Transfusiones de sangre...peligros, artículo de revista de Colombia?

No se ha logrado suprimir el riesgo de transmisión de enfermedades con las transfusiones debido a que:

Ninguna prueba de laboratorio es 100% sensible.

No se justifica por costos, prevenir muchas otras enfermedades de baja incidencia.

No existen pruebas para todos los agentes infecciosos, p.e, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

La presencia de un temprano período de ventana en las hepatitis B y C, y en la infección con VIH-1 antes que se hayan producido anticuerpos.

La ineficiencia relativa de la historia del donante y sus selección2,3,5. ......

http://colombiamedica.univalle.edu.co/Vol25No2/san...

2 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Es muy cierto lo que dices pero es una verdadera lastima que las personas sean tan reacias para ver la realidad, anexo información referente al tema:

    ¿Cómo puede salvarle la vida la sangre?

    Las transfusiones de sangre... ¿hay riesgos?

    Lo primero que trata de hacer la persona pensadora que tiene que someterse a un procedimiento médico de importancia es determinar tanto los posibles beneficios como los riesgos implicados. ¿Qué se puede decir respecto a las transfusiones de sangre? Estas son en la actualidad uno de los instrumentos principales de la medicina. Puede que muchos médicos que se interesan genuinamente por sus pacientes no vacilen en transfundir sangre. La transfusión ha sido llamada la dádiva de la vida.

    Millones de personas han donado o aceptado sangre. Para 1986-1987 Canadá tuvo 1.300.000 donantes de una población de 25.000.000. “[En] el año más reciente de que tenemos cifras, entre 12.000.000 y 14.000.000 de unidades de sangre se usaron en transfusiones tan solo en los Estados Unidos” (The New York Times, 18 de febrero de 1990).

    “Siempre se han conectado con la sangre posibilidades ‘mágicas’ —señala la Dra. Louise J. Keating—. Durante los primeros 46 años del suministro de sangre, tanto los médicos como el público la consideraron más segura de lo que en realidad era” (Cleveland Clinic Journal of Medicine, mayo de 1989). ¿Qué situación existía entonces, y cuál ahora?

    Hasta 30 años atrás se dio el siguiente aviso a patólogos y al personal de los bancos de sangre: “¡La sangre es dinamita! Puede hacer mucho bien o mucho mal. La mortalidad por transfusiones de sangre equivale a la ocasionada por el éter anestésico o la apendicectomía. Se dice que por cada 1.000 a 3.000 o posiblemente 5.000 transfusiones hay aproximadamente una muerte. En el área de Londres se ha informado una muerte por cada 13.000 botellas de sangre transfundidas” (New York State Journal of Medicine, 15 de enero de 1960).

    ¿Se han eliminado desde entonces los peligros, de modo que ahora se pueda transfundir sin riesgos la sangre? Francamente, cada año centenares de miles de personas experimentan reacciones adversas a las transfusiones de sangre, y muchas personas mueren. Lo ya dicho quizás le haga pensar en las enfermedades que la sangre transmite. Antes de examinar ese aspecto, considere ciertos riesgos menos conocidos.

    LA SANGRE, HÍGADOS ARRUINADOS Y...

    “Es irónico, pero el SIDA portado por la sangre [...] nunca ha sido tan grande amenaza como otras enfermedades... por ejemplo, la hepatitis”, explicó el periódico Washington Post.

    Sí, muchísimas personas han enfermado terriblemente y han muerto debido a la hepatitis adquirida así, que no tiene tratamiento específico. Según U.S.News & World Report (1 de mayo de 1989), cerca del 5% de los que reciben sangre en los Estados Unidos adquieren hepatitis... 175.000 al año. Cerca de la mitad de estos se convierten en portadores crónicos, y, de cada 5, por lo menos 1 desarrolla cirrosis o cáncer del hígado. Se calcula que 4.000 mueren. Imagínese los titulares que usted leería si un enorme avión de reacción se estrellara y todos los pasajeros murieran. ¡Pero 4.000 muertes equivalen a que uno de esos aviones grandes se estrelle cada mes!

    Por mucho tiempo los médicos habían sabido de una hepatitis menos dañina (tipo A) que se esparce por el alimento o el agua contaminados. Entonces se dieron cuenta de que una forma más peligrosa de hepatitis se estaba esparciendo mediante la sangre, y ellos no tenían medio de examinar la sangre para detectarla. Con el tiempo, científicos brillantes aprendieron a detectar las “huellas” de este virus (tipo B). Para principios de los años setenta, en algunos países ya se examinaba la sangre para eliminar la que estuviera contaminada. ¡Parecía que la sangre conservada estaba libre de riesgos y tenía un futuro prometedor! ¿Era en verdad así?

    En poco tiempo se vio claramente que miles de personas que habían recibido sangre ya examinada todavía desarrollaban la hepatitis. Muchas personas se enteraron, después de sufrir de enfermedad debilitante, de que se les había arruinado el hígado. Pero si la sangre había sido examinada, ¿qué razón había para lo que estaba sucediendo? La sangre contenía otra forma de hepatitis, que fue llamada no A y no B (NANB). Por una década esta forma plagó las transfusiones... entre el 8% y el 17% de los que recibieron transfusiones en Israel, Italia, Japón, España, Suecia y los Estados Unidos la contrajeron.

    Entonces unos titulares anunciaron que “El misterioso virus de la hepatitis no A y no B ha sido aislado al fin” y “Se elimina de la sangre una fiebre”. De nuevo circuló el mensaje: ‘¡Se ha hallado el evasivo agente!’. En abril de 1989 se dijo al público que había un examen para detectar la NANB, llamada ahora hepatitis C.

    Bien pudiera uno preguntarse si acaso no será prematuro el alivio que esto ha causado. De hecho, investigadores italianos han informado de otro virus de la hepatitis, uno mutante, que quizás sea responsable de la tercera parte de los casos. El boletín universitario Harvard Medical School Health Letter (noviembre de 1989) declaró: “Algunas autoridades temen que A, B, C y D no sean el alfabeto completo de los virus de la hepatitis; pudieran surgir otros”. El periódico The New York Times (13 de febrero de 1990) dijo: “Entre los peritos hay la fuerte sospecha de que otros virus pueden causar la hepatitis; de descubrírseles, se les designará hepatitis E, etcétera”.

    ¿Se encaran los bancos de sangre con nuevas y largas búsquedas de exámenes sanguíneos para librar de riesgos la sangre? Un director de la Cruz Roja Estadounidense trajo a colación el problema del costo, e hizo este comentario perturbador: “Es absolutamente imposible que sigamos añadiendo examen tras examen para cada agente infeccioso que pudiera esparcirse” (Medical World News, 8 de mayo de 1989).

    Hasta el examen de la sangre para detectar la hepatitis B es falible; muchas personas todavía contraen esa enfermedad mediante la sangre. Además, ¿quedará satisfecha la gente con el examen que se ha anunciado para detectar la hepatitis C? The Journal of the American Medical Association (5 de enero de 1990) mostró que puede pasar un año antes de que se puedan detectar anticuerpos de esa enfermedad por el examen. Mientras tanto, los que hubieran recibido transfusiones de esa sangre pudieran enfrentarse a la posibilidad de hígados arruinados... y muerte.

    La enfermedad de Chagas ilustra cómo la sangre porta enfermedades a gente que vive en lugares distantes. El periódico The Medical Post (16 de enero de 1990) informa que ‘en Latinoamérica, de 10.000.000 a 12.000.000 de personas han recibido esta infección crónica’. Ha sido llamada “uno de los más importantes riesgos de las transfusiones en América del Sur”. Un “insecto asesino” pica en el rostro a la víctima durmiente, chupa sangre y deposita excremento en la herida. La víctima puede llegar a ser portadora de la enfermedad de Chagas por años (mientras tanto, puede que done sangre) antes de desarrollar complicaciones cardíacas que le causen la muerte.

    ¿Por qué debería preocupar eso a personas que viven en continentes lejanos? En The New York Times (23 de mayo de 1989), el Dr. L. K. Altman informó de pacientes que recibieron la enfermedad de Chagas por transfusiones, uno de los cuales murió. Altman escribió: “Puede que otros casos hayan pasado sin ser descubiertos porque [los médicos de aquí] no están familiarizados con la enfermedad de Chagas, ni se dan cuenta de que pudiera esparcirse por transfusiones”. Sí, la sangre puede ser un vehículo que permita a las enfermedades llegar a muchos lugares distantes.

    Y tengo mucha mas información

    C...

    Saludos

    C...

  • ahhh que bonito es usar lon numeros y las escrituras a convenienciaa!!

    En ese caso yo pongo lo mio..

    Cada año más de 500.000 mujeres mueren a consecuencia de complicaciones durante el embarazo y el parto. La causa más frecuente de mortalidad materna en los países en desarrollo son las hemorragias intensas durante el parto, que provocan hasta un 50% de las muertes maternas en algunos países de África y Asia. Las razones por las que mueren tantas mujeres es la escasez de donantes sangre o bien la negacion a tomarla.

    Deberia darles verguenza..la Biblia no dice nada sobre transfusiones de sangre pues en ese entonces no existia, hacerlo puede salvar la vida de alguien. Al estarlo ustedes rechazando estan en contra del Dios de la vida y deformar su Palabra que es vida, convirtiéndola en palabra de muerte, No se puede matar, y mucho menos en nombre de Dios, no sean ciegos..

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