ayudenme con historia, por favor??

tengo que saber, qué labores desempeñaban los emperadores de los Mexicas (Aztecas), es decir ya se que gobernaban, pero cuales eran sus labores especificas, Diez puntos a la respuesta más completa.

4 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    El Tlatoani, o emperador de los aztecas, era un hombre que desarrollaba la capacidad de hablar con los dioses y expresar los pensamientos de éstos. Era también capaz de realizar esfuerzos casi sobrehumanos sin manifestar fatiga, y percibir el futuro. Es posible que todas estas aparentes proezas fueran el resultado de una juiciosa administración de Plantas mágicas por parte de los sacerdotes con profundos conocimientos de medicina herbolaria.

    Los gobernantes aztecas, coinciden los historiadores, realizaban una gama de actividades tan amplia y diversa que debían poseer facultades, fuerzas y capacidad de resistencia realmente sobrehumanos.

    El tlatoani tenía funciones administrativas, como, por ejemplo el ordenamiento y la provisión de los mercados públicos, tarea complicadísima si se tiene en cuenta la cantidad de productos que se vendían; la organización de la vigilancia en las ciudades y la supervisión de aquel curioso sistema de movimiento de recursos que puede considerarse como el equivalente azteca de la economía.

    En lo religioso, su jornada era también activa y sus decisiones trascendentes, ya que debía servir como guía para las peregrinaciones organizadas por las distintas comunidades, frecuentemente muy largas; incluso, los cantos que se entonaban durante los festejos religiosos eran elegidos personalmente por él, y hasta el modo de su ejecución era también tema de su responsabilidad.

    La actividad política, tal como se conoce en nuestros días, no era muy importante en la sociedad azteca, ya que la verticalidad en materia de autoridad era absoluta; pero el tlatoani ejercía funciones políticas que podían alcanzar suma importancia, a la vez que necesitar auténticas proezas de delicadeza y equilibrio. En otro orden de cosas, tenía a su cargo elegir los sitios en que se iban a establecer las nuevas ciudades, decisión que implicaba ponderados estudios y larga meditación. También era el encargado de mantener cierto grado de concordia entre las diferentes comunidades que integraban su imperio, y si bien esto no resultaba demasiado difícil en lo que se refiere a la sumisión de las comunidades al poder central, las relaciones de los distintos grupos étnicos entre sí sabían ser conflictivas y la tarea conciliadora no era fácil ni tranquila.

    Y finalmente, estaban las obligaciones militares del monarca que abarcaban desde la conducción personal de las campañas hasta controlar el entrenamiento permanente, ya que eran pocos los días en que el imperio azteca no encaraba guerras, expediciones punitivas u otro tipo de operaciones militares.

    Todo ello recaía sobre un solo hombre, quien además revestía ciertas características divinas, de modo que no podía equivocarse.

    Este último punto revista especial interés. Por una parte, la suposición de infalibilidad es un apoyo para el gobernante autoritario, ya que limita las posibilidades de disenso dentro del gobierno. Pero, a la vez también exige del monarca que evite por todos los medios caer en equivocaciones burdas, como suelen ser las que se originan en la fatiga y el estrés.

    Se podría suponer que las tareas del gobierno en época de los aztecas (siglos XIII al XVI) eran más sencillas que las que se enfrentan los gobernantes actuales; pero si imaginamos no solo la complejidad y variedad de tareas, sino el esfuerzo físico invertido (marchar con los ejércitos, por ejemplo), vemos que era mucho mayor. Las posibilidades de fatiga, tanto física como mental, evidentemente eran grandes.

    Cómo hacían los emperadores aztecas para hacer todo esto, con la habilidad necesaria y sin debilidades que cayeran en contradicción con el carácter divino que se les atribuía?

    En primer término, conviene detenerse un poco en cuál era, precisamente, la naturaleza divina de los gobernantes aztecas. No eran dioses, ciertamente, porque eran elegidos entre los nobles del Imperio, quienes no se caracterizaban precisamente por carecer de aspectos mundanos.

    La adjudicación del carácter divino es un proceso que comienza a partir del momento en que es designado el nuevo tlatoani. El primer estadio era la asimilación por el nuevo gobernante de la sabiduría de sus antepasados; esto era logrado a través de un proceso de aprendizaje impartido por los consejeros del monarca.

    Pero esto no basta, por sí solo, para suponer la adquisición de una condición divina en un tiempo tan breve. Hemos de tener en cuenta que los aztecas creían que las palabras de su rey eran pronunciamientos directos de los dioses, que residían en el cuerpo del soberano y se pronunciaban sobre todos los asuntos de estado.

    Era tal el respeto por el rey-dios, que los súbditos no se atrevían a mirar directamente la cara augusta, por temor de que la mirada del soberano aniquilara a quien posara su vista en él.

    Fray Bernardino de Sahagún, en su monumental obra Historia General de las cosas de la Nueva España, intenta diversas explicaciones de esta naturaleza dual de los emperadores aztecas al reproducir aproximadamente una de las fórmulas apologéticas que los dignatarios aztecas dirigían a su rey. Dice: “.....tenéis la persona y la imagen, y conversación y familiaridad de nuestro señor dios, el cual dentro de vos habla y os enseña, y por vuestra boca habla, y vuestra boca es suya vuestra lengua es su lengua, y vuestra cara es su cara y vuestras orejas son sus orejas”.

    Este texto indica con bastante claridad que no se suponía que el rey se convirtiera en dios, sino que es habitado por un dios, a partir del momento en que es ungido para conducir los destinos de la nación azteca.

  • hace 1 década

    Los Aztecas se hallaban divididos en 20 grupos o clanes llamados CAPULLIS, que eran el núcleo primordial de la organización social, política y administrativa, poseían la tierra en común para trabajarla y defenderla .Las capullis se agrupaban en 4 regiones de a 5 capullis cada una.Cada una tenía un jefe militar noble que dependía del Emperador que éste era el que comandaba a todas las capullis y residía en Tenochitlan.También había un consejo formado por los representantes de las capullis para hablar con el Emperador.El Emperador también designaba a los jefes de los otros pueblos que no eran capullis pero residían en la zona Azteca, eran los pueblos sometidos los cuales éstos mismos pueblos son los que ayudan a Cortés a derrocar a Moctezuma y destruir la confederación azteca.

    Saludos!!

  • Anónimo
    hace 6 años

    hola alguien me puede ayuda a responder en historia? porfavor?

  • Anónimo
    hace 1 década

    te puedo dar un resumen mas completo pero creo que ya la respuesta que te dieron son buenas , no son tan completa pero creo que con eso te servirá para algo adiós !

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