En biología, reino es cada una de las grandes subdivisiones en que se consideran distribuidos los seres naturales, por razón de sus caracteres comunes.
La primera organización en Reinos se debe a Aristóteles, que diferencia todas las entidades de la naturaleza en los conocidos reinos animal, vegetal y mineral. En la actualidad, casi todas las clasificaciones dejan a un lado a los minerales, lo que, en lugar de simplificar la taxonomía de los entes naturales, lo único que consigue es dejar a los virus en tierra de nadie, pues no pueden considerarse estrictamente un ser vivo, a pesar de que «paradójicamente, todo el mundo quiere matarlos» (James Trefil, 1001 cosas que todo el mundo debería saber sobre ciencia). Por tanto, la primera subdivisión de los entes de la naturaleza debe distinguir entre seres vivos, virus y minerales. En biología, la clasificación en reinos se limita a los seres vivos.
Debido a la tantísima variedad de la vida se han establecido numerosos niveles de clasificación denominados taxones. El nivel de Reino era hasta hace poco el nivel superior de la clasificación biológica. En las clasificaciones modernas el nivel superior es el Dominio. Cada uno de los Dominios se subdivide en Reinos, los Reinos a su vez pueden organizarse en Subreinos, etc. Los niveles superiores de la clasificación biológica se muestran a continuación:
Dominio
Reino
Subreino
Superfilo
Filo
Las diferencias más fundamentales de los seres vivos se dan nivel molecular (estructura de los lípidos, proteínas y genoma) y permiten distinguir los dominios Archaea, Bacteria y Eukarya (desde este punto de vista, una planta y un animal son más parecidos entre sí que una archaea y una bacteria). Los dominios Archaea y Bacteria incluyen sólo organismos unicelulares procariontes (organismos con células sin núcleo). El dominio Eukarya incluye todos los eucariontes (organismos con células con núcleo) y comprende numerosos reinos, entre los cuales se encuentran los protozoos (clasificados en varios reinos), plantas, hongos y animales. Los virus se clasifican aparte.
En la clasificación científica de los seres vivos se denomina animal a cada uno de los miembros de un grupo de eucariontes, pluricelulares y heterótrofos (Reino Animalia o Animalionte) estrechamente emparentado con los hongos y las plantas. Para adscribir una especie al reino Animalia, como para cualquier otro grupo, hay que basarse en datos, generalmente genéticos o citológicos (celulares), que demuestren el parentesco evolutivo con el resto de los miembros.
La movilidad es la característica más llamativa de los miembros del reino Animalia, pero no es exclusiva del grupo, lo que da lugar a que sean designados a menudo como animales ciertos organismos que pertenecen al reino Protista (Ver protozoo).
En el habla coloquial se sigue usando animal contraponiéndolo al término humano, pero se ha de tener en cuenta que desde un punto de vista científico el ser humano es una especie más del reino Animalia.
En el siguiente esquema, se muestran las características comunes a todos los animales:
Organización celular. Eucarionte y pluricelular.
Nutrición. Heterótrofa por ingestión.
Metabolismo. Aerobio (consumen oxígeno).
Reproducción. Sexual, con gametos y zigotos (ciclo haplo-diploide).
Desarrollo. Mediante embrión.
Tipo de vida. Pluricelulares, con tejidos y normalmente móviles.
Estructura y funciones. Tejidos celulares muy diferenciados. Sin pared celular. Algunos, con quitina. Fagocitosis, en formas basales. Ingestión con fagocitosis ulterior o absorción en formas derivadas ("más evolucionadas"),...
Con pocas excepciones, más notables en las esponjas (filo Porifera), los animales tienen cuerpos diferenciados en tejidos separados. Estos incluyen músculos, que pueden contraerse para controlar el movimiento, y un sistema nervioso, que envía y procesa señales. Suele haber también una cámara digestiva interna, con una o dos aberturas. Los animales con este tipo de organización son conocidos como metazoos o eumetazoos cuando el primer término se emplea para denominar a los animales en general.
Todos los animales tienen células eucariontes, rodeadas de una matriz extracelular característica compuesta de colágeno y glicoproteínas elásticas. Ésta debe calcificarse para formar estructuras como conchas, huesos y espículas. Durante el desarrollo forma un armazón relativamente flexible por el que las células se pueden mover y reorganizarse, haciendo posibles estructuras más complejas. Esto contrasta con otros organismos multicelulares como las plantas y los hongos, cuyas células permanecen el sitio mediante paredes celulares, que desarrollan un crecimiento progresivo.
Fuente(s):
wikipedia