balanza preguntado en Arte y humanidadesFilosofía · hace 1 década

¿tu cuerpo espejo de tu alma?

18 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Si, puede ser realmente el reflejo del alma mas que nada. Lo que uno siente lo esterioriza y afecta al cuerpo, aunque el cuerpo también puede afectar al alma.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Hola,

    creo que el espejo de alma son los ojos, la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y a los demas, nuestras acciones, pensamientos y sentimientos, con esto quiero decirte que el espejo del alma es lo que hay en el interior, en cuanto al cuerpo son producto de diferentes factores, herencias genetica, alimentacion, ejercicio, (hoy tan de moda la operacion para modificar cualquier parte del cuerpo), metabolismo, tambien influyen los sistemas de creencias que cada persona tiene etc.,

    Te mando estos articulos que espero que te gusten, valen la pena.

    Este cuerpo mío

    El cuerpo siempre es un cuerpo sexual. Lo es en la bebita recién nacida, en los ancianos y ancianas, en el hombre y la mujer...

    Somos seres sexuados y no podemos desprendernos de esta condición a lo largo de toda la vida, lo que ocurre es que cambia en la medida que vamos creciendo, madurando, envejeciendo

    Toda comunicación con las demás personas se realiza mediante el cuerpo. Desde la infancia, mantenemos un diálogo permanente que se establece por medio del lenguaje corporal.

    Sólo de ver la cara a una persona, se sabe si está disgustada al mantener el ceño fruncido, si está feliz debido a su relajada sonrisa y ese brillo especial en los ojos.

    Abrimos los brazos para expresar cariño, gesticulamos cuando la ira nos invade, nos acercamos a alguien para demostrar necesidad de compañía. Y todo esto sucede apenas sin darnos cuenta que está sucediendo.

    El lenguaje corporal nunca miente, a no ser cuando ciertos procesos –que no llamaremos educativos– nos enseñan a controlar ese lenguaje que se vuelve insano e hipócrita: entonces la persona demuestra alegría cuando realmente le invade una honda tristeza o manifiesta amistad y cariño cuando en verdad es antipatía lo que está sintiendo...aunque, a algunas y algunos, no obstante, los ojos los delaten.

    El cuerpo representa a la persona, no sólo ante sí misma, de manera individual e íntima, sino que además es la frontera, el límite entre el YO y el afuera. Nuestro cuerpo, es lo primero que ven los otros y las otras.

    Ver y ser vistos

    El cuerpo y el modo de cubrirlo han tenido variados significados de acuerdo a la cultura de cada época. Los griegos, digamos, exaltaban al máximo el cuidado corpóreo como elemento estético. Utilizaban las túnicas, no para ocultar sino para realzar y delinear las formas y siluetas.

    En otros tiempos, como en el medioevo, se cubrió de grueso tejido para que nada se pudiera adivinar. Con estos ejemplos pretendo llegar a un punto interesante de este asunto: las formas de percibir y tratar el cuerpo propio no son totalmente nuestras sino que están influidas por las otras personas, la sociedad y la cultura.

    La gente nos mira y eso funciona como un espejo que nos devuelve la imagen del propio cuerpo. Así, los halagos o críticas actúan como saetas ante un: “Qué gordura la tuya” o como reforzadores de autoimagen ante la frase: “Qué bien te mantienes”.

    El comportamiento corporal que se tiene como algo natural es, en verdad, socialmente construido. Ninguna chica se contonea por intuición, sino por imitación. Así sucede con las poses, las expresiones y el modo de actuar: los hombres colocan generalmente el tobillo sobre la rodilla cuando están sentados; las mujeres cruzan las piernas.

    De la misma manera, el cuerpo nos vincula o nos aísla. Hay que saber de los caminos del cuerpo, sobre todo, aceptarlo todas y cada una de sus partes, aprender a amarlo y a cuidarlo.

    Olvidarse de esos cuerpos que transmiten las propagandas. En la vida real, todas contamos con imperfecciones que hay que asimilar porque somos humanas.

    Si no llegamos a un entendimiento y aceptación de nuestro cuerpo, no va a existir la necesaria soltura para el encuentro con “otro”. La relación sexual implica desnudarse, mostrarse a la pareja tal y como venimos al mundo.

    De acuerdo al rechazo o agrado de lo que somos, se montará una vivencia erótica llena de pudores y complicaciones o una sana manera de favorecer la posibilidad de recrear el goce compartido.

    En este punto, no se puede dejar de mencionar la autoestima, uno de los valores humanos que más imbricado está con la sexualidad.

    La autoestima son las opiniones, juicios, sentimientos y valoraciones que tenemos de nosotras mismas. Se va desarrollando gradualmente desde niñas, a partir de los comentarios y experiencias que recibimos de los demás y de las vivencias propias.

    Si hemos tenido una familia cálida que ha sabido fomentar en nosotras seguridad, independencia y bríos, es muy probable que la autoestima esté en buena posición; sin embargo, si provenimos de una familia que a menudo te dice: ¡Todo lo haces mal! Es muy probable que la estima esté dañada.

    Pero siempre hay tiempo para aprender. Y con ese propósito es necesario saber que la autoestima es importante en cada minuto de la vida. Cuando una se levanta en la mañana, se mira al espejo, sonríe y se dice: “Soy capaz, me tengo confianza, me agrado, me quiero. Todo está bien”.

    Se está produciendo una fortaleza interior que permite, en el caso que nos ocupa de la sexualidad, ser mujeres más altivas (entiéndase no manejables al antojo de un hombre) y una enorme protección para evitar caer en situaciones humillantes o elaborar el duelo por la pérdida de la pareja con más recursos intelectuales y emocionales.

    El amor hacia una misma fomenta una buena estima. Y es una verdad de Perogrullo que primero hay que quererse a sí para poder querer a los demás. Quien se entrega a su pareja, asumiendo que primero está él y después ella misma, conocerá más temprano que tarde que tales sacrificios no logran el objetivo deseado. Si una misma no se valora, nadie lo hará. Si una se deja pisotear, serás pisoteada irremediablemente.

    Tener una buena autoestima, una imagen positiva de una misma, es condición indispensable en estos tiempos en los cuales la sumisión y dependencia a un “otro”, se va desdibujando para bien de la humanidad.

    Pasemos entonces a otro tema donde la autoestima y la autoimagen tienen gran valor.

    Ponerse en sintonía con el propio cuerpo es algo que debía enseñarse como las matemáticas y aprenderse como parte de la educación integral. Es tan necesario un diálogo que facilite la comprensión de esos patrones impuestos desde la cultura, de la relatividad de los gustos, así como la importante necesidad de valorar y tener en cuenta los múltiples contrastes entre los seres humanos.

    Aceptar el cuerpo es vital para cuidarlo y conocer sus necesidades. “El cuerpo avisa” es una frase que utilizan quienes valoran los mensajes corporales, no solamente aquellos tan apremiantes de hambre o sed, sino otros envíos más sutiles como la necesidad de un descanso repentino o la atención inmediata a ciertos malestares.

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    Ama tu cuerpo y siéntete atractiva

    Día a día, la sociedad nos dispara una gran cantidad de prejuicios sobre como deberían verse nuestros cuerpos. Muchas mujeres hacen caso omiso de esas pautas culturales, y pueden disfrutar de su vida sexual sin ningún tipo de problemas. Pero si usted se encuentra entre aquellas que han sucumbido a estos mensajes, no deje de leer este artículo.

    En general, poco importa para la sexualidad de los hombres si una mujer tiene un poco más de vientre, o si sus piernas son algo gruesas. De hecho, una gran parte de los hombres afirmar sentirse más excitado por la sensibilidad que una mujer puede desarrollar en la cama, y no por una determinada parte del cuerpo.

    ¿Cómo pueden las mujeres conseguir una mayor seguridad física para gozar del sexo? Aquí le damos algunas sugerencias para que aprenda a amar más su propio cuerpo, y pueda sentirlos tan atractivo como desean:

    · Mire alrededor suyo. Vaya a los lugares en donde pueda ver a gente “verdadera”, exhibiendo sus siluetsa en forma desinhibida. Concurra a un gimnasio, una pileta o cualquier otro espacio donde tenga la ocasión de observar cuerpos de mujeres hermosas, en una variedad de tamaños y formas.

    · Amplíe su perspectiva. Visite un museo, o déle un vistazo a una enciclopedia de de arte, para comprobar que la belleza es cultural. Verá la gran cantidad de tipos de cuerpo que se han admirado a través del tiempo: las nalgas y piernas grandes, o los vientres redondos no solo fueron exaltados por algunos pintores, sino por sociedades enteras.

    · Trate bien a su cuerpo. Sustituya los pensamientos negativos que tiene sobre su cuerpo por los elogios. Cada vez que piense, "mis piernas son demasiadas gordas", sustitúyalo por una idea como "tengo caderas hermosas". Al principio, esto podrá parecerle poco natural, pero poco a poco se convertirá en algo normal. Para esto, recuerde: todas las mujeres tienen alguna parte, de su físico o de su personalidad, espléndida.

    · Reclame elogios. Pregúntele a su pareja que es lo que más le gusta de su cuerpo. Pídale que sea bien específico, y que se lo repita a menudo. Tome nota de sus comentarios, y léalos todos las veces que lo considere necesario.

    · Mantenga la pasión encendida. Cuando haga el amor, observe la belleza de su propio cuerpo, sin darle lugar a los reproches. Intente dejar salir toda su pasión a la superficie.

    En última instancia, la lucha por el amor propio de una mujer es de un mérito mucho mayor que la lucha por perder diez kilos, prevenir las arrugas, o cualquier otra cosa que exija la sociedad actual.

    ¡Y la sensación de encontrarse con una mujer mentalmente renovada, podrá reencender la vida sexual que usted y su pareja solían disfrutar!

    Toma buenas elecciones en tu vida, este es un buen momento, saludos.

  • hace 1 década

    Creo que es espejo y puerta de su alma.

    Entrada al bosquecillo de inimaginables mundos

    de chocolates y sonrisas...

    Con cariño:

    Rafael

    Fuente(s): Rafael
  • hace 1 década

    No lo creo, los veo como polos opuestos... o_O

    Mi alma es clara, transparente..., y mi cuerpo es un poco traicionero...; padece de cierta lujuria que inquieta a mi alma... O_O

    Fuente(s): Doncella aZul Incanto...
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  • hace 1 década

    Para nada, hay algunas damas de muy buen ver y por dentro están que dan lastima (miopes)igual hombres como tristemente celebre hombre elefante que en su exterior era un monstruo pero una alma pura belleza.

  • hace 1 década

    El cuerpo en su actitud (caminar, contorciones, piel, ojos, expresiones gestuales, etc) nos anuncia en principio el estado de animo y si somos un poco observadores y pensamos en el ser humano que esta dentro de ese envoltorio, podremos "percibir" su alma.

  • hace 1 década

    no mas bien tu cuerpo la mascara que cubre tu alma

    sea para bien o para mal

  • hace 1 década

    Tanto como espejo, no creo; es solo su continente y medio de presentación.

  • Anónimo
    hace 1 década

    yo soy yo, esta es la luz de mi alma, un territorio sagrado que nadie puede profanar... aun no lo han descubierto lilim que lo que llaman cuerpo es solamente el muro que encierra todas las mentes.... puedo ser quien yo soy, puedo amarme a mi mismo, asi puedo permitirme vivir... no soy nada, solo soy yo, yo soy yo... deseo ser yo, puedo quedarme aqui para siempre

  • hace 1 década

    me parece que ese refrán es .

    LOS OJOS SON EL REFLEJO DEL ALMA.

    pues el alma es lo que nos da la energía para la vida .

    ahora cuando se necesita lograr algo con gran prontitud y valía se le pone al caso .

    cuerpo y alma .

    saludos barbara

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