Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

2 mitos o leyendas prehispánicas?

bien explicado

2 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    hola..... :

    LeyendasExisten muchas leyendas en torno al amor imposible entre iztaccihuatl y popocatepetl.

    Hace ya miles de años, iztaccihuatl fue la princesa mas parecida a una flor. Que de, la tribu de los viejos caciques del más gentil capitan se enamoro.

    El padre augustamente abrio los labios y dijole al capitan seductor que si tornaba un día con la cabeza del cacique enemigo clavada en su lanzon encontraria preparados, a un tiempo, el festin del triunfo y el lecho de su amor.

    Y popocatepetl fuese a la guerra con esa esperanza en el corazón: domo las reveldias de las selvas obstinadas, el motin de los riscos, contra su paso vencedor, la osadia desempeñada de los torrentes, la asechanza de los pantanos en traicion; y contra cientos y cientos de soldados por años de años combatio.

    Al fin torno a la tribu y la cabeza del cacique enemigo en su lanzon sangraba.

    Hallo el festin de su triunfo preparado pero no asi el lecho de su amor en vez de lecho, encontro el tumulo en que su novia dormida bajo el sol, esperaba en su frente el postumo beso de la boca que nunca en su vida la beso.

    Y popocatepetl quebro en su rodilla el haz de las flechas; y, en una sorda voz, conjuro las sombras de sus antepasados, contra las crueldades de su imposible dios.

    En la vida suya, muy suya porque contra la muerte la gano, tenia la riqueza, el poderio, pero no-tenia el amor...

    Entonces hizo que 20 mil esclavos alzaran un gran tumulo ante el sol; amontono diez cumbres en una escalinata como de alucinacion; tomo en sus brazos a la mujer amada, y el mismo sobre el tumulo la coloco, luego encendio una antorcha y, para siempre, quedose en pie alumbrando el sarcofago de su dolor.

    Duerme en paz iztaccihuatl; nunca los tiempos borraran los perfiles de tu expresion.

    Vela en paz, popocatepetl; nunca los huracanes apagaran la antorcha eterna como el amor.

    la layenda del sol y la luna:

    Leyenda prehispanica

    Antes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Teotihuacan.

    -¿Quién alumbrará al mundo?- preguntaron.

    Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:

    -Yo me encargaré de alumbrar al mundo.

    Después los dioses preguntaron:

    -¿Y quién más? -Se miraron unos a otros, y ninguno se atrevía a ofrecerse para aquel oficio.

    -Sé tú el otro que alumbre -le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde y callado. y él obedeció de buena voluntad.

    Luego los dos comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio. Después de cuatro días, los dioses se reunieron alrededor del fuego.

    Iban a presenciar el sacrificio de Tecuciztécatl y Nanahuatzin. entonces dijeron:

    -¡Ea pues, Tecuciztécatl! ¡Entra tú en el fuego! y Él hizo el intento de echarse, pero le dio miedo y no se atrevió.

    Cuatro veces probó, pero no pudo arrojarse

    Luego los dioses dijeron:

    -¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego.

    Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se avergonzó de su cobardía y también se aventó.

    Después los dioses miraron hacia el Este y dijeron:

    -Por ahí aparecerá Nanahuatzin Hecho Sol-. Y fue cierto.

    Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos.

    Resplandecía y derramaba rayos por dondequiera. Después apareció Tecuciztécatl hecho Luna.

    En el mismo orden en que entraron en el fuego, los dioses aparecieron por el cielo hechos Sol y Luna.

    Desde entonces hay día y noche en el mundo.

    Espero te sirvan..

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  • hace 1 década

    Hola Sosa.

    No especificas de qué país.

    En Panamá tenemos muchas. Entre ellas, el resumen de estas dos:

    LA LEYENDA DEL ZARATÍ.

    Cuando los españoles al mando de Gaspar de Espinosa se adentraron en los dominios del Cacique Urracá, uno de sus oficiales fue a un riachuelo a refrescarse y vió haciendo lo mismo a una hermosa chica, altiva. Los dos se enamoraron volviéndose amantes. Cada vez que Urracá iba a batallar contra los españoles, Zaratí, "la bella doncella" advertía a su amante, pero éste también advertía a Espinosa, y las batallas no daban fruto. Un día el Tequia, el sacerdote de Urracá, enamorado de Zaratí, descubrió lo que ocurría, y se lo dijo a su Cacique. Urracá amarró a Zaratí y planeó una batalla espantosa que le ganaron a los españoles. Murieron muchos, incluyendo al amante de la joven. Al regresar y ver los despojos de guerra, Zaratí lloró amargamente. La soltaron. Ella se fue y logró ver el cadáver de su amante, y casi loca de tristeza se fue llorando hasta reposar en una piedra de la cual caía su llanto, el cual dio origen a una corriente de agua a la que hasta hoy se llama Salto y Río Zaratí.

    LA TULIVIEJA.

    Los Ngobe-bugleré, indígenas llamados también guaymíes, indican que celebraban la Clarida, la ceremonia de luna llena donde los niños se hacían hombres. Allí en un claro oculto entre la espesura, los Tequias (sacerdotes) clavan un madero alto en el suelo, y a su alrededor, hacen un anillo de material combustible. Traen a los niños la noche de luna llena y los acuestan desnudos con los pies hacia el anillo, peor en el exterior del mismo. Les dan chicha fermentada, y luego queman copal (incienso). A la medianoche los Tequia bailan y cantan hasta que se hace un silencio y se siente estremecer toda planta en una dirección. Es la Tuli-vieja, la mamá-vieja que se acerca atraída por el olor y el ruido. Es un ser grande, indefinido pero femenino, que sabe la sabiduría de la naturaleza y que transmite hombría al hombre y poder al brujo. Los Tequia la atraen dejándole una totuma (fruto grande duro ahuecado y secado) lleno de chicha y al copal le agregan un narcótico olfativo. La Tuli-vieja llega y queda aturdida luego de la bebida y el olor. La golpean en la cabeza y la amarran al poste en el suelo. Luego encienden el círculo con fuego, y de lejos la golpean y le lanzan agua para despertarla. Ruge de ira pero no puede hacer nada. Un Tequia se le acerca y le da más chicha y le pide sus secretos. Luego, cuando está rendida y el fuego se consume, la sueltan, y mantiene relaciones sexuales con cada niño (que están medio borracos y drogados) haciéndolos hombres. Después la tiran una red para impedir que luego mate a los niños, y se llevan a estos nuevos hombres que ya podrán elegir mujer. Todos se van menos dos tequias, quienes le dejan una totuma de chicha y sueltan la red... hasta la próxima Clarida. Las Claridas ya no se hacen porque muchas veces la Tuli-vieja lograba matar a niños y Tequias.

    Bueno, una tercera porque la primera es del período de contacto.

    LA LEYENDA DE TABIRA.

    En las tierras altas de la provincia de Chiriquí se estableció un pueblo poderoso, orgulloso y grandes artífices de alfarería, orfebrería y lítica. Con calzadas de piedra entre sus poblaciones y alineamientos de piedra y un gran centro ceremonial. El Cacique iba a morir pero tenía que elegir cuál de sus cuatro hijos sería su heredero. Él pidió al consejo de ancianos que le permitieran dejar a los cuatro y aceptaron con la condición que siempre siguieran unos consejos: honrar al Dios Tabira; cultivar la tierra; mantener la unidad; escuchar el consejo de los ancianos. Todo iba bien hasta que en un momento el súbdito de un hermano hizo algo indebido y no se solucionó en el Consejo. El afectado se hizo justicia solo (desoír al Consejo). Esto trajo paulatina enemistad hasta que dos hermanos se aliaron contra dos hermanos (desunión). Inició una guerra de años en la cual incluso se dejó de cultivar la tierra por lo que hubo una gran hambruna, tanta, que hasta se comían los cadáveres de los recién caídos y hasta los hijos en casa. Hombres y mujeres se empezaron a animalizar y olvidaron darle culto a su dios Tabira. Un día en plena refriega, el cielo se oscureció y ante sus ojos se abrieron las nubes y dejaron pasar a una gran ave de fuego resplandeciente que flotó sobre ellos. Se admiraron pero no recordaban qué significaba y se siguieron matando. El ave se elevó de nuevo al cielo y lanzó una llamarada sobre el Tab-biró, llamado desde entonces Barú (montaña-vomita-fuego) y se retiró. La montaña estalló y en medio de lluvia de fuego, explosiones y tierra grandemente agrietada, los supervivientes terminaron muriendo y sus poblaciones sepultadas en la ceniza y quemadas por el fuego. Los pocos que quedaron se retiraron a las llanuras y allí supieron que en la costa habían visto como anochecía en la montaña y el mar se retiró dejando los peces en la arena y luego regresó con violencia en forma de ola negra y entonces escucharon y vieron la gran explosión en el Barú. Así quedó consumida la población que pudo haber dado origen al rasgo cultural arqueológico Barriles, de la región Gran Chiriquí.

    ¡Suerte!

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