en arte existen 13 tratados , formulados por maquiviry,o algo así , que consisten en material , soporte , ect

en arte hay 13 tratados , formulados por un tal maquibiry ,o mad quiviry , esa es una de mis dudas , sabiendo el nombre encontraria mas facil , en que concisten , uno de los tratados seria la apropiacion de obras , otros que emana del material usado , otro su relacion con la historia y el arte ,

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  • hace 1 década
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    Tratados de arte, escritos sistemáticos de argumento artístico, compuestos con un objetivo didáctico; también se consideran tratados de arte las obras redactadas por los mismos artistas en las que explican o justifican su propia actividad, los “secretos” de su técnica y de su estilo, así como las finalidades estéticas que se habían prefijado. Los tratados tuvieron un papel muy importante en la literatura artística del siglo XVI; después pasaron a un segundo orden respecto a otros géneros (biografías de artistas, crítica, historia del arte, guías, etc.).

    Se han perdido casi todos los tratados de la antigüedad, redactados a partir del siglo V a.C., y generalmente basados en el Kanon del escultor Policleto. De Architectura, de Vitrubio (finales del siglo I a.C.), fue un modelo para los tratados arquitectónicos del renacimiento; desarrollada en diez libros, esta obra es fuente fundamental de conocimiento para la práctica arquitectónica griega, etrusca y romana. En época medieval los tratados se centraron en las técnicas de la práctica artística: de Bizancio procede la Schedula diversarum artium, del monje Teófilo (siglo XII), y El libro de los pintores del monte Athos; también en Italia fue redactado el De coloribus et artibus romanorum, de Heraclio (siglos X-XII). Se aparta de esta tendencia el Livre de portraiture, del arquitecto francés Villard de Honnecourt (siglo XIII), dedicado a la teoría de las proporciones, y el Tratado de la pintura (El libro del Arte), del toscano Cennino Cennini (finales del siglo XIV), en el que se encuentran sugerencias estilísticas y teóricas acerca de la primacía de la pintura sobre las demás artes.

    La revalorización del significado cultural y teórico del tratado se produjo durante el renacimiento. De gran importancia fueron los tres volúmenes del arquitecto Leon Battista Alberti, que fundamentaron el argumento teórico de la nueva práctica artística inaugurada por Filippo Brunelleschi, Donatello y Masaccio: Della Pittura (c. 1436), en el que Alberti describe el sistema de perspectiva desde un punto de vista unificado; De Statua (1464), sobre las proporciones de las esculturas, y De Re Aedificatoria (1453; impreso en 1485), dedicado a la arquitectura, el texto albertiano de mayor complejidad, que supone un intento por emular e incluso sustituir el tratado de Vitrubio. Otros tratados de arquitectura fueron los de Filarete (1461-1464) y el de Francesco di Giorgio Martini (en torno al 1492); mientras, en el ámbito de la pintura, el tema que mayor número de tratados produjo fue el de la perspectiva: algunos se han perdido, como los textos de los lombardos Vincenzo Foppa, Bernardino Butinone, Bernardo Zenale y Bramantino; se conserva en cambio el de Piero della Francesca (De perspectiva pingendi). Pero el más importante tratado pictórico del quattrocento fue el de Leonardo da Vinci (Tratado de la pintura), mezclado con el resto de sus apuntes, en el que el gran maestro celebraba la superioridad de la pintura por encima del resto de las artes; enseñaba a hacer posible con el pincel la ilusión del relieve y de la profundidad, además de las expresiones de las figuras, y mostraba sus estudios sobre anatomía y proporciones humanas.

    En el siglo XVI los tratados de arquitectura, siguiendo la estela del albertiano, fueron numerosos. Destacan los de Sebastiano Serlio (Trattato di architettura, 1537-1584), Iacopo Barozzi da Vignola (Tratado de los cinco órdenes arquitectónicos, 1562) y Andrea Palladio (Los cuatro libros de arquitectura, 1570, segunda edición en 1580), además de los tratados de los franceses Jacques Androuet du Cerceau el Viejo(1561) y Philibert Delorme (1568), y del flamenco Vredeman de Vries (1565). Continuaron publicándose estos tratados durante los siglos XVII y XVIII con Teofilo Gallaccini, Vincenzo Scamozzi, Francesco Borromini y Guarino Guarini.

    En el campo de la escultura destaca un único tratado: De Statua, del humanista Pomponio Gaurico (1504). Para la pintura en Italia hay que mencionar los tratados sobre perspectiva de Daniele Barbaro (1568) y Vignola (1583), además del francés De artificiali perspectiva, de Jean Pélerin Viator (1505), los Cuatro libros de las proporciones humanas, de Alberto Durero (1528), y el Tratado del portugués Francisco de Hollanda (1547-1549). Amplios argumentos teóricos sobre el papel y el primado de la pintura encontraron también su sitio en los tratados italianos de la segunda mitad del cinquecento, en los que se celebraba el origen casi divino de la inspiración (la “idea”) de los artistas: en este sentido destacan los escritos de Giovanni Battista Armenini (1587), de Giovan Paolo Lomazzo (Trattato dell'arte della pittura, 1584; Idea del tempio della pittura, 1590) y de Federico Zuccari (1607). La primacía de la pintura veneciana, basada en el color, sobre la florentina, fundada sobre el dibujo, fue el asunto central del Dialogo di pittura, de Paolo Pino (1548). En la segunda mitad del cinquecento hubo también tratados moralista-normativos dedicados al arte sacro, inspirados en las conclusiones del Concilio de Trento: Degli errori e abusi dei pittori, de Giovanni Andrea Gilio (1564); Discorso intorno alle immagini sacre, de Gabriele Paleotti (1582), y el tratado de Fiandre Johannes Molanus (1570).

    La publicación de tratados empezó a decaer a partir del siglo XVII. En los siglos sucesivos, solo merecen ser señaladas las obras del español Francisco Pacheco (El arte de la pintura, 1649) y de Andrea Pozzo (Perspectiva Pictorum et Architectorum, 1693).

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