El libro de Luis Gilpérez "La Vergüenza nacional: La cara oculta del negocio taurino" OPINAS???

Palabras de un defensor(la fiesta nacional] no es barbarie, ya que la barbarie es la negación del arte. Aquí la violencia también es hermosa. Partiendo de un enfrentamiento violento se puede llegar a una estética violenta que se convierte en arte. El que estadísticamente mueran más toros que toreros no le quita a la fiesta la emoción ni el riesgo que la hacen hermosa.

En la págª 74 recuerda Gilpérez esto: El Papa San Pío V solicitó a un grupo de españoles ilustres informes de primera mano sobre las corridas, y sobre su base promulgó el 1 de noviembre de 1567 la bula «De salutis gregis dominici», en la que «deseando que estos espectáculos tan torpes [vergonzosos] y cruentos, más de demonios que de hombres, queden abolidos en los pueblos cristianos»; dictaba pena de excomunión a los emperadores, reyes y cardenales que los consintieran, a los clérigos que asistieran a ellos, y se negaba la sepultura cristiana a los toreros muertos en el transcurso de alguna lidia.

De lo que dice Gilpérez en las págªs 101-102 están sacados los siguientes párrafos.

La llamada Fundación de Estudios Taurinos recibe importantes ayudas de instituciones públicas, es decir, dinero de todos los contribuyentes, para sufragar los gastos de unos presuntos estudios con los que la mayor parte de los contribuyentes estamos en desacuerdo. Vean ABC 23-03-1990. Aquí tienen a un equipo de veterinarios utilizando sus conocimientos para crear nuevos instrumentos de tortura, que además acceden a que sus estudios sean examinados, y aprobados o no, por cuadrilleros, los cuales, caso de no estar conformes con los resultados, pagan a otro equipo, y así, hasta que encuentren quien les haga las cosas a su conveniencia.

Los experimentos con estas picas continuaron, y por reseñas aparecidas por ejemplo en ABC (20-07-1989) nos enteramos que seis novillos, anteriormente rechazados para la lidia por «defectuosos» fueron picados a puerta cerrada para probar la bondad de los nuevos instrumentos. También nos enteramos que los novillos de referencia (El Correo de Andalucía de 21-07-1989) `sangraron lo suficiente'.

En la págª 103 señala Gilpérez que el Departamento de Antropología de la Universidad de Barcelona ha recurrido ante el sindicato de Greujes --el Defensor del Pueblo Catalán-- la ley de protección de los animales del Parlamento Catalán que, autorizando las corridas de toros, prohíbe aquellas manifestaciones y fiestas populares en las que se tortura a animales.

En las págªs 110-111 dice Gilpérez:

Es decir, que si hemos leído bien, el mundillo, que siempre niega la crueldad de «su» espectáculo, acepta sin embargo que los puyazos «deterioran» excesivamente las zonas musculares y provocan sangrías inaceptables. Sus técnicos coinciden en que un solo puyazo destroza al toro, y desde luego prefieren que dicho destrozo sea efectuado en tres tiempos par mayor goce de la afición [..]. Cuando... los veterinarios y ganaderos solicitan que disminuya el tamaño de las puyas, no hacen sino desviar la atención, pues la actual puya tiene una longitud de «sólo» 10 centímetros hasta la cruceta, y sin embargo los picadores, siguiendo instrucciones de sus maestros, causan boquetes de hasta cuarenta centímetros a base de empujar y profundizar [...]

Manuel Sanz Torres, veterinario de la plaza de las Ventas y facultativo del equipo que analiza las astas de las reses en la Escuela Nacional de Sanidad... reveló que en 1988 sólo llegaron a la Escuela las astas de 200 toros... cuando se tiene la sospecha de que el afeitado supera el 90% de las reses que se estoquearon en la temporada (declaraciones que recoge Joaquín Vidal en un comentario publicado en El País de 04-03-1989).

En la págª 114 cita nuestro autor estas declaraciones:

-El toro no tomaba los engaños, no pasaba y conforme transcurría la lidia iba desarrollando cada vez más sentido, hasta el punto que hubo que meterlo en los chiqueros para que sangrara pues no había forma de llevarlo al caballo del picador».- (Relato de un amigo del matador Caballero que estaba presenciando un entrenamiento del torero y cuenta a la agencia EFE, según crónica publicada en ABC el 19 de abril de 1990.) Y comenta Gilpérez:

¿Se imaginan qué se esconde tras esa frase de «meterlo en los chiqueros para que sangrara»? Quizás sea mejor no saberlo. Cuando uno se entera de estos detalles, tiene la sensación de que aquí en España existe una banda de perversos que gozan de cierta patente de corso para someter a los animales a las más despiadadas torturas. Unos torquemadas que en circulares cámaras de torturas disponen de seres vivos a los que pinchar, sangrar, cortar y despedazar, sin otros límites de crueldad que los que su libre albedrío marque.

Cerraré este recensión con una somera recapitulación de datos que aporta Luis Gilpérez en su libro. Recordemos que las despiadadas leyes y órdenes ministeriales que regulan esos detalles y someten a decenas de inocentes víctimas cada año a esa horripilante tortura hasta la muerte llevan la firma del sanguinario tirano Francisco Franco, de los verdugos que se sucedieron al frente del Ministerio de la Gobernación, como Camilo Alonso Vega, y de quienes luego han tomado su sucesión y relevo tras el fallecimiento del déspota. (Y desde luego no son menos culpables cuando no han expedido nuevos decretos ni órdenes al respecto, dejando, con esa inacción, que siga en vigor lo promulgado por quienes les precedieron y les legaron el poder.)

Empiezan las faenas. Se lo somete a tres picas.

La pica es, por disposición «legal», de acero cortante y punzante, terminada en un arpón de 10 cm, seguido por una cruceta o varias; la cruceta es un disco, que a menudo penetra profundamente en el cuerpo del animal; el picador, con pericia, abre en el toro un boquete enorme, que puede ser de 50cms , girando con saña su instrumento de tortura, que va perforando y despedazando los órganos internos del animal. La hemorragia así causada provoca un torrente de sangre, que se vierte abundantísimo no sólo a través de las heridas externas, sino frecuentemente también por la boca.

Luego vienen las banderillas, asimismo de acero cortante y punzante (según lo manda el Boletín Oficial del estado). Algunas banderillas tienen un arpón de 80 mm (las de castigo, a las cuales es sometido el pobre toro cuando ha logrado zafarse de una de las picas); las otras son un poco menos largas. Los garfios o arpones hincados profundamente por los banderilleros en el cuerpo del toro causan un espantoso dolor con cada movimiento del animal, porque giran y se voltean, continuando hasta el último minuto de su desgraciada vida el desgarre y ahondamiento de las profundas heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sea menester para dejar al toro medio muerto. La espada del matador tampoco lo remata siempre, ni mucho menos. Entonces viene la faena de los puntilleros, que con sucesivos golpes de puñal reducen sus últimos hálitos vitales hasta hacerlo perecer ensangrentado, asfixiado, en una agonía lenta que estremecería a cualquier persona misericorde.

Y a los datos de Gilpérez añado éste (tomado de la misma fuente, el Quid, nada sospechoso de parcialidad antitaurina o antiaristocrática, ¡todo lo contrario!): cuando excepcionalmente un toro, por su singular bravura, ha sido «indultado» (¡qué palabreja!: «¡indultado!», ¡como su fuera él el delincuente y no la víctima!), hay que sacrificarlo porque está totalmente destrozado por dentro. Tal fue el caso del toro Jaquetón, p.ej.

Tales datos no pueden dejar indiferente a nadie. ¡Que no nos vengan con monsergas de que hay que aplazar la lucha contra la tauromaquia para cuando el ser humano haya alcanzado una vida mejor, o para cuando se haya establecido la justicia entre los humanos, o el comunismo, o lo que sea! Los trabajadores no merecen mejor suerte, España no merece mejor suerte, la familia humana no merece mejor suerte si siguen perpetrando o consintiendo sistemáticas crueldades de esa envergadura y, encima, como espectáculo, para diversión. Y para ganancia de los poderosos que matan dos pájaros de un tiro: embrutecen al vulgo, degradándolo, alejándolo así de los ideales de bondad consonantes con planes de justicia y de sociedad igualitaria, generosa, fraternal; y hacen un pingüe negocio, a costa del dinero público.

Actualización:

Tomado de España Roja

Actualización 2:

Tomado de España Roja

Maisita Bonita... el libro es del 91 y puedes pedirlo por Internet... y mira que si! lo compraron mas los Ts que los Ats.... cosas raras de la vida!!!

6 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    .

    Oye "chiquita" ( asi dicen que les digo...)

    Primera: qué parrafos son del libro y cuales tuyos...

    Segunda: me dices por favor, Editorial y año de edición. Asi puedo conseguirlo y que su lectura sea mi primera fuente, no un copyy/paste....

    Tercera... te estas tomando muchas molestias por nosotros. Gracias.

    .

  • Anónimo
    hace 1 década

    La fiesta brava es un espectáculo penoso, es muy triste ver como un tipo disfrazado se envalentona conun animal agonizante solo para que un puñado de locos y borrachos se diviertan

  • Anónimo
    hace 1 década

    Gracias por aportar esta información, confieso que no la leí toda pero se por donde va la cosa.

    Estrellita

  • hace 1 década

    !!!!!AAAAAALEEEEEEE!!!!!! Con los datos que aportas, ya no pueden decir que son mentiras repetidas mil veces.

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  • NONAME
    Lv 4
    hace 1 década

    Esa no es fiesta para los toros, donde los pobres animales son bestialmente torturados, para satisfacción de unos cuantos enfermos sedientos de sangre, porque desde luego que su espectáculo es asquerosamente sangriento y por lo tanto degradante.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Dice la lectura:

    "Presidente Fidel Castro Ruz sostuvo en una ocasión que las corridas de toros no podrían celebrarse en Cuba porque el pueblo cubano es bondadoso y se sublevaría contra quienes quisieran organizarlas. No es, pues, el Mahatma Gandhi el único antiimperialista de nuestro siglo que ha sostenido que el progreso moral de un pueblo se mide por cómo trata a los animales no humanos"

    ¿Entonces El Comandante Fidel es como el "Alma Grande"

    Gandhi ?

    No me extraña de Lorenzo Peña y de Gilperez, cuya ideología está en contra de los Imperios ( y luego dicen que no tiene nada que ver el Nacionalismo)

    Fuente(s): http://www.eroj.org/entero01/item19.htm (ver artículo completo)
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