cocky preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

POEMA, CANTO NOCTURNO, Giacommo Leopardi?

hola auxilio! no ecnuentro el poema de canto nocturno de Giacommo, alguno de ustedes lo tendra a la mano, o el link...? saludos y muchas gracias

2 respuestas

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  • hace 1 década
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    CANTO NOCTURNO

    DE UN PASTOR ERRANTE DE ASIA

    ¿Qué haces, luna, en el cielo? Dime, luna

    silenciosa ¿Qué haces?

    Sales de noche, y vas,

    contemplando los yermos; luego bajas.

    ¿No estás contenta aún

    de recorrer las vías sempiternas?

    ¿No te has hastiado aún, aún te gusta

    contemplar estos valles?

    Se asemeja a tu vida

    la vida del pastor.

    Con el alba despierta;

    por el prado conduce su rebaño,

    y ve fuentes, rebaños y praderas;

    y reposa a la noche su fatiga:

    no espera más.

    Dime: ¿para qué sirve

    al pastor su vivir

    y a vosotros el vuestro? ¿a dónde lleva

    mi breve caminar

    y tu inmortal carrera?

    Viejo, enfermo, canoso,

    descalzo y mal vestido,

    con un haz pesadísimo a la espalda,

    por montañas y valles,

    por riscos, parameras y malezas,

    al viento, a la tormenta, cuando arde

    la hora y cuando hiela,

    corre, corre y ansía,

    cruza estanques, torrentes,

    cae, se levanta, se apresura aún más,

    sin pausa ni reparo,

    herido, ensangrentado, hasta que llega

    allí donde el camino,

    donde tantas fatigas se terminan.

    Abismo inmenso, horrible

    donde todo lo olvida en su caída.

    Virgínea luna, así

    es la vida mortal.

    Nace el hombre al dolor,

    y el nacimiento es riesgo ya de vida.

    Gusta tormento y pena

    como primicias; y desde el comienzo

    sus padres ya se empeñan

    en consolarle por haber nacido.

    y después, mientras crece,

    lo sujetan los dos, y siempre así

    con actos y palabras

    procuran darle fuerzas,

    y del estado humano consolarle:

    un trabajo más grato

    no hacen los padres para con su prole.

    ¿Mas para qué alumbrar

    y mantener en vida

    a quien preciso es consolar de ella?

    Si la vida es desdicha

    ¿por qué nos dura tanto?

    Intacta luna, es ésta

    la mortal condición.

    Mas tú no eres mortal,

    y tal vez no comprendas cuanto digo.

    Mas solitaria, peregrina eterna,

    acaso entiendas, tú, tan pensativa,

    lo que es nuestro dolor,

    nuestros suspiros y el vivir terreno;

    lo que es nuestro morir, esta suprema

    palidez del semblante,

    y faltar de la tierra, y acabarse

    las gratas compañías cotidianas.

    y tú en verdad comprendes

    el porqué de las cosas viendo el fruto

    del día, de la noche,

    del tácito, infinito andar del tiempo.

    Tú sabes, en verdad, a qué amor dulce

    ríe la primavera,

    a qué ayuda el ardor, y qué procuran

    los hielos del invierno.

    Sabes mil cosas, cosas mil descubres

    que al humilde pastor le están ocultas.

    A menudo, mirándote

    tan silenciosa sobre el yermo llano,

    que, en su lejano giro, al cielo toca;

    o bien con mi rebaño

    siguiendo mano a mano mi viaje;

    o viendo arder los astros en el cielo

    me digo pensativo:

    ¿para qué tantas luces?

    ¿qué hace el aire infinito, y la profunda

    calma infinita? ¿qué nos dice esta

    inmensa soledad? ¿y yo quién soy?

    Así voy cavilando: y de la estancia

    soberbia, ilimitada,

    y acerca de la innúmera familia:

    luego de tanto andar, de tantos pasos

    de las cosas celestes y terrenas,

    que sin descanso giran,

    y al punto de partida siempre vuelven;

    utilidad o fruto

    no adivino ninguno. Pero tú,

    oh joven inmortal, todo lo sabes.

    Esto conozco y siento,

    que del girar eterno,

    que de mi frá*** ser,

    bien y contento acaso

    tendrá algún otro; y yo la vida sufro.

    ¡Oh grey mía en reposo, oh tú feliz

    que ignoras, así pienso, tu miseria!

    ¡Cuánta envidia te tengo!

    No sólo porque libre

    estás casi de afanes;

    o porque pronto olvidas

    cualquier daño, o temor extremo, o cuita;

    mas porque el tedio siempre desconoces.

    A la sombra tumbada, sobre el prado

    estás quieta y contenta;

    y gran parte del año

    sin aburrirte, de esta forma gastas.

    Ya la sombra del prado yo me siento,

    y un hastío me colma

    la mente, cual punzada de una espuela,

    y estoy sentado, lejos más que nunca

    de encontrar paz o centro.

    y no deseo nada,

    y ninguna razón de llanto tengo.

    lo que goces, o cuánto,

    no sé decir; mas eres venturosa.

    y bien poco es mi gozo,

    pero no sólo, oh grey, de eso me quejo.

    Si supieses hablar, preguntaría:

    dime ¿por qué yaciendo

    ocioso, sin cuidado,

    todo animal se aquieta;

    mas si reposo yo me asalta el tedio?

    Acaso si tuviera

    alas para volar sobre las nubes,

    y contar las estrellas una a una,

    o errar de cima en cima como el trueno,

    sería más feliz, dulce rebaño,

    sería más feliz, cándida luna.

    O tal vez, ciertamente,

    me equivoco al mirar otros destinos:

    tal vez en toda forma, en todo estado

    que se halle, en cuna o cueva,

    funesto es al que nace el primer día.

  • hace 1 década

    ah bueno.. para que escribirlo de nuevo...

    Bless.

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