Sandy preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

Busco un poema de Juan de Dios Peza que dice asi:?

"He leido tu carta, que hermosura, de donde tu pluma su lenguaje toma? ni el mas rendido y cariñoso amante habla tan dulce y celestial idioma!...

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  • hace 1 década
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    Hola. El título es "Tu última carta". A continuación una transcripción del poema de Peza:

    TU ÚLTIMA CARTA

    He leído tu carta; ¡que elegante!

    ¿Dónde tu pluma su lenguaje toma?

    Ni el más rendido y cariñoso amante

    Habla tan dulce y celestial idioma.

    Me parece de aquellos trovadores

    Que al pie de la calada celosía

    Entonaban sus cánticos de amores

    En quietas horas de la noche umbría.

    Caballero gentil de otras edades

    Abierto está mi corazón sincero

    Y es justo que olvidando vanidades

    La dama le responda al caballero.

    Me resuelvo a escribirte; tú lo quieres

    Mi estilo no tendrá tu galanura

    Pero nadie nos gana a las mujeres

    En cuestiones de amor y de ternura.

    No busques las palabras cadenciosas

    De un lenguaje castizo y estudiado:

    Las praderas del trópico dan rosas,

    Sin que nadie las haya cultivado.

    Tú me has hecho soñar horas felices

    Y tan supremo bien debo pagarte...

    Son tan bellas las cosas que me dices

    Que no sé cómo pueda contestarte.

    "Que a los hombres mis gracias vuelven locos,

    Que a un gran talento de belleza adorno"...

    ¡Gracias! Eres galante como pocos,

    y has sido siempre amable cual ninguno.

    Tu imagen de mi pecho no se aparta

    El pincel de tu amor, mi mente el lienzo;

    Para hablar de ese cuadro en esta carta...

    Aquí termino el prólogo, u comienzo.

    Para guardar una ilusión querida

    Como culto inmortal, grande y profundo,

    Es muy breve el espacio de una vida

    Que tan rápida pasa por el mundo.

    ¿Crees eterno un amor toda pureza?

    ¿Juzga eterno el fuego del cariño?

    Perdona que lo diga con franqueza:

    En cuestiones de amor eres un niño.

    En la lucha tensa de las pasiones,

    Poblada de insensatos devaneos

    No pueden confrontar las ilusiones

    A quien no satisface sus deseos.

    Quiero hacerte feliz; quizá ignoras

    Que la felicidad que al hombre halaga

    En un rostro de vivos resplandores

    Que al alumbrar la realidad se apaga.

    Dices que té cautiva mi hermosura

    Que te queman mis ojos adormecidos

    Y que buscas la miel de la aventura

    Sobre mis labios rojos y encendidos.

    Que, como a Dios, tu corazón me adora;

    Que sólo anhelas, de esperanza lleno

    Reclina tu cabeza pensadora

    Sobre el caliente mármol de mi seno.

    Que siempre que me miras te estremeces;

    Que a todas partes cual la luz te sigo;

    Que quieres apurar hasta las beses,

    El cáliz del placer sólo conmigo.

    Que no envidias la gloria de los sabios;

    Que a otra gloria mayor tu pecho aspira:

    La de juntar tus labios con mis labios,

    Pues fuera del amor, todo es mentira.

    Que anhelas que tu erótica locura,

    Morir entre tan dulces desvaríos,

    Mezclándose en la misma sepultura

    El polvo de tus huesos y los míos,

    Que soy ser de tu ser. ¡Ah! Yo no puedo

    Creer vano el mundo que en tus sueños labras;

    Mi razón se oscurece, y tengo miedo

    De quemarme con solo tus palabras.

    Si existen esas dichas que imaginas

    Si hay placeres así, tan celestiales,

    ¿Por qué priven todas las doctrinas

    Amarse libremente a los mortales?

    Dices que soy tu Dios... ¿Eres ateo?

    ¡Tan hondo pensamiento me contrista!

    Con el mágico prisma del deseo,

    ¿Dios también desaparece en tu vista?

    Sábelo de una vez; has trastornado

    Toda mi vida y mi razón entera;

    Tuyo es mi corazón enamorado;

    Si tuviera mil vidas te las diera.

    Pretendí razonar... ¿ torpes errores!

    Voy a abrirte sin miedo el alma mía...

    Cuando encienden su hoguera los amores

    No sirve la vulgar filosofía.

    Pensando en la pasión que ya me abisma

    Por más que a tantas tentaciones huyo,

    Hoy fui al espejo y me bese yo misma,

    Haciendo el rostro de la imagen tuyo.

    Y el cristal me ha mentido de tal suerte,

    De tal modo vi en él tu rostro impreso,

    Que caí desmayada, y quede inerte,

    Creyendo tuyo el solitario beso.

    Y cuando he vuelto a la razón, me asombra

    Pensar, con insensato desvarío

    Que si besan los besos de una sombra

    Que besos mataran amado mío.

    Esa terrible reflexión me aterra

    Y aunque causa decírtelo sonrojos,

    Queriendo ser feliz sobre la tierra,

    Rompí el cristal para buscar tus ojos.

    Ven y perdona mi entusiasmo ciego,

    No importa que me des dichas o penas;

    Ven, porque para ti siento de fuego

    La sangre que circula por mis venas.

    Quiero ese amor en que por ti he creído,

    Pues soy, para soñar en los placeres

    Árabe en cuya sangre se ha fundido

    El hierro de las lanzas beréberes.

    Ven, ya te espero apasionada y ebria;

    Busca el caliente mármol de mi seno,

    Junta después tu boca con mi boca

    Y a ver si así me salvó o me condeno

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