Anónimo
Anónimo preguntado en Música y entretenimientoMúsicaLetras · hace 1 década

¿Sabria alguien el tema de esta cancion? Yo solo se estas palabras: y preguntaste quien..... y llegaran los...

La cancion tiene un ritmo caribeño o cubano.... y es tipo lenta, tranquila y relajada, y creo que la escuche en KISS FM. Lamento no poder dar mas informacion pero de la grabacion en mi movil solo puedo deducir con claridad esas palabras. Si alguien sabe algo, por poco que sea, seria de ayuda. Gracias

1 respuesta

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Mejor Respuesta

    la canciOn :

    Me desperté muy de mañana, el sol brillaba y el aire se sentía un poco frío afuera de la ventana… La luz se colaba y teñía el cuarto de azul, era un azul muy intenso.

    Tomé un largo baño, el agua en la tina estaba caliente, le rocié mentol y sentí cómo cada poro de mi cuerpo se embriagaba de aquella esencia… Tenía un radio viejo en el baño, escuchaba una cinta de jazz - de ese buen jazz que sólo en esta ciudad se encuentra -, simplemente me cargaba de energía para comenzar el nuevo día.

    Salí del baño, me vestí, alboroté mi cabello con un poco de mousse, me puse Farenheit y salí de la habitación. Me dirigí a la cocina, el departamento estaba muy silencioso, tome una taza de café de avellana con un poco de Coffee Mate, había sólo dos donas, la de chocolate era tuya, la de vainilla era mía… Me la comí en la cocina, sentado en el desayunador… La televisión estaba encendida, el comentarista de las noticias decía que estaba nevando - lo pude notar desde que desperté, hacía mucho frío. Encendí mi laptop, sincronicé mi Palm; la agenda de este viernes se notaba poco apretada… Una junta por aqui, un lunch por allá… El estrés del fin de semana acabaría pronto, a las 5 de la tarde exactamente; el momento justo para encontrate para ir juntos a cenar a ese deli que tanto nos gusta ¡Y es que sirven unos sandwiches de roast beef para morirse!

    Salí de la casa sin hacer ruido, no te quería despertar. Tomé mi llavero de La Vaca, mi cartera y el celular; escribí una notita en un post-it azul, lo dejé en la mesita de la entrada, junto al teléfono y las fotos de la familia.

    En el elevador me encontré a la Sra. Robinson, llevaba un cesto de ropa sucia y a su nieta Aghata… Es tan risueña, con sus dientes de enfrente a penas asomándose, sus cabellos rubios y rizados parecían como los de una muñequita de porcelana. En el piso 9 se subió el abogado y su esposa, los Adler; siempre tan sofisticados y sin una sola arruga en su atuendo… Nos saludamos y me recordaron que mañana a las 11 era la reunión mensual de vecinos y que si podíamos llevar unos bocadillos, les dije que sí, pero que esta vez no los prepararía, pues en la noche teníamos un gran compromiso. No hubo problema, ni gesto en su cara, parece que otra vez se inyectaron botox. En el piso 3 se subió Mario y su perro, ya sabes, el típico wey mamado, de pants, gorra de los Yankies y su iPod dorado; el perro, un rottwiler con cadena de oro también (latinos cliché estrafalarios), los dos con la misma mirada de ******, pero igual saludé aunque Mario sólo movio la cabeza. Llegamos finalmente al lobby, me despedí de todos y miré el reloj. Ya era un poco tarde, el baño me tomó 7 minutos más de lo previsto, pero el trabajo quedaba cerca y aunque me fuera en el subway llegaba igual que si me fuera en taxi.

    Nevaba, pero como iba bien agrigado no hubo problema. Me sentía muy bien, definitivamente era mi viernes favorito de toda la vida. Además me veía super bien: Llevaba una camisa de cuello de tortuga café, era igual que el pantalón;la gabardina color crema y a bufanda igual;y mi boina, la que me regalaste a penas en navidad. Y ya sabes que casi no uso café, pero hoy me levanté con humor de ese preciso color. Me sienta bien.

    Llegué al trabajo, todo estaba un poco tenso, pues debíamos entregar la campaña de la cadena de pizzas para el lunes y los de print tuvieron una avería con dos de sus maquinas, asi que debiamos contratar por fuera quien lo hiciera. Pero nomás de pensar en la comisión que me toca, hasta el estrés se me va (con eso completamos para irnos de vacaciones en febrero a La Madre P.)

    Me instalé en mi oficinita, me choca porque es pequeña, pero pues no necesito la del jefe, que tiene vista al río - aunque me inspiraría mucho más, como la del wey que no me contrató en HSBC hace tiempo ¿recuerdas? - Te mandé bati, revisé mensajes, correos y las revistas… Nada nuevo, gracias al cielo. Estuve todo el día de cabeza metido en la campaña. Tuve junta a las 12, los ánimos estuvieron muy mal, pues todos estaban super estresados, por ende yo lo estaba; pero me contuve de gritarles a todos que no me arruinaran mi día por favor. Terminó la junta y gracias a Dios, tenía el lunch en el Four Seasons con los weyes de la comida francesa. Llegué 10 minutos tarde y ya sabes cómo son los Franceses, lo bueno es que también iba conmigo Françoise y se disculpó por los dos y ya no hubo problema alguno. Salimos a las 3, vaya lunch… Tomamos champagne y toda la cosa, fue divertido… Post Data, ¡Ya tenemos donde llegar en Paris!

    Tenia que regresar a la oficina, pero le dije a mi asistente que no podía llegar ya, pues tenía que pasar a la la joyería, a recoger unas pinturas que me pediste y todo el rollo. Era mi cómplice cada vez que me escababa del trabajo, pero es viernes, ya no soy tan indispendable a esas horas.

    Seguía nevando, pero ya más leve… Me cautivó ver como la ciudad no perdía el movimiento a pesar de la nieve, mis pupilas estaban completamente dilatadas al ver el paisaje tan ecléctico. Por un lado la gente tiene frío, pero se mueve más rápido; por el otro pareciera como si el verano nos azotara, pues la energía se siente intensa. Me detuve un minuto, tomé varias fotografías con mi celular, eran dignas de captarse, pues en verdad me sentí inspirado. Te llamé, estabas en la casa pintando y comiendote una hamburguesa de Carl’s Jr. … Me dio tanta envidia… Quería darle una mordida, ¡y a la hamburguesa también!

    Pasé por un Starbucks, me compré un moka blanco y seguí caminando. Llegué a la joyería, salí pronto con la cajita azul característica de Tiffany’s. Pasé frente al museo de arte, caminé más hasta llegar al mirador… Se veía esplendoroso, la nieve cayendo sobre el río y había mucha gente tomando fotos, deseaba que estuvieras ahí… Me tomé un video y te lo mandé por cel… No sé si te llegó….

    Tomé un taxi de regreso a la casa, no queria tumultos, pues me sentía demasiado relajado como para soportar el gentío… Paré el taxi y conducía una mujer, en todo este tiempo en la ciudad no me había tocado una mujer taxista y menos tan guapa; recuerdo el día en que a ti te toco y me dijiste que se parecía a Norma, la policía de Angelopolis. No platiqué solo la saludé y le di la dirección. Había mucho tráfico, pues tomo la ruta larga. No me di cuenta, pero caminé muchísimo, y para mi que soy tan huevón, pues sí que es una hazaña. Le pedí a la taxista que me dejara una cuadra antes, pues pasaría al mini super por algo de comer, creo que no había nada en la casa, al menos preparado. Sólo compre sodas y agua embotellada, prefiero saber qué se antoja antes de cenar. Ya eran casi las 5.

    Llegué a la casa y tenías la música a todo volumen, se escuchaba tu voz cantando… Era rock, pero quizás no conocía al grupo, pues no me sonó familiar. Es de esos cds que pones cuando estas pintando y ya vas a acabar. Le bajé al stereo y te dije que ya estaba en casa, pero me prohibiste entrar al “studio”. Tenías esa sonrisa pícara, la carita del messenger - la de iii - y estabas todo manchado, tu overol parecía paleta… Fue una imagen mágica verte así de feliz, que automáticamente sonrreí.

    Ya eran las 6.15, no comimos nada mas que una manzana, tu una roja, yo una verde. Tomamos de ese té raro que nos trajo Rayo de Amsterdam, sabía rico, pero raro. No recuerdo de que planta es. Casi casi te empujé al baño, pues ya era casi hora de la cena y no te querías bañar… Para animarte me metí contigo. Fue una artimaña, pero también anadaba algo caliente, y como no te digo dos veces, pues no mas me viste que me quité la ropa y aventé el calzón… Y como trueno te metiste al baño… Hicimos el amor bajo la ducha, el agua estaba perfectamente calientita. Salimos y nos vestimos. Normal, pero in style - ya hemos adoptado un estilo muy de la ciudad al vestir y combinar atuendos, nos vemos tan bien - Estabamos por salir y sonó el teléfono, era de out of area, asumí quién era y de donde era la llamada. Me preguntaste quién era, no contesté y bajé el tono de mi voz. Era Beto, deseándome suerte. Le pegunté que si le llegaron Los Reyes que mandamos a nuestro sobrino; dijo que sí, que le gustó más a él y que se lo iba a quedar.

    Salimos del departamento, en el elevador no nos encontramos a nadie. Sólo eramos tú y yo. Nos miramos pícaramente, a los dos nos llegó el recuerdo de la primera vez que llegamos ahí y cuando lo paramos para echarnos un rapidín. Se abrío la puerta, seguía nevando, salimos del edificio y nos recogió una limosina. Los dos entramos, tomamos una copa de vino y simplemente nos quedamos en silencio, jamás nos habíamos subido a una limo. Llegamos a Rockeffeller Plaza, subimos los 65 pisos y entramos al Rainbow Room. Tantas películas en las que lo han ocupado, que teníamos que conocerlo, ya era tiempo.

    La mesa era para dos, muy romántico el ambiente. Se veía toda la ciudad, empezaba a anochecer y las luces de todos los rascacielos comenzaban a iluminar el horizonte. El pianista tocaba una melodía, no la conozco pero es buena. Me sudaban las manos.

    El maitre nos ofreció champagne y el menú. Pedimos de entrada Beef Carpaccio with Celery Salad, de plato fuerte Broiled Main Lobster with Riso al Salto - para mi - y Black Angus Filet Rossini - para ti - . Fue una cena exquisita, platicamos poco, pues estabamos los dos embelesados con tanto lujo y excentricidad, definitvamente era una ocasión especial, pues usualmente cenabamos en casa o en algun restaurancito de por la casa o el centro.

    Llegó la hora, el postre.

    Era Baked Alaska Flambé with Amarena Cherries. El plato se veia tan bien decorado que no quería tocarlo. Tú sí. No tenías cuchara, lo notaste ¿Contaste las cerezas?… Sí, eran 6. Una por cada a

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.