Anónimo
Anónimo preguntado en Familia, Amor y RelacionesFamilia · hace 1 década

creen que Dios va a venir a nuestro mundo para jusgarnos?

yo creo que si viene, pero entonces las personas ya fallecidas, para donde se van en todo ese tiempo?.

16 respuestas

Calificación
  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    MARCAS DISTINTIVAS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS

    Guerras sin precedentes (Mateo 24:7; Revelación 6:4)

    Hambre (Mateo 24:7; Revelación 6:5, 6, 8)

    Pestes (Lucas 21:11; Revelación 6:8)

    Aumento de la maldad (Mateo 24:12)

    Terremotos (Mateo 24:7)

    Tiempos críticos, difíciles de manejar (2 Timoteo 3:1)

    Exagerado amor al dinero (2 Timoteo 3:2)

    Hijos desobedientes a los padres (2 Timoteo 3:2)

    Falta de cariño natural (2 Timoteo 3:3)

    Amor a los placeres y no a Dios (2 Timoteo 3:4)

    Falta de autodominio (2 Timoteo 3:3)

    Falta de amor por la bondad (2 Timoteo 3:3)

    Indiferencia ante el peligro inminente (Mateo 24:39)

    Burlones que rechazarían las pruebas sobre los últimos días (2 Pedro 3:3, 4)

    Predicación mundial del Reino de Dios (Mateo 24:14)

    “Marcaron un antes y un después”

    “Se levantará nación contra nación y reino contra reino.” (Mateo 24:7.) Según la revista alemana Der Spiegel, antes de 1914 la gente “creía en un futuro dorado con más libertad, progreso y prosperidad”. Entonces todo cambió. “La guerra que se inició en agosto de 1914 y concluyó en noviembre de 1918 fue un acontecimiento muy drástico. Causó una ruptura histórica, separando lo viejo de lo nuevo”, sostiene la revista GEO. Más de sesenta millones de soldados procedentes de cinco continentes se enzarzaron en feroz combate, y, como promedio, murieron 6.000 todos los días. Desde entonces, historiadores de todas las generaciones y de todas las corrientes políticas han considerado que “los años de 1914 a 1918 marcaron un antes y un después”.

    La primera guerra mundial provocó cambios irreversibles en la sociedad y sumió a la humanidad en los últimos días del presente sistema. El resto del siglo XX se caracterizó por más guerras, conflictos armados y actos de terrorismo, y la situación no ha mejorado en lo que va de este siglo. Pero, aparte de las guerras, hay otros aspectos visibles de la señal.

    Hambre, pestes y terremotos

    “Habrá escaseces de alimento.” (Mateo 24:7.) El hambre azotó Europa durante la primera guerra mundial, y desde entonces ha continuado plagando a la especie humana. El historiador Alan Bullock escribió que en Rusia y Ucrania, en 1933, “hordas de personas famélicas deambulaban por los campos [...]. Los cadáveres se amontonaban a ambos lados de las carreteras”. En 1943, el periodista T. H. White presenció los efectos del hambre en la provincia china de Honan. “En tiempos de hambruna —escribió—, casi toda cosa se vuelve comestible y puede ser triturada, ingerida y convertida en energía por el cuerpo humano. Pero se necesita que el terror de la muerte excite la imaginación para comer lo que, hasta ahora, no era comestible.” Lamentablemente, el hambre se ha vuelto casi normal en África durante las últimas décadas. Aunque la Tierra produce suficiente alimento para todos sus habitantes, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación calcula que en todo el mundo hay 840 millones de personas que pasan hambre.

    “En un lugar tras otro pestes.” (Lucas 21:11.) Según informa el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, “la influenza, o gripe, española produjo en 1918 la pérdida de entre 20.000.000 y 50.000.000 de vidas, más que las que provocaron la peste bubónica o la primera guerra mundial”. A partir de entonces, enfermedades como el paludismo, la viruela, la tuberculosis, la poliomielitis y el cólera han aquejado a un sinnúmero de personas. Y el mundo contempla horrorizado cómo el sida sigue su imparable escalada. Causa desconcierto ver que las enfermedades crónicas coexisten con los asombrosos progresos en el campo de la medicina. Esta paradoja, hasta ahora desconocida para el hombre, contribuye a identificar los tiempos extraordinarios en que vivimos.

    “Terremotos.” (Mateo 24:7.) Durante los pasados cien años, los terremotos han arrebatado la vida de centenares de miles de personas. Según cierta fuente, desde 1914 el promedio anual de terremotos capaces de dañar edificaciones y agrietar la tierra ha sido de dieciocho, y más o menos una vez al año tiene lugar uno de magnitud suficiente para derrumbar edificios. Pese a los avances tecnológicos, el saldo de muertos sigue siendo alto debido a que muchas ciudades de rápido crecimiento están ubicadas sobre fallas geológicas.

    ¡Buenas noticias!

    La mayoría de los rasgos que constituyen la señal de los últimos días son penosos. Pero Jesús también habló de buenas noticias.

    “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones.” (Mateo 24:14.) La obra que el propio Jesús inició —la predicación de las buenas nuevas del Reino— alcanzaría su apogeo durante los últimos días, como de hecho ha sucedido. Los testigos de Jehová predican el mensaje de la Biblia y enseñan a las personas que así lo desean a aplicar los principios divinos a la vida diaria. En la actualidad, más de seis millones de Testigos predican en 235 países y en más de 400 idiomas.

    Note que Jesús no dijo que la vida se paralizaría debido a las condiciones angustiosas del mundo, ni que un solo aspecto de la señal consumiría al mundo entero. Más bien, predijo una multitud de sucesos que, puestos juntos, constituirían una señal distinguible desde cualquier parte de la Tierra.

    ¿Ve usted una señal compuesta de alcance mundial?

    En lugar de considerar dichos sucesos como casos aislados o únicos, ¿los ve usted como parte de una señal compuesta de alcance mundial? Lo que está sucediendo les afecta a usted y a su familia. “Pero ¿por qué hay tan pocas personas que prestan atención?”, quizás se pregunte.

    Predominan los intereses personales

    “Prohibido bañarse.” “Alto voltaje.” “Disminuya la velocidad.” Estas son algunas de las señales que vemos, pero que a menudo ignoramos. ¿Por qué razón? Porque nos dejamos llevar fácilmente por lo que a nuestro juicio es lo más conveniente para nosotros. Por poner un caso, quizás sintamos la necesidad de sobrepasar la velocidad límite o tengamos el deseo intenso de bañarnos donde no está permitido. Sin embargo, desatender las señales es una insensatez.

    Por ejemplo, en los Alpes austriacos, franceses, italianos y suizos hay turistas que pasan por alto las advertencias de esquiar solo en pistas seguras y mueren sepultados por un alud. Según el periódico Süddeutsche Zeitung, el lema de muchos turistas que desprecian tales avisos es que si no hay riesgo, no hay diversión. Lamentablemente, las consecuencias de ignorar las advertencias pueden ser trágicas.

    Qué razones tiene la gente para hacer caso omiso de la señal que Jesús describió? Es posible que estén cegados por la avaricia, que los haya insensibilizado la apatía, que los tenga paralizados la indecisión, que los agobie el ajetreo de la vida o que teman perder prestigio. ¿Impide alguno de estos factores que usted preste atención a la señal de la presencia de Jesús? ¿No sería más sensato reconocer la señal y actuar en consecuencia?

    La vida en un paraíso terrestre

    Un número cada vez mayor de personas están prestando atención a la señal de la presencia de Jesús. Un joven esposo alemán llamado Kristian escribe: “Estos son tiempos sombríos. No cabe duda de que vivimos en ‘los últimos días’”. Él y su esposa dedican mucho tiempo a difundir el mensaje del Reino mesiánico. Frank, que vive en el mismo país y junto con su esposa anima a sus vecinos con las buenas nuevas de la Biblia, comenta: “Debido a la situación mundial, a muchas personas les preocupa el futuro. Tratamos de animarlas mostrándoles las profecías bíblicas sobre una Tierra paradisíaca”. De este modo, Kristian y Frank contribuyen al cumplimiento de uno de los rasgos de la señal de Jesús: la predicación de las buenas nuevas del Reino (Mateo 24:14).

    Cuando los últimos días lleguen a su punto culminante, Jesús reducirá a la nada a este viejo sistema y a quienes lo apoyan. Entonces, el Reino mesiánico administrará los asuntos de nuestro planeta, y este llegará a ser un paraíso tal como está predicho. La humanidad será liberada de las enfermedades y la muerte, y los muertos resucitarán para vivir en la Tierra. Estas son las maravillosas perspectivas que les aguardan a quienes reconozcan la señal de los tiempos. ¿No le parece que sería muy sensato informarse más sobre la señal y sobre lo que hay que hacer para sobrevivir al fin de este sistema? Como hemos visto, se trata de una cuestión que todo el mundo debería considerar de suma urgencia (Juan 17:3).

    El 666 no es solo un enigma

    “Nadie pued[e] comprar o vender salvo la persona que tenga la marca, el nombre de la bestia salvaje o el número de su nombre. Aquí es donde entra la sabiduría: El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia salvaje, porque es número de hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis.” (Revelación [Apocalipsis] 13:17, 18.)

    POCOS temas bíblicos han suscitado tanto interés e inquietud como la profecía de la intrigante marca, o nombre, de “la bestia salvaje”: el número 666. La marca de la bestia ha sido objeto de innumerables especulaciones tanto en televisión como en Internet, películas, libros y revistas.

    Hay quienes opinan que el 666 es la marca del anticristo bíblico; otros, que se trata de una forma de identificación forzosa, como un tatuaje o un microchip implantado, que mediante un código reconoce que el portador es siervo de la bestia. Y aun hay quienes creen que se refiere al papado. Argumentan que tomando como numerales romanos las letras de Vicarius Filii Dei (Vicario del Hijo de Dios), variante de un título oficial del sumo pontífice, y realizando ciertas operaciones, se obtiene el 666. Asimismo se afirma que puede llegarse a esta cifra partiendo del nombre en latín del emperador romano Diocleciano o de la traducción al hebreo del nombre del césar Nerón.*

    Sin embargo, estas fantasiosas e ilusorias interpretaciones son muy diferentes de lo que las Santas Escrituras dicen sobre la marca de la bestia, como veremos en el próximo artículo. La Biblia revela que quienes tengan la marca sufrirán la ira de Dios cuando él acabe con el presente sistema de cosas (Revelación 14:9-11; 19:20). Por lo tanto, saber lo que significa el 666 no se limita tan solo a resolver un enigma. Afortunadamente, Jehová Dios, la personificación del amor y la Fuente de iluminación espiritual, no ha dejado a sus siervos a oscuras en este importante tema (2 Timoteo 3:16; 1 Juan 1:5; 4:8).

    --------------------------------------------------------------------------------

  • Anónimo
    hace 1 década

    pues la verdad si lo creo

  • hace 1 década

    Ojala, para que arregle las cosas que el humano ha destrozado.

  • Anónimo
    hace 1 década

    en la biblia dice que despues de la resurrection de todos los seres humanos muertos , seremos jusgados y si pecamos vamos a ser enviados al lago de fuego. yo si creo en el.

  • ¿Qué te parecieron las respuestas? Puedes iniciar sesión para votar por la respuesta.
  • Anónimo
    hace 1 década

    si creo en dios y si vendra a nuestro mundo a jusgarnos se supone que le entregaremos cuentas de todo lo malo que hemos hecho y las personas que fallecieron es tan en el otro mundo acompañando a dios ellos son como sus angeles

    Fuente(s): anitaj
  • hace 1 década

    Dios ya esta juzgandonos, pero aquel que encontro el camino del Señor, va a estar con El y aquella persona que fallecio, lo unico que muere es la carne, el espiritu de ese cristiano esta con El.

  • hace 1 década

    Yo creo que todos pagamos aqui (en vida), lo que hacemos...

  • ?
    Lv 7
    hace 1 década

    Para juSgarnos, nop. Para juzgarnos, tampoco; ya vino, se hizo cargo, se sacrificó por nosotros (inclusive por tí y ***********) y partió a sentarse a la diestra del señor. Desde entónces, ve y oye cada pelotucedes.... que ni te cuento.

  • Anónimo
    hace 1 década

    pues no va a venir el ya esta en todos lados porque eeeeeeeeeeeeeeeel es

    OMNIPOTENTE.

    SSSSSSSSSSACATELAS A QUE NO TE LA SABIAS

  • ?
    Lv 5
    hace 1 década

    Dios no, pero su hijo tal vez....

  • hace 1 década

    si

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.