Yolanda R preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

en que pagina de internet puedo encontrar la poesia de luis lloren torres "cancion de las antillas"?

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  • Anónimo
    hace 1 década
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    Hola Yolanda, Te dejo la poesía y la referencia.

    LA CANCION DE LAS ANTILLAS

    Luis Lloréns Torres

    ¡Somos islas! Islas verdes. Esmeraldas

    en el pecho azul del mar.

    Verdes islas. Archipiélago de frondas

    en el mar, que nos arrulla con sus ondas

    y nos lame en las raíces del palmar.

    ¡Somos viejas! O fragmentos de la Atlante

    de Platón,

    o las crestas de madrépora gigante,

    o tal vez las hijas somos de un ciclón.

    ¡Viejas, viejas!: presenciamos la epopeya resonante

    de Colón.

    ¡Somos muchas! Muchas como las estrellas.

    Bajo el cielo de luceros tachonado,

    es el mar azul tranquilo

    otro cielo por nosotras constelado.

    Y las aves, en las altas aviaciones de sus vuelos,

    ven estrellas en los mares y en los cielos.

    ¡Somos ricas! Los verdes cañaverales,

    más frescos que los gramales

    de un verjel,

    son panales

    de áurea miel.

    Los cafetales frondosos,

    amorosos,

    paren granos abundantes y olorosos.

    Para el cansado viajero

    brinda sombra y pan y agua el cocotero.

    Y es incienso perfumante

    el aroma hipnotizante

    del lozano tabacal.

    Otros mares guardan perlas en la sangre del coral de sus entrañas.

    Otras tierras dan diamantes del carbon de sus montañas.

    De otros climas son las lanzas, los vinos y los cereales.

    Berlín brinda con cerveza. París brinda con champagne.

    China borda los mantones orientales

    y Sevilla los dobleces de la capa de Don Juan...

    ¿Y nosotras?... De tabacos y de mieles

    repletos nuestros bajeles

    siempre van.

    ¡Mieles y humo! Legaciones perfumadas.

    Por la miel y por el humo nos conocen en París y en Estambul.

    Con la miel rozamos labios de princesas encantadas.

    Con el humo penetramos en el pecho del doncel de barba azul.

    ¡Ricas, ricas! Los bajeles que partieron

    con las mieles, los tabacos y el café de nuestra sierra,

    los bajeles ya volvieron,

    los bajeles nos trajeron

    las especies y las gemas de los cinco continentes de la tierra.

    ¡Somos indias! Indias bravas, libres, rudas

    y desnudas,

    y trigueñas por el sol ecuatorial.

    Indias del indio bohío,

    del pomarrosal sombrío,

    de las orillas del río,

    de la selva tropical.

    Los Agüeybanas y Hatueyes,

    los caciques, nuestros reyes

    no ciñeron más corona

    que las plumas de la garza auricolor.

    Y la dulce nuestra reina Anacaona,

    la poetisa de la voz de ruiseñor,

    la del césped por alfombra soberana

    y por palio el palio inmenso de los cielos de tisú,

    no tuvo más señorío

    que una hamaca bajo el ala de un bohío

    y un bohío bajo el ala de un bambú.

    ¡Somos bellas! Bellas a la luz del día,

    y más bellas a la noche por el ósculo lunar;

    hemos toda la poesía

    de los cielos, de la tierra y de la mar;

    en los cielos, los rosales florecidos de la aurora

    que el azul dormido bordan de capullos carmesíes

    en la cóncava turquesa del espacio que se enciende y se coloca

    como en sangre de rubíes;

    en los mares, la gran gema de esmeralda que se esfuma

    como un viso del encaje de la espuma

    bajo el velo vaporoso de la bruma;

    y en los bosques, los crujientes pentagramas

    bajo claves de orquideas tropicales;

    los crujientes pentagramas de las ramas

    donde duermen como notas los zorzales....

    todas, todas las bellezas de los cielos, de la tierra y de la mar

    nuestras aves las contemplan en las raudas perspectivas de sus vuelos,

    ¡nuestros bardos las enhebran en el hilo de la luz de su cantar!

    ¡Somos grandes! En la historia y en la raza.

    En la tenue luz aquella, que al temblar sobre las olas,

    dijo “¡tierra!”en las naos españolas.

    Y más grandes, porque aquí se conocieron

    los dos mundos, y los Andes aplaudieron

    la oración de Guanahaní.

    Y aún más grandes, porque fueron

    nuestros bosques los que oyeron

    conmovidos

    en el mundo de Colón,

    los primeros y los últimos rugidos

    del León.

    Y aún más grandes, por que somos: en las playas de Quisqueya,

    la epopeya

    de Pinzón,

    la leyenda áurea del pasado refulgente;

    en los cármenes de Cuba

    la epopeya de la sangre, la leyenda del presente,

    de la estrella en campo rojo sobre franjas de zafir;

    y en los valles de Borinquen,

    la epopeya del trabajo omnipotente,

    la leyenda sin color del porvenir.

    ¡Somos nobles! La nobleza de los viejos pergaminos señoriales

    que venimos resonando por las curvas de los siglos ancestrales,

    en las clásicas leyendas orientales

    y en los libros de los muertos idiomas inmortales.

    Nuestro escudo engarza perlas del dolor de Jeremías

    y esmeraldas de aquel salmo de las hondas profecías

    de Isaías.

    He aquí el címbalo alado,

    más acá de las etiópicas bahías,

    que enviara en vasos de árboles al mar

    su legado.

    Aquí el mundo en otros tiempos humillado,

    cuyas cúspides homéricas

    fueron nidos de las águilas ibéricas

    en sus sueños y en sus ansias de volar.

    Nobles por lo clásicas: profetizadas de Isaías,

    de Jeremías,

    de David, de Salomón,

    de Aristóteles, de Séneca y Platón.

    Nobles por lo legendarias: góticas, cartaginesas y fenicias

    por las naves que vinieron

    de Fenicia y de Cartago y las que huyeron

    en España de la islámica invasión.

    ¡Nobles, nobles! Que venimos resonantes

    por las curvas de los siglos fulgurantes,

    hasta el más noble de todos,

    hasta el siglo de la raza, de la historia,

    del heroísmo, de la fe y la religión,

    del más grande de los siglos:

    el de América y España,

    de Colón y de Pinzón.

    ¡Somos las Antillas! Hijas de la Antilla fabulosa.

    Las Hespérides amadas por los dioses,

    las Hespérides soñadas por los héroes;

    las Hespérides cantadas por los bardos

    de la Roma precristiana

    y la Grecia mitológica.

    Cuando vuelvan las hispánicas naciones

    a volar sobre la tierra como águilas;

    cuando América sea América, que asombre

    con sus urbes y Repúblicas;

    cuando Hispania sea Hispania, la primera

    por la ciencia, por el arte y por la industria;

    cuando medio mundo sea

    de la fuerte raza iberoamericana:

    las Hespérides seremos las Antillas,

    ¡cumbre y centro de la lengua y de la raza!

    Te envio un saludo.

    Fuente(s): www.itservicespr.com
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