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Conoces la adicción al chocolate ? ¿de verdad?

Tengo una adicción en serio por el chocolate. No es ese fervor común de los entusiastas que abunda por todas partes, sino una dependencia extrema, desmedida, que llega al delirio fanático y a la desesperación dolorosa cuando me falta el divino fruto.

Cada mañana al despertarme, religiosamente lavo mi boca con gárgaras de chocolate líquido mezclado con un enjuague bucal, y apenas termino de bañarme salto a la cocina para desayunar mis panecillos untados con manteca de cacao, hojuelas de maíz achocolatadas disueltas en leche con chocolate frío y terminar con una buena taza de chocolate caliente.

Es una dieta diaria completa y alimenticia, ya que de merienda mañanera me suelo comer algún dulce relleno con chocolate, y en el almuerzo, después de la tradicional sopa de chocolate con bombones, nunca falta en mi mesa el buen pollo cubierto con salsa de cacao o el cochino con chocolate derretido acompañado de ensalada de chocolate amargo, que finaliza con su respectivo helado y ..

Actualización:

una tacita de chocolate expreso.

En las tardes, me ayuda mucho a evitar la melancolía comerme un fondue de chocolate, y en la noche para relajarme siempre le entro a la pasta con salsa cuatro chocolates.

No voy a ocultar que cuando la penumbra toma el control del día a veces disfruto de un par de churros con chocolate derretido para conciliar el sueño.

Esta chocolatedependencia me traído problemas grave. Sin poderlo evitar suelo ir dos o tres veces a la semana a las fincas de cacao del interior, en donde en las noches calurosas me meto subrepticiamente en los cacaotales, y sin que nadie me vea empiezo a lamer los troncos de las matas. Allí caigo en el delirio. Lentamente les paso la lengua de arriba a bajo una y otra vez, y con un cariño que otros destinan a la persona amada sobo los frutos guindados de la planta. Toco alguna pepa como si fuera un bombón y acercándola a mi cara la beso con amor y lleno de ternura.

Actualización 2:

En esas noches de lamida, los insectos y los pequeños animales del monte me miran extrañados por el transe pasional. Algunos se retiran con discreción temiendo que se trata de una loca que podría hacerles daño, sin saber que en esos momentos sagrados del rito cacaoteril todo mi mundo gira alrededor de la almendra mágica y vital.

Muchas veces los campesinos me han descubierto. La mayor parte me acusan de robarlos, y los más malintencionados dicen que me han visto morderles los tallos a las matas, lo que no es cierto, porque solo lo hice dos veces y confieso que el éxtasis me produjo tal delirio que me asusté y jamás lo volví a hacer. En esos momentos casi pierdo la razón. Entré en convulsiones febriles como las de quienes fuman malanga fuerte envuelta en papel de aluminio o los que aspiran coca mezclada con limpia poceta en polvo. Fueron instantes terribles en los cuales vi girar en mi cerebro embrutecido la imagen de un mar turbulento de bebidas achocolatadas, y la mítica montaña...

Actualización 3:

del chocolate negro de las leyendas indias, de donde bajaba un loco con una guadaña roja para cortar cabezas lanzando barras de Toblerone por todas partes, mientras el pueblo con las manos extendidas le pedía más y más embobados por el sabor del pecado imperialista. Juro que en ambos días me sentí apenada por haber clavado los colmillos en aquel madero suave y delicado, y de la manera como penetrando hasta lo más hondo de su tallo le absorbí la savia mágica, chupé la esencia pura de sus grasas y la teobromina que me creo la dependencia.

Lo pobres campesinos ignorando la realidad, cuando me descubren me persiguen armados de palas y machetes pero nunca me alcanzan, porque gracias a la energía rápida que me trasmiten los carbohidratos limpios del fruto, los dejo atrás y me pierdo corriendo en el medio de la carretera, mientras ellos desde atrás vociferan necedades y levantan los puños lanzando maldiciones y gritos de venganza.

Actualización 4:

Lo más grave de esta adicción enfermiza no es que me haya asociado a cuanto club de aficionados al chocolate existe en el mundo, lo que me dificulta pagar las cuotas, sino que por mi alto grado de dependencia ahora lo acaparo. Tengo depósitos enormes de tabletas de cacao puro, de chocolate procesado, en barra, amargo, dulce, negro, marrón, chocolate blanco, trufas delicadas, bombones suizos, belgas. Neveras llenas de cremas de chocolate, helados congelados y semillas de cacao que me salvarían en caso de que suban los precios internacionales, se desate una guerra mundial por el control del cacao o una plaga acabe con toda la producción cacaotera y nos impongan un bloqueo a la importación de cacao bruto. Dios me salve de las multas de que me pondría la Oficina de Protección al consumidor si me descubren.

Actualización 5:

Como ocurre con todo adicto, para acumular tal cantidad de chocolate hube de penetrar en los miserables mundos del delito. Con ayuda de varios amigos devotos he entrado clandestinamente en los depósitos de nuestras dos grandes fábricas, y puedo decir con orgullo que hoy por hoy poseo una de las mayores reservas conocidas de cacao y sus derivados del país.

Como soy conciente de que esta dependencia es enfermiza ya fui a un psiquiatra. Solo que sabiendo que mi problema no lo puede entender sino otro adicto al chocolate, escogí un médico que es fanático. Para la consulta el hombre me invitó a comerme un musse de chocolate preparado por él y me tranquilizó diciendo que no me preocupe que lo mío no es nada grave.

En prueba de esa amistad sincera le pagué en bombones suizos y le he prometido que un día lo llevaré a conocer el lugar en donde guardo mis reservas

25 respuestas

Calificación
  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Por supuesto muy buenos eh.

    Saludes Veronica f

  • Anónimo
    hace 1 década

    y se quejan del tabaco, la cocaina, la heroina jajajajaja

  • hace 1 década

    Yo estoy igual, soy adicata al chocolate.

  • Bru
    Lv 7
    hace 1 década

    No solamente la conozco

    ¡la padezco!

    Bru

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  • NECESITAS UN AMOR CON URGENCIA

  • hace 1 década

    ¡¡Hola!!.

    Y yo que pensaba que era adicta al chocolate...¡Ná de ná! Veo que es simplemente que me gusta...Lo tuyo sí que es para ir a un centro para deshabituarte. Para que luegon digan del tabaco y otras adicciones más graves...

    Je,je,je.

    ¡¡Contrólate mujer!!.

    ¡FELÍZ NAVIDAD!

    Saludos.

  • hace 1 década

    es muy adictivo y despues de comer en cantidad cuando te duele el estomago o cuando te pesas en la bascula te arrepientes pero al poco pues otra vez a comerlo,feliz navidad

  • Anónimo
    hace 1 década

    si,cielo,a mi de siempre me ha gustado el chocolate y la verdad que si que es una adiccion,bsos,cuidate,feliz navidad,adios

  • hace 1 década

    si que en tu caso es adictivo

  • Anónimo
    hace 1 década

    !Hey! Es extraño que no nos hayamos encontrado por ahí, entre los cacaotales... XD

    !Tambien soy adicto al chocolate!

  • hace 1 década

    valga por una querida amiga, que le encantan las fresas, el chocolate y el Dom Perignon

    felices fiestas y chin chin

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