Cuando estás en la cama, ésta genera una fuerza de reacción (fuerza normal N) que iguala la fuerza ejercida sobre tu cuerpo por el potencial gravitacional evitando que tú y tu cama se desplomen. Si se rompiera la cama, la fuerza debida al potencial gravitacional (peso w) habría superado a la de reacción (normal N). Pero no te preocupes, tu cama está diseñada para soportar cargas dinámicas con un factor de seguridad.
Cuando te levantas para ir al baño, caminar se hace posible gracias a la fuerza de fricción o de tracción que tienen tus pies con la superficie de suelo. Ambas en sentido contrario y con un coeficiente de fricción lo suficiente para romper el equilibrio.
Cuando usas el enjuague bucal, tus pulmones y demás músculos han aplicado una fuerza de presión (en todas direcciones) para empujar el aire o generar vacío y así darle movimiento al enjuague sobre tus dientes y encías.
La fuerza ejercida sobre los electrones con campos magnéticos para variar sus trayectorias y desplegar imágenes en tu televisor.
Las fuerzas que mantienen unidas a las partículas en moléculas que constituyen el café y el pan con mermelada que se toma en el desayuno.
La fuerza de Coriolis que fue la cuasante de traer desde el viejo mundo el clima al día de hoy.