xD

    m

    boi¡

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