Robo-Hearth preguntado en Ciencias socialesSociología · hace 1 década

¿Qué sabes de la Guerra de los Cristeros, México?

Hace poco dije que mi abuelo estuvo detenido por el gobierno mexicano por lo de >Pear Harbour, ups! no no fue así. fue en la Guerra de los Cristeros en México cuando se detuvo y deportó al clerigo del país, a todos los sacerdotes y extrangeros por igual. Me parece que va a haber una presentación de estos suesos en la ciudad de México en el Museo de Antropología e Historia, ¡ya fuiste a vela? ¿qué sabes del tema?

* han habido 2 revueltas contra extrangeros en el país y son estás 2: guerras de los cristeros y pearl harbour, saludos!

Actualización:

Hay algo de lo que deben aprender todos los gobernantes y pol{iticos, Elias Calles después de que corrió a todos los extrangeros del país acabó refigiado en Estados Unidos ¿quién lo diría, necesitó de los extrangeros para sobrevivir (por un tiempo claro,) ¿no les parece absurdo, pero es que nadie sabe para quien trabaja!

Actualización 2:

Alarey12, tu respuesta es increible, muy buena!

2 respuestas

Calificación
  • Alexis
    Lv 6
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    En 1926 el gobierno del presidente Mexicano Plutarco Elías Calles se propuso "descatolizar" a México para abrir el país a la "modernidad". Con ese fin puso en marcha una feroz persecución contra la Iglesia Católica. Una de las medidas fue la supresión del culto católico en toda la nación. Para defender su religión y libertad de culto, miles de campesinos y rancheros empuñaron las armas en lo que se conoce como la última Cruzada de Occidente. El heroísmo de aquellos hombres, mujeres y niños (ver: niño beato José L. Sanches), en su mayoría gente sencilla y sin entrenamiento militar, produjo una formidable resistencia al tirano. Los soldados del gobierno llamaron despectivamente "cristeros" a los valientes cruzados porque llevaban la cruz sobre el pecho y gritaban "Viva Cristo Rey" antes de ser fusilados.

    No todos los llamados cristeros formaban parte de la resistencia armada. Innumerables mártires, entre ellos sacerdotes y religiosas fueron perseguidos solo por su fe.

    Los cristeros fueron vencidos por la traición y el engaño pero no sin antes enriquecer a México con innumerables mártires, algunos de ellos canonizados o beatificados por Juan Pablo II. Los cristeros fueron y son una inspiración para los mexicanos y todos los fieles. Gracias a su sacrificio la Iglesia Católica pudo sobrevivir, aunque ilegal, a lo largo de buena parte del siglo **.

    Los soldados de Cristo

    LA REVOLUCION cristera estalló en enero de 1927. Al día siguiente de la suspensión de los cultos, se produjeron los primeros alzamientos espontáneos, tras los cuales el gobierno arrestó a los sacerdotes provocando nuevos levantamientos. Grupos católicos se alzaron contra el gobierno al grito de "¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!". La consigna era: "ir a la guerra en defensa de la libertad de Dios y de los prójimos" y fue dada por La Liga, que así demostró su incapacidad para sopesar las consecuencias de un llamado a la insurrección sin aportar armas, dinero ni organización militar.

    En el centro oeste del país el levantamiento fue masivo: hombres, mujeres y niños llegaron de todas partes y se unieron para lograr, con su sola presencia, la capitulación del gobierno. Esta gente, prácticamente desarmada, pasó a la guerra. En el primer choque con el ejército, huyó en desorden. El Presidente Calles, al ver que la insurrección no prosperaba, comentó con el gobernador de Jalisco que aquélla sólo duraría uno o dos meses. "Con tal que no dure dos años", replicó éste, que conocía bien a la gente de su región.

    El gobierno y el ejército federal, más conocido como la federación (abreviatura de Fuerzas Armadas de la Federación), actuaban como una unidad: consideraban a la Iglesia su propio enemigo. Como agente del anticlericalismo, la federación, que contaba con unos 70 mil hombres al mando del Gral. Joaquín Amaro, secretario de Defensa, llevó a cabo su propia guerra religiosa. En su estrategia, el Gral. Amaro consiguió gran movilidad para su ejército combinando el transporte por carretera y el ferroviario, con la aviación y la caballería. Pero este esfuerzo estaba condenado al fracaso debido al carácter popular de la insurrección. El poder militar y la dureza de su represión no alcanzaban para vencer a la Iglesia y a los cristeros. Estos luchaban en una geografía que conocían bien y contaban con el apoyo del pueblo, que interfería en la acción del ejército.

    La falta de tropas para aplastar los levantamientos populares que surgían por todas partes en el altiplano central, marcaría el curso de los acontecimientos. El ejército presionaba ejecutando prisioneros, matando civiles, destruyendo poblados, arruinando cosechas y poniendo en práctica una verdadera persecución religiosa: todo cura descubierto en el campo era fusilado y todo acto religioso, castigado con la muerte.

    ORGANIZACION. Los combatientes, que estaban dispersos en enero de 1927, se convirtieron en guerrilleros y sumaban 20 mil en julio de ese año. Desorganizados, actuaban en grupos (de 50 a 500) de manera espontánea, usaban fusiles tomados al enemigo, contaban con pocas municiones, pero tenían buenos caballos. Trabajaban su tierra y actuaban según la tradición zapatista del soldado campesino. Desde el gobierno se les llamó "cristeros", por aquél a quien defendían. Después del fracaso militar, la Liga no estaba en condiciones de dirigir el movimiento y buscó a un estratega con capacidad militar, que aceptara la obediencia política. El hombre indicado era el Gral. Enrique Gorostieta, un personaje extraño, liberal, jacobino y masón que sentía gran odio por Obregón y Calles. Adoptó la causa de los cristeros sin compartir su fe, como una oportunidad para la venganza, y tal vez, el triunfo. Tanto los cristeros como el general se profesaban una mutua admiración. Este militar de carrera, a sus 40 años, estudió a fondo la táctica de la guerra de guerrillas, sobre la que teorizó y llevó a la práctica con gran destreza. Su alianza con los cristeros tenía como único fin destruir el régimen.

    La guerra comenzó de manera lenta, por el desconcierto reinante en el pueblo. Sin embargo, la represión del gobierno y la motivación de la lucha, contribuían a que la rebelión se propagara. Desde agosto de 1926 hasta julio de 1927, la guerra para los cristeros no significaba otra cosa que escapar del enemigo, pero, a partir de ese momento, la cristiada experimentó un nuevo impulso y se consolidó. Fue entonces cuando el Gral. Gorostieta tomó el mando de la insurrección y puso sus métodos a prueba sobre una pequeña región, que amplió en junio de 1928 a los seis estados del centro-oeste. Aunque los cristeros ya no podían ser vencidos, el gobierno, con el apoyo norteamericano, era amo de la ciudades, las vías férreas y las fronteras. Para su gran ofensiva de diciembre, la federación había reunido todos los recursos posibles, con tropas llegadas de lejanos lugares, pero los cristeros estaban preparados para una larga lucha, y su capacidad de resistencia, en lugar de quebrarse, se exaltaba. El embajador Morrow comprendía muy bien cuál era el problema y así lo manifestaba: "Parece improbable que se logre restablecer la paz, a pesar de los esfuerzos del presidente y de los militares, mientras no se arregle la cuestión religiosa".

    Tampoco el Gral. Gorostieta podía hacer mucho sin dinero y sin municiones para contrarrestar con sus cristeros el apoyo político, financiero y militar de los EE.UU. al gobierno. Consideraba las elecciones presidenciales como una salida posible y trató de persuadir a los obispos para continuar la guerra, porque sabía que una vez sellada la paz, sería necesario obedecer. Conocía el espíritu de sus hombres y el motivo de su lucha, por ello comprendió que todo había terminado desde el momento en que la Iglesia llegó a un acuerdo con el Gobierno. Murió a manos de un destacamento federal que lo sorprendió mientras descansaba en una hacienda de Jalisco. Se habló de traición pero este hecho no ha sido comprobado.

    PAZ Y GUERRA. De acuerdo con los arreglos, el gobierno no derogaba la famosa ley 130; pero si se suspendía su aplicación, habría amnistía para los rebeldes y se devolverían las iglesias a los curas. Por su parte, la Iglesia reanudaba los cultos. Cuando en junio de 1929 se firmó la paz, había 50 mil cristeros peleando. Como primer resultado de los arreglos, al tiempo que los cristeros deponían las armas, subían los valores mexicanos en la bolsa de Nueva York. No obstante, esta guerra, que tuvo una solución política, costó muy cara. Se habló de un total de 250 mil muertos entre civiles y militares, a lo que habría que agregar los gastos del ejército y las consecuencias económicas de la crisis. La guerra, al afectar el centro agrícola de México, hizo sentir sus consecuencias. Poco a poco la actividad del campo y de las pequeñas ciudades se paralizaba mientras la emigración a los EE. UU. adquiría proporciones hasta como para constituir un serio problema.

    Si la primera etapa de la cristiada había sido una guerra de pobres, la segunda fue una guerra de miserables. Sin ningún tipo de medios ni ayudas, los cristeros debieron enfrentarse no sólo a un ejército mucho más eficaz, que estaba alerta, a la espera de una nueva insurrección, sino también a una Iglesia inquebrantable que se oponía a la lucha armada. La masacre de cristeros desarmados, una nueva persecución religiosa a partir de 1932, y luego en 1934 y 1935, impulsaron a los supervivientes y a otros nuevos guerrilleros a dejar a un lado la prohibición eclesiástica y lanzarse a la lucha. Las pérdidas de los insurgentes fueron mayores que en la primera etapa. Finalmente, para lograr la reconciliación nacional, Lázaro Cárdenas suspendió en 1938 la aplicación de la ley anticlerical e hizo extensivo el perdón a toda la república. Así logró que los mexicanos vivieran en paz.

  • hace 1 década

    LA GUERRA DE LOS CRISTEROS FUE EN MEXICO, CUANDO SE CERRARON LOS TEMPLOS POR INSTRUCCIONES DEL PRESIDENTE PLUTARCO ELIAS CALLES, CON LA EXPULSION DE LOS SACERDOTES DEL PAIS, PEARL HARBOR SUCEDIO EN ESTADOS UNIDOS CUANDO LOS JAPONESES ATACARON LOS BUQUES ANCLADOS, SUPONIENDO LA ENTRADA DE LOS ESTADOS UNIDOS A LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, ENTRE ESTOS SUCESOS TRANSCURRIERON CASI 2O AÑOS, LOS CRISTEROS EN LOS 20´S Y PEARL HARBOR EN LOS 40´S

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