Finale
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Finale preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

Alguien sabe quien es el autor de El Brindis del Bohemio?

2 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Guillermo Aguirre y Fierro.

    En torno de una mesa de cantina,

    una noche de invierno,

    regocijadamente departían

    seis alegres bohemios.

    Los ecos de sus risas escapaban

    y de aquel barrio quieto

    iban a interrumpir el imponente

    y profundo silencio.

    El humo de olorosos cigarillos

    en espirales se elevaba al cielo,

    simbolizando al resolverse en nada,

    la vida de los sueños.

    Pero en todos los labios había risas,

    inspiración en todos los cerebros,

    y, repartidas en la mesa, copas

    pletóricas de ron, whisky o ajenjo.

    Era curioso ver aquel conjunto,

    aquel grupo bohemio,

    del que brotaba la palabra chusca,

    la que vierte veneno,

    lo mismo que, melosa y delicada,

    la música de un verso.

    A cada nueva libación, las penas

    hallábanse más lejos

    del grupo, y nueva inspiración llegaba

    a todos los cerebros,

    con el idilio roto que venía

    en alas del recuerdo.

    Olvidaba decir que aquella noche,

    aquel grupo bohemio

    celebraba entre risas, libaciones,

    chascarrillos y versos,

    la agonía de un año que amarguras

    dejó en todos los pechos,

    y la llegada, consecuencia lógica,

    del "feliz año nuevo" . . .

    Una voz varonil dijo de pronto:

    - las doce, compañeros;

    digamos el "requiescat" por el año

    que ha pasado a formar entre los muertos.

    ¡Brindemos por el año que comienza!

    porque nos traiga ensueños;

    porque no sea su equipaje un cúmulo

    de amargos desconsuelos . . .

    - Brindo, dijo otra voz, por la esperanza

    que la vida nos lanza,

    de vencer los rigores del destino,

    por la esperanza, nuestra dulce amiga,

    que las penas mitiga

    y convierte en vergel nuestro camino.

    Brindo porque ya hubiere a mi existencia

    puesto fin con violencia

    esgrimiendo en mi frente mi venganza;

    si en mi cielo de tul limpio y divino

    no alumbrara mi sino

    una pálida estrella: Mi esperanza.

    ¡Bravo!, dijeron todos, inspirado

    esta noche has estado

    y hablaste bueno, breve y substancioso.

    El turno es de Raúl; alce su copa

    y brinde por . . . Europa,

    ya que su extranjerismo es delicioso . ...

    Bebo y brindo, clamó el interpelado;

    brindo por mi pasado,

    que fue de luz, de amor y de alegría,

    y en el que hubo mujeres seductoras

    y frentes soñadoras

    que se juntaron con la frente mía. . .

    Brindo por el ayer que en la amargura

    que hoy cubre de negrura

    mi corazón, esparce sus consuelos

    trayendo hasta mi mente las dulzuras

    de goces, de ternuras,

    de dichas, de deliquios, de desvelos.

    -Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente

    brote un torrente

    de inspiración divina y seductora,

    porque vibre en las cuerdas de mi lira

    el verso que suspira,

    que sonríe, que canta y que enamora.

    Brindo porque mis versos cual saetas

    lleguen hasta las grietas

    formadas de metal y de granito,

    del corazón de la mujer ingrata

    que a desdenes me mata . . .

    ¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

    Porque a su corazón llegue mi canto,

    porque enjuguen mi llanto

    sus manos que me causan embelesos;

    porque con creces mi pasión me pague. ..

    ¡vamos!, porque me embriague

    con el divino néctar de sus besos.

    Siguió la tempestad de frases vanas,

    de aquellas tan humanas

    que hallan en todas partes acomodo,

    y en cada frase de entusiasmo ardiente,

    hubo ovación creciente,

    y libaciones, y reir, y todo.

    Se brindó por la patria, por las flores,

    por los castos amores

    que hacen un valladar de una ventana,

    y por esas pasiones voluptuosas

    que el fango del placer llena de rosas

    y hacen de la mujer la cortesana.

    Sólo faltaba un brindis, el de Arturo,

    el del bohemio puro,

    de noble corazón y gran cabeza;

    aquel que sin ambages declaraba'

    que sólo ambicionaba

    robarle inspiración a la tristeza.

    Por todos lados estrechado, alzó la copa

    frente a la alegre tropa

    desbordante de risa y de contento

    los inundó en la luz de una mirada,

    sacudió su melena alborotada

    y dijo así, con inspirado acento:

    -Brindo por la mujer, mas no por esa

    en la que halláis consuelo en la tristeza,

    rescoldo del placer ¡desventurados!;

    no por esa que os brinda sus hechizos

    cuando besáis sus rizos

    artificiosamente perfumados.

    Yo no brindo por ella, compañeros,

    siento por esta vez no complaceros.

    Brindo por la mujer, pero por una,

    por la que me brindó sus embelesos

    y me envolvió en sus besos;

    por la mujer que me arrulló en la cuna.

    Por la mujer que me enseñó de niño

    lo que vale el cariño

    exquisito, profundo y verdadero;

    por la mujer que me arrulló en sus brazos

    y que me dió en pedazos

    uno por uno, el corazón entero.

    ¡Por mi madre!.. bohemios, por la anciana

    que piensa en el mañana

    como en algo muy dulce y muy deseado,

    porque sueña tal vez que mi destino

    me señala el camino

    por el que volveré pronto a su lado.

    Por la anciana adorada y bendecida,

    por la que con su sangre me dió vida,

    y ternura y cariño;

    por la que fue la luz del alma mía;

    y lloró de alegría

    sintiendo mi cabeza en su corpiño.

    Por esa brindo yo, dejad que llore,

    que en lágrimas desflore

    esta pena letal que me asesina;

    dejad que brinde por mi madre ausente,

    por la que llora y siente

    que mi ausencia es un fuego que calcina.

    Por la anciana infeliz que sufre y llora

    y que del cielo implora

    que vuelva yo muy pronto a estar con ella;

    por mi madre bohemios, que es dulzura

    vertida en mi amargura

    y en esta noche de mi vida, estrella . ..

    El bohemio calló; ningún acento

    profanó el sentimiento

    nacido del dolor y la ternura,

    y pareció que sobre aquel ambiente

    flotaba inmensamente

    un poema de amor y de amargura.

    Saludos.

  • hace 1 década

    Llegué tarde a esta pregunta, ya te la contestaron; y eso que se trata de una de mis favoritas. Esa poesía me conmueve hasta lo más profundo del alma. Saludos.

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