Hablando de MISTERIO, que puedes decir tu de MACHU PICCHU, la ciudad inca del misterio?

Aporta acerca de los misterios que envualven la ciudad inca del misterio Machu Picchu.

4 respuestas

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  • hace 1 década
    Mejor Respuesta

    los milenarios misterios que aún encierran las piedras de Machu Picchu. Eso sí, quienes quieran iniciarlo ahora deberán apurarse, pues durante febrero el camino se cierra para su limpieza y mantenimiento.

    La aventura

    Si bien hoy es posible llegar hasta el Machu Picchu por trenes y micros que pueden conducirlo hasta las ruinas de la antigua ciudad, la mejor manera de vivir la experiencia de la tierra inca es acceder a ella del mismo modo en que se hizo durante siglos. Se trata de un trekking de tres días con ascensos y descensos pronunciados, frecuentes lluvias y noches de camping con los mínimos recursos. Si suena duro, es porque es duro; pero la recompensa vale la pena el esfuerzo. Quien recorre el Camino del Inca, jamás lo olvida.

    La mayoría de las excursiones tienen

    como punto de partida el kilómetro 88 de

    la vías del ferrocarril (localidad de Qoriwayrachina), hasta el que se llega desde Cuzco u Ollantaytambo en sólo media hora. Allí,

    a dos mil metros sobre el nivel del mar,

    se inicia el Camino del Inca, de cuarenta

    kilómetros.

    Durante la travesía se alcanza una altura máxima de 4.200 metros, y finaliza en la Ciudad Sagrada de Machu Picchu, a 2.400 metros, en la mañana del cuarto día. Esta es la principal razón por la que es extenuante, ya que el oxígeno escasea y todo cuesta más para los que no están entrenados.

    El recorrido no es uniforme, es ondulante y presenta varios desniveles con escalinatas y bajadas escarpadas, angostos caminos de cornisa y largos barrancos. En las partes más bajas resalta el verde de los bosques de yungas, que la mayor parte del tiempo se encuentran cubiertos por nubes y ocultan diferentes grupos de ruinas. La tupida vegetación se debe a que llueve casi durante todo el año; es muy raro poder realizar toda la travesía sin la sorpresa de algún chaparrón. A lo largo del camino, se encuentran varias ruinas de distintas fortificaciones en muy buen estado, que se dominan visualmente desde todos los valles.

    Día a día

    La caminata comienza en Qoriwayrachina (“Venteadero de Oro”, en quechua) o “Kilómetro 88”, donde se deberá pasar por el control estatal y pagar los derechos de uso del Santuario Histórico Nacional. El primer día de trekking es relativamente suave y se llega al poblado de Wayllabamba (“Llano de la Pradera”) donde aún se aprecian algunos restos materiales de cultura inca. Aquel es el último lugar donde se podrán encontrar algunos víveres y bebidas antes de llegar a Wiñaywayna. Muchos excursionistas pasan allí la primera noche.

    El segundo día es el más duro de todos. Interminables escaleras de piedra; la ascensión más larga del trayecto, en el que se llega a estar a 4200 metros sobre el nivel del mar, el aire muy frío y hasta nieve y poco oxígeno. Luego vendrá un descenso que lleva al pequeño valle de Pakaymayu (‘Río Escondidizo’), donde se acampa para pasar la segunda noche, donde sin dudas las ganas de descansar todo lo podrán. El tercer día se inicia con otra ascensión por escalinatas empedradas. Vienen lagunas, sitios arqueológicos, un lago seco (“Chakilqocha”), un impresionante túnel de veinte metros labrado en la roca viva de la montaña, hasta un nuevo descenso que conduce a Wiñaywayna, un lugar con instalaciones sanitarias, duchas y expendio de comida y bebida. Allí los aventureros suelen pasar la tercera noche. En la cuarta jornada de travesía, los caminantes que buscan la ciudad sagrada al viejo estilo madrugan. Tras una última caminata, llegan junto con el día al Inti Punku, la Puerta del Sol. Desde ese lugar, si la suerte acompaña, disfrutan de uno de los espectáculos más conmovedores: por sobre las montañas y las nubes aparece Inti, el sol, la mayor divinidad para los incas. Por debajo, la ciudad sagrada Machu Picchu parece flotar entre el anfiteatro rocoso y el profundo valle del Urubamba al final.

    Este momento resume el espíritu de la travesía. El cansancio se olvida, y todo el viaje se convierte en una excusa para captar algo del entorno mágico de estas tierras, que a pesar de los siglos siguen maravillando.

    Para quienes se animen y tengan una reserva de fuerzas, aún queda un nuevo desafío después del Camino del Inca: subir al Wayna Picchu, el enorme cerro sagrado que custodia la ciudad, donde una sucesión de infinitos escalones alineados en un ángulo casi imposible, no apto para quienes sufren de vértigo, funcionan como antesala para una vista realmente única. Desde allí, especialmente al amanecer y al atardecer, se percibe la mágica energía irradiada por una cultura sin tiempo.

  • hace 1 década

    Visite Machu Pichu en julio. La sorpresa que me lleve fue enorme y muy agradable, porque para empezar, al llegar sientes una paz tremenda. Yo tengo bastantes problemas de salud, asi que este viaje fue como el sueño de mi vida, al llegar y caminar entre este espacio, me empece a relajar de tal manera, que al llegar a Mexico ya no necesite de una cirugia que necesitaba muchisimo. Aun culpo a la magia de esta ciudadela...

  • Edú
    Lv 4
    hace 1 década

    Nadie puede dar una explicación de cómo hicieron los que la construyeron para subir tremendos bloques de piedra hasta donde se encuentra la ciudadela. Ni tampoco de cuál cantera obtuvieron las piedras, ya que no hay una cerca en más de 100 kilómetros.

  • DUX
    Lv 6
    hace 1 década

    ES UN MISTERIO!!!

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