quien era el pensador peligroso?

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Hola Amiga espero no equivocarme en esta ocasión; espero te ayude en algo este relato que me imagino puede ya lo sepas:

    Buena noche

    En algún lugar del Japón; probablemente en la cárcel, pero quizá prestando algún servicio humanitario como empleado del gobierno, está Toyohiko Kagawa.

    Si está en la cárcel, el cargo que se le hace será aquel tan curioso, frecuente en el Japón, de "pensador peligroso", y en su caso es seguro que probablemente estaría en la celda de una cárcel de cualquier país del mundo actual.

    Pues el pensamiento de Kagawa es más destructor, más peligroso que las bombas de cuatro toneladas.

    Kagawa tiene cincuenta y cinco años, es pequeño y está tuberculoso y casi ciego; pero es la fuerza espiritual más grande del Lejano Oriente.

    El pueblo del Japón casi le adora; el gobierno, los militaristas, los nacionalistas, los capitalistas, le temen, lo injurian, lo persiguen, y... lo llaman para encontrar salida a las situaciones difíciles.

    En 1923, por ejemplo, el Japón sufrió uno de los terremotos más catastróficos que registra la historia. Tokio y Yokohama quedaron reducidas a montones de ruinas humeantes. Millones de almas perdieron sus hogares; el hambre, la enfermedad, la anarquía, amenazaban al país. Los gobernantes ya no sabían qué hacer. Recordaron que había un hombre en el país que podría organizar los socorros, la distribución de alimentos, la construcción de refugios, el restablecimiento del orden. Aquel hombre estaba en la cárcel. Había organizado la huelga pacífica de los trabajadores de los puertos, y aunque la huelga había ganado para los obreros todos los derechos y concesiones que reclamaban, el leader fue acusado y encarcelado. Pero cuando lo necesitaron, lo pusieron en libertad. Fue a las ciudades destruidas, donde le recibieron como a un conquistador. El pueblo se apiñaba a su paso. El gobierno le ofreció un sueldo elevado, un automóvil, todo lo que pidiese. No quiso nada.

    "Para trabajar con los pobres, debo ser pobre", dijo.

    Y a su manera, ayudado por ochenta estudiantes que se le unieron, el expresidiario realizó el milagro de la reconstrucción.

    Toda su vida fue así. Lo llamaban Kagawa el Intrépido; pero su secreto estribaba en algo más profundo que la intrepidez. Estribaba en el amor.

    La historia de su vida parece una novela inverosímil.

    Impresionante....

  • hace 1 década

    no tengo idea

    saludos

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